La crisis internacional ha generado una ola de reclamos de un nuevo
Bretton Woods que en muchos casos se basan en ideas cuando menos incompletas
de lo que fue el fue el acuerdo de la Segunda Posguerra.
Por Julio Sevares -
Clarín
Bretton Woods no fue un "acuerdo express" para responder a una crisis, sino
una discusión de dos años para crear un orden para el momento en que terminara
la guerra.
No fue un acuerdo democrático de 44 países, sino un acuerdo entre las dos
principales potencias, en el que primaron las posiciones de Estados Unidos. Y
dentro de ellas, las del liberalismo y las corporaciones financieras,
representadas por el Departamento de Estados y contrarias a la creación de
organismos internacionales poderosos y a las regulaciones del mercado
financiero internacional. Enfrente estaban las propuestas intervencionistas de
Keynes, representante británico, y, en menor media las del Departamento del
Tesoro que albergaba a la "izquierda" rooseveltinana. En el curso de las
negociaciones, Maynard Keynes debió revisar sucesivamente sus propuestas y lo
mismo debió hacer el representante de Estados Unidos, Harry Dexter White.
Por la presión del liberalismo, el FMI y el BIRF recibieran pocos fondos que
podían prestar con fuertes condicionalidades, por lo que no pudieron resolver
los desequilibrios de balanza de pagos y de necesidad de financiamiento de ese
momento.
Ese déficit fue compensado por la intervención unilateral de EE.UU. con un
préstamo a Gran Bretaña, el Plan Marshall, y los gastos para el rearme en
Europa y Oriente.
La organización del sistema de la segunda posguerra fue posible porque EE.UU.
tenía la mitad de las reservas de oro del mundo y superávit comercial y estaba
dispuesto a mantener abierto su mercado y a proveer financiamiento. En la
actualidad el poder económico está repartido y no existe una potencia con
capacidad de actuar como financista internacional ni de generar una demanda
capaz de facilitar la expansión de la economía, salvo China y otros países
menores.
Finalmente, el propósito de Bretton Woods fue, entre otros, abrir las economía
y restablecer el flujo de capitales. Ahora el objetivo debería ser retroceder
en la desregulación que condujo a la crisis presente.