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El
especulador financiero George Soros. |
A sus 78 años de edad, y tras
haber ganado miles de millones de dólares como administrador de fondos de
riesgo e inversionista, el magnate habla acerca de la actual crisis
financiera y critica fuertemente a los “fundamentalistas del mercado”. “En
tiempos de recesión, tener un déficit presupuestario es altamente deseable”.
Por
M. Müller,
G. P. Schmitz y
G. Steingart -
Der Spiegel/
The New York Times Syndicate
Inversionista y filántropo de origen húngaro, George Soros es conocido como
el más influyente especulador de los mercados financieros y, al mismo tiempo,
como un promotor y financista de causas liberales. En esta entrevista se refiere
a la crisis financiera, cómo espera que responda el Presidente electo Barack
Obama y cuántas velas tienen sus colegas en el entierro del libre mercado tal
cual hoy lo conocemos.
Pese a intervenciones masivas por parte de los gobiernos, la crisis
financiera está empeorando. Las bolsas están en caída libre, millones de
personas podrían perder sus empleos, más y más empresas están en problemas. ¿Ha
visto usted antes algo como esto?
Nunca. La situación actual es dramática y abrumadora. En mi último libro, "El
nuevo paradigma de los mercados financieros: la crisis crediticia de 2008",
predije la peor crisis financiera desde los años treinta. Pero, para decirles la
verdad, no preví que sería tan mala como lo ha sido. Fue más allá de mi
imaginación más desatada.
¿Cuáles son sus temores para los próximos meses?
Creo que oscurece antes de amanecer. Los mercados financieros se encuentran bajo
gran presión debido a la falta de liderazgo durante el período de transición
(presidencial). En los próximos dos meses, los mercados experimentarán máxima
presión. Luego veremos algunas iniciativas de la administración Obama. La
duración de la crisis dependerá del éxito de estas medidas.
Pese al entusiasmo de la población, los mercados no parecen tener
demasiada confianza en el nuevo Presidente: las bolsas han caído en casi 20%
desde el día de la elección.
Tengo grandes esperanzas en Barack Obama. Pero al momento de la elección la
comunidad financiera no había captado plenamente la magnitud de la declinación
económica. No previeron que la quiebra de Lehman Brothers causaría paros
cardíacos en los mercados. La economía se desbarrancó, se comienzan a ver
cuerpos destrozados en el fondo.
¿Fue un error permitir la quiebra de Lehman Brothers?
Fue un error fatal. Nunca hubiera esperado que las autoridades permitieran la
caída de un banco de inversiones tan grande.
Se supone que Obama salvará a los bancos, rescatará a la industria
automotriz e incentivará a la economía en general. ¿Puede una sola persona
cumplir expectativas tan altas?
Quizás no, pero los problemas pueden manejarse mucho mejor de lo que lo ha hecho
la actual administración.
¿Qué espera usted del próximo ministro del Tesoro?
Necesitamos un amplio paquete de estímulos que entregue fondos a los gobiernos
estaduales y locales para mantener sus presupuestos, porque la constitución no
les permite tener déficit. Para que un programa de ese tipo tenga éxito, el
gobierno federal tendría que entregar cientos de miles de millones de dólares.
Además, es necesario otro programa de infraestructuras. En total, el costo
estaría en el rango de 300 a 600 mil millones de dólares.
¿Además del salvataje por 700 mil millones de dólares para la
industria financiera?
Definitivamente. Pienso que esta es una gran oportunidad para abordar finalmente
el calentamiento global y la dependencia energética. Estados Unidos necesita un
sistema de topes y transacciones con remates de licencias de derechos de
emisión. Yo utilizaría los ingresos por estos remates para lanzar una nueva
política de energía ambientalmente amistosa. Ese sería otro programa federal que
podría ayudarnos a superar el actual atascamiento.
Su propuesta sería desechada por Wall Street como "mucho gobierno" y
los republicanos podrían calificarla de socialismo al estilo europeo.
Eso es exactamente lo que ahora necesitamos. Estoy en contra del fundamentalismo
de mercado. Pienso que esta propaganda de que la intervención del gobierno es
siempre mala ha sido muy exitosa, pero también muy dañina para nuestra sociedad.
¿Le aconsejaría usted al nuevo Presidente decir eso públicamente?
Él ya ha hablado sobre cambiar el discurso político. Pienso que es mejor tener
un gobierno que quiera gobernar bien que un gobierno que no crea en el gobierno.
Pero ni siquiera un gobierno fuerte puede hacer milagros: necesita
dinero de los contribuyentes. En EE UU se habla mucho del nuevo rol del Estado y
del Gobierno, pero nadie parece dispuesto a pagar por ello: Obama anunció la
rebaja de impuestos para el 95% de los estadounidenses que trabajan. ¿Es eso una
contradicción?
En tiempos de recesión, tener un déficit presupuestario es altamente deseable.
Una vez que la economía empieza a recuperarse, hay que balancear el presupuesto.
