|
 |
|
Los ejecutivos de las automotrices piden ahora un préstamo de US$34.000
millones. |
La jefa de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, la
demócrata Nancy Pelosi, afirmó que ese cuerpo llevará a votación la semana
entrante el controversial paquete de rescate que altos ejecutivos de la
industria automotriz han estado solicitando durante los últimos 15 días.
IAR
Noticias
/
BBC
Los tres grandes, General Motors, Ford y Chrysler, quieren US$34.000 millones
en créditos, pero Pelosi aseguró que cualquier asistencia debe estar atada a una
rigurosa supervisión, además de garantías de que la industria será viable en el
largo plazo.
Los fabricantes de autos aseguran que si no obtienen la ayuda crediticia
están expuestos a su desaparición con la consiguiente pérdia de unos 3 millones
de puestos de trabajo.
Justamente el viernes 5 de diciembre el Departamento del Trabajo divulgó las más recientes
cifras sobre desempleo y la noticia de que las empresas eliminaron 533.000
puestos de trabajo en noviembre, el mayor aumento mensual en 35 años.
Los ejecutivos de General Motors, Ford y Chrysler se enfrentaron por segundo
día consecutivo a los cuestionamientos de legisladores en el Congreso, pero
salieron del Capitolio sin un acuerdo de un plan para el rescate de la industria
automotriz.
En los comentarios que dieron inicio a la audiencia de la Comisión de
Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, su presidente, Barney
Frank, advirtió que no ayudar a las automotrices "en medio de la peor situación
económica desde la Gran Depresión sería un absoluto desastre".
Los "Tres Grandes de Detroit" se han encontrado con bastante oposición a su
pedido de un plan de ayuda de US$34.000 millones.
Además, General Motors anunció que despedirá a 2.000 trabajadores adicionales
en EE.UU. a principios del próximo año, debido a la caída en la venta de sus
autos.
Colapso devastador
Frank indicó que la ayuda a la industria automotriz es ahora una mayor
prioridad ya que el colapso o quiebra de una de las automotrices devastaría al
sector financiero.
Sin embargo, agregó que EE.UU. se encuentra "secuestrado" por el debate
político sobre cómo ayudar a las compañías de Detroit.
En un comunicado desde la Casa Blanca, el presidente George W. Bush dijo
estar "preocupado sobre la viabilidad de las compañías de automóviles".
"Al mismo tiempo, me preocupa que se le facilite dinero de los contribuyentes
a esas empresas que podrían no sobrevivir", agregó.
Entre el gobierno de Bush y el Congreso existe el consenso de que las
automotrices necesitan ayuda, pero los funcionarios no han logrado llegar a un
acuerdo sobre cómo hacerlo, mientras que algunos legisladores se oponen a
cualquier tipo de asistencia.
La Casa Blanca se niega a utilizar parte del paquete de ayuda de US$700.000
millones que se aprobó para la banca, bajo el argumento de que el dinero está
destinado para ayudar a estabilizar al sector financiero.
En su comunicado, el presidente Bush expresó que desea que el Congreso actúe
la próxima semana en un plan de rescate para la industria automotriz mediante la
modificación de un fondo de US$25.000 millones que fue establecido para promover
tecnologías energéticas más eficientes.
Pero los demócratas en el Congreso se oponen a la medida e insisten en que el
dinero debe salir del fondo para el rescate de la banca.
Rectificación de errores
La visita a Washington de los directores ejecutivos de General Motors, Ford y
Chrysler es la segunda que se produce en 15 días en busca de ayuda.
En la primera oportunidad el Congreso rechazó su solicitud de un préstamo por
US$25.000 millones.
Esta vez, en una muestra de prudencia y rectificación, llegaron a la capital
estadounidense en autos híbridos y no en los jets privados que utilizaron para
transportarse en la primera ocasión.
Rick Wagoner, Alan Mulally, y Bob Nardelli, ofrecieron trabajar por un
salario de US$1 al año si el Congreso le concede un préstamo de rescate que
ascendería a US$34.000 millones.
"Estamos aquí hoy porque cometimos errores y porque circunstancias más allá
de nuestro control nos empujaron al límite", dijo el jefe de General Motors,
refiriéndose a la crisis crediticia global.
El sindicato automotriz, por su parte, brindó su apoyo a los fabricantes de
automóviles para que pudieran conseguir la asistencia del gobierno.
El corresponsal de la BBC en la capital estadounidense, James Coomarasamy,
señaló que los directivos "dijeron haber aprendido de sus desaciertos,
reduciendo sus salarios y sus beneficios y manejando en esta ocasión hasta
Washington en automóviles híbridos, en lugar de volar en los aviones privados de
la corporación, pero ellos aún tienen mucho trabajo por hacer".
Propuestas
En sus propuestas presentadas este jueves, los directivos de las compañías
automotrices ofrecieron recortar los costos, reducir su deuda e invertir en
tecnologías más ecológicas. Además, se ofrecieron a trabajar por un dólar al
año, si su plan era aceptado.
La suma de US$34.000 millones, de ser aprobada, sería distribuida de la
siguiente manera:
-
General Motors solicitó al Congreso un préstamo de US$12.000 millones, con
un incremento adicional de US$6.000 millones, en caso de que fuera necesario.
-
Ford pidió US$9.000 millones que espera no necesitar en su totalidad.
-
Y Chrysler, por su parte, calculó que necesita US$7.000 millones para
sobrevivir a la dramática situación que han sufrido sus ventas y por lo que ha
tenido que recurrir a sus reservas de efectivo.