La urgencia de la solicitud de GM despertó nuevas preocupaciones de que es
posible que a la automotriz no le quede otro remedio que acogerse a la
protección por bancarrota. Representantes del sindicato United Auto Workers (UAW)
dijeron durante una reunión ayer que GM podría verse forzada a declararse en
quiebra antes de Navidad si no logra los fondos gubernamentales en los
próximos días, dijo una fuente cercana.
Durante una conferencia telefónica con periodistas, el director general de
GM, Frederick "Fritz" Henderson, señaló que la compañía no está considerando
la bancarrota como alternativa y se está concentrando exclusivamente en
conseguir la asistencia de Washington. "No hay un plan B", insistió.
Los detalles de las peticiones de GM y Ford coincidieron con otra ola de
malas noticias para el sector. Las automotrices calculan que las ventas de
vehículos nuevos en Estados Unidos cayeron cercera de 35% en noviembre, frente
al mismo período del año anterior.
Las ventas de GM se precipitaron 41% para llegar a 154,877 autos y
camionetas. Las de Ford declinaron 30,6%, a 123.222 unidades, mientras que las
de las japonesas Toyota Motor Corp. y Honda Motor Co. bajaron 34% y 31,6%,
respectivamente, a 130.307 vehículos y 76.233.
Chrysler LLC, que también está solicitando préstamos federales al igual que
Ford y GM, aún no había presentado sus cifras de ventas ni revelado detalles
de su plan de reestructuración al cierre de esta edición.
Las tres grandes automotrices de Detroit aparecieron en conjunto el mes
pasado ante el Congreso para pedir US$25.000 milllones en préstamos de bajo
costo, para ayudarlas a superar la recesión en la economía estadounidense, que
se ha traducido en uno de los peores baches por los que ha atravesado la
industria en décadas.
Sin embargo, los legisladores no quedaron convencidos de que las
automotrices de Detroit tenían planes claros para volver a la rentabilidad y
les dijeron que volvieran el 2 de diciembre con más detalles sobre cómo
utilizarían los fondos de los contribuyentes y cómo se reestructurarían para
"volverse viables".
En una presentación de 33 páginas, Ford dijo que no necesita los fondos
estatales inmediatamente pero solicita una línea de crédito de US$9.000
millones por si la recesión resulta ser más prolongada y profunda de lo
esperado. La empresa calcula que puede volver a la rentabilidad hacia 2011 y
añadió que aceleraría el desarrollo de vehículos híbridos y eléctricos,
reduciría el número de concesionarios y reconfiguraría sus fábricas para
producir autos pequeños en EE.UU. que pueda vender con una ganancia.
Durante una entrevista telefónica, el presidente ejecutivo de Ford, Alan
Mulally, sugirió que es posible que la UAW también tenga que hacer ciertas
concesiones para facilitar la recuperación de las automotrices. "Todos los
elementos" del contrato actual de la UAW deberían ser revisados para que la
industria automotriz estadounidense pueda seguir siendo competitiva, dijo.
Ford está en mejor forma que GM en gran parte porque Ford hipotecó casi todos
sus activos en 2006, una medida con la que recaudó US$18.000 millones antes de
que los mercados de crédito se secaran.
En su testimonio ante el Congreso el mes pasado, el presidente ejecutivo de
GM, Rick Wagoner, manifestó que la compañía podría quedarse sin dinero antes
de que el presidente electo Barack Obama tome posesión de su cargo en enero,
si no recibe los préstamos estatales. En ese momento, dijo que GM necesitaba
entre US$10.000 millones y US$12.000 millones. Durante una conferencia
telefónica ayer, Henderson dijo que GM está tratando de conseguir US$12.000
millones en préstamos y una línea de crédito adicional de US$6.000 millones.
A cambio, el fabricante estaría dispuesto a otorgarles a los contribuyentes
derechos de adquisición de acciones y una promesa de que devolverá el dinero
alrededor de 2012. Henderson aseguró que las operaciones norteamericanas de GM
podrían alcanzar el punto de equilibrio para 2012.