En 2010, expirarán las rebajas tributarias de Bush y no debiéramos extenderlas.
Pero también necesitaremos ingresos adicionales. Si el Gobierno no los recibe,
todos seremos castigados con tasas de interés más altas.
Todos dicen que debemos regular más los mercados financieros. Eso
suena bien, pero ¿es realista? ¿Se puede realmente mantener a raya a los
mercados?
Se da entre reguladores y actores del mercado un juego del gato y el ratón que
ha venido produciéndose indefinidamente donde a menudo los actores del mercado
llevan las de ganar. Porque tuvieron el aliciente extra de los fundamentalistas
de mercado. Pero el desenlace fue desastroso, como estamos viendo. Pienso que es
mejor tener un juego del gato y el ratón donde el gato lleve las de ganar, que
un juego del gato y el ratón donde mande el ratón. Porque esto último significa
que a los participantes del mercado se les da chipe libre. Ese fue en realidad
el gran error conceptual de nuestro héroe nacional Ronald Reagan, que siempre
habló de la "magia del mercado".
¿Apoya usted regulaciones más estrictas y un control más eficiente de
los mercados?
Por cierto. Sin embargo, hay que reconocer que las regulaciones nunca serán
completamente exitosas y que siempre estarán llenas de vacíos.
Usted es uno de los más poderosos especuladores del mundo y ha estado
fuertemente involucrado en las actividades de su fondo durante los últimos
meses. ¿Cómo enfrenta el dilema de ser un especulador, que a veces se beneficia
de transacciones de negocios que podrían dañar a la sociedad?
Este es un falso dilema. Siempre actúo conforme a las reglas y, al mismo tiempo,
trato de mejorar las reglas. Y al hacerlo suelo sugerir cambios de los cuales no
me beneficiaría personalmente. Llevo acendrado el interés común, no mi interés
personal.
Pero la percepción que mucha gente tiene de usted y de sus colegas es
muy diferente. Culpan a los especuladores por la actual crisis financiera. ¿Es
esa la razón de su decisión de donar miles de millones de dólares a beneficencia
y a su fundación?
Hay gente que cree que doy dinero porque tengo conflictos de conciencia.
¿Hay algo de verdad en eso?
No. Es un malentendido total. Los grandes eventos en los que he participado
habrían ocurrido con mi participación o sin ella. Por ejemplo, aunque yo no
hubiese nacido, la libra esterlina británica habría sido obligada a salir del
mecanismo europeo de tasas de cambio en 1992.
¿Es usted tan modesto como afirma? Si usted apuesta a los granos, al
arroz o al petróleo, muchos otros inversionistas lo seguirán. Eso podría dañar a
los consumidores, a los que ya no les alcanza para alimentos esenciales o
energía. Usted puede definitivamente influir en los mercados.
Desde que me convertí en figura pública, en el hombre que supuestamente "hizo
quebrar al Banco de Inglaterra", he sido catalogado de gurú financiero que puede
influir en los mercados. Eso en realidad creó más problemas morales para mí. Me
obligó a imponer ciertos límites a mis declaraciones, precisamente porque puedo
mover a los mercados. Lo mismo que le sucede a Warren Buffet. De allí que
intentamos actuar muy responsablemente.
¿Necesita el mundo a los fondos de cobertura?
Pienso que los fondos de cobertura son una manera muy eficiente de administrar
el dinero. Pero veo claramente los riesgos. Los fondos de cobertura utilizan
crédito y el crédito es una fuente de inestabilidad. Mi conclusión es que las
transacciones que implican crédito debieran ser reguladas.
Está hablando como alguien que dirige una comisaría y que les dice a
los policías: "Por favor espósenme Soy peligroso".
En realidad no. Pienso que es necesario que haya regulaciones adecuadas para los
mercados financieros. Pero es imposible impedir la especulación. Hay muy poca
diferencia entre especulación e inversión. La única diferencia está básicamente
en que las inversiones son especulaciones exitosas, porque si uno se anticipa
exitosamente al futuro obtiene una utilidad especulativa. No tengo mala
conciencia, para nada. Me siento profundamente orgulloso de ser un especulador
exitoso.
Muchas personas ya no tienen confianza en las medidas de rescate
tomadas por la administración Bush. Algunos críticos afirman que el ministro
Paulson, que fue CEO de Goldman Sachs, está simplemente tratando de salvar a sus
antiguos colegas de Wall Street.
Eso sería ir demasiado lejos, pero es cierto que Paulson ve el problema
demasiado desde la perspectiva de un banquero de Wall Street.
¿Podría ser Obama el primer "Presidente posestadounidense", debido a
que su país pierde fuerza económica y "poder blando"?
Si Obama es sensato, encontrará un terreno común con China para resolver esta
crisis. Si quiere hacerlo solo, iremos a una depresión mundial porque Estados
Unidos no está en condiciones de arreglar por sí solo el enredo que creó.