os días después de que Lehman Brothers Holdings se declarara en bancarrota,
se diseminó un rumor explosivo: otra gran firma de Wall Street, Morgan Stanley,
también estaba al borde de la quiebra. En aquel 17 de septiembre se decía que
Deutsche Bank AG le había cancelado una línea de crédito de US$25.000 millones
al banco de inversión.
La información era falsa, pero el rumor ayudó a desencadenar una ola de
apuestas contra Morgan Stanley. Su presidente ejecutivo, John Mack, se quejó
amargamente de que operadores codiciosos estaban sembrando el pánico. Pero
faltaba una información esencial: ¿Quién, exactamente, estaba detrás de esas
transacciones?
Registros de las operaciones examinados por The Wall Street Journal
ofrecen ahora una respuesta parcial. Esos documentos revelan que algunas de las
mayores firmas de Wall Street (Merrill Lynch & Co., Citigroup Inc., Deutsche
Bank y UBS AG ) estaban apostando a lo grande contra Morgan Stanley. La
estrategia de esas firmas se basaba en utilizar complejos instrumentos
financieros llamados CDS (por sus siglas en inglés de Credit-Default Swaps), un
tipo de seguro contra la cesación de pagos.
Un examen de esas transacciones realizado por WSJ también revela que los CDS
jugaron un rol importante en empeorar el panorama pesimista del mercado sobre
Morgan Stanley, lo que, a su vez, llevó la os operadores a invertir contra las
acciones de la firma, vendiéndolas al descubierto. La correlación entre las
transacciones con CDS y la venta al descubierto aceleró la caída del banco.
Este relato ha sido elaborado a partir de la revisión de las transacciones y
más de 70 entrevistas con ejecutivos de Wall Street, operadores, corredores,
gestores de fondos de cobertura, investigadores y reguladores.
Durante años, la venta de CDS ha sido una mina de oro para Wall Street. Pero,
irónicamente, en aquellos tumultuosos días de septiembre, el mercado de CDS se
volvió contra Morgan Stanley. Se convirtió en un barómetro muy visible del
pánico de 2008, alimentando la crisis que acabó provocando una intervención del
gobierno.
Otras firmