|
 |
|
Los ejecutivos de las automotrices piden ahora un préstamo de US$34.000
millones. |
Ahora que el Congreso de Estados Unidos parece estar avanzando hacia la
aprobación de una inyección inicial de dinero para General Motors Corp. y
Chrysler LLC, las dos atribuladas automotrices se encuentran bajo presión para
adoptar duras medidas dirigidas a cambiar la forma en que operan. Incluso se ha
hablado del posible reemplazo del presidente de GM, Rick Wagoner.
Por John Stoll, Matthew Dolan y Greg Hitt - The Wall Street
Journal
El domingo, el senador demócrata Chris Dodd, del estado de Connecticut, un
partidario clave de ayudar a las tres automotrices estadounidenses (incluyendo a
Ford Motor Co.), insinuó que Wagoner debería partir como parte de un paquete de
rescate más amplio. "Pienso que deberían considerar un nuevo liderazgo", dijo
Dodd en una entrevista. "Si va a reestructurar, tiene que traer un nuevo equipo
para hacerlo. Creo que (Wagoner) tiene que irse".
Aunque en los últimos días la junta directiva de GM ha dado un fuerte
respaldo a Wagoner, los comentarios de Dodd hacen eco de la opinión que un
puñado de influyentes ejecutivos de la industria han expresado al Congreso en
las últimas semanas, según fuentes al tanto.
Se espera que algunos de los supuestos aliados de Wagoner, incluyendo el
presidente del sindicato de trabajadores del sector automotriz, Ron Gettelfinger,
permanezcan en silencio en los debates sobre el destino de la cúpula ejecutiva,
según fuentes cercanas. Aunque Gettelfinger ha halagado públicamente a Wagoner,
en privado lo ha criticado por obtener una remuneración excesiva, mientras los
trabajadores están siendo forzados a aceptar recortes de sueldo, y por no tener
un rol suficientemente activo en las negociaciones contractuales de 2007.
Wagoner y Gettelfinger no respondieron solicitudes de comentarios sobre
el tema.
Los partidarios de Wagoner en la junta de GM lo alaban por reducir los costos
fijos, incursionar en los mercados emergentes y conseguir grandes concesiones de
costos y prestaciones de salud con el sindicato.
Wagoner, sin embargo, también ha contribuido a algunos de los traspiés que
han dejado a GM en su actual posición, incluyendo el uso de incentivos para
estimular las ventas, una gran dependencia de las camionetas y un tardío
reconocimiento del interés de los clientes por autos híbridos y pequeños que
consumen poco combustible. Wagoner ha sido presidente ejecutivo desde 2000,
período en el cual el precio de la acción de GM se ha desplomado y su
participación en el mercado estadounidense ha disminuido en casi un tercio.
Los presidentes ejecutivos de Ford, Alan Mulally, y Chrysler, Robert Nardelli,
han sido menos criticados que Wagoner porque fueron contratados hace poco para
enderezar el rumbo de esas compañías.
Se espera que GM, Ford y Chrysler avancen en sus conversaciones con el
sindicato esta semana para aprobar la propuesta de los trabajadores de retrasar
miles de millones de dólares en pagos a fondos de salud para jubilados y para
suspender el banco de empleo, un controversial programa en el que trabajadores
despedidos continúan cobrando su sueldo.
Después de una serie de avances la semana pasada, las negociaciones sobre un
rescate del gobierno a las tres automotrices de Detroit perdieron ímpetu el fin
de semana cuando el Congreso y la Casa Blanca debatieron el nombramiento de un
"zar automotor" que supervise la reestructuración de la industria. Uno de los
escollos era si el actual mandatario George W. Bush o el presidente electo
Barack Obama debería nombrar al zar.
Los líderes demócratas del Congreso quieren que se empiece a trabajar en la
legislación tan pronto como el martes, con la esperanza de impedir el colapso de
una o más compañías que equivalen a una gran parte del sector manufacturero
estadounidense.
La Casa Blanca y los principales legisladores demócratas están concentrándose
en un paquete que proveería US$15.000 millones en financiamiento de corto plazo,
lo suficiente para que las compañías sobrevivan hasta marzo.
Obama insinuó que respaldaría tal plan, siempre y cuando vaya acompañado de
condiciones para "que se sientan presionados a hacer los cambios que sean
necesarios" para la supervivencia a largo plazo, según la agencia de noticias
AP. En una entrevista en la cadena de televisión NBC el domingo, el presidente
electo también indicó que no creía que la bancarrota fuera un curso de acción
aceptable para las automotrices.
La Casa Blanca ha propuesto la creación de un puesto de "asesor de viabilidad
financiera" que estaría autorizado para negociar planes para que las tres
automotrices recuperen su estabilidad económica.
El asesor tendría que aprobar el financiamiento de corto plazo, obtenido de
un programa actual de préstamos para ayudar a la industria a renovarse y cumplir
con los estándares de ahorro de combustible, según un borrador del plan del
gobierno.
Los líderes demócratas esperan que el acuerdo sea respaldado por los
republicanos en el Congreso y sea aprobado sin dilación por la Cámara de
Representantes y el Senado.
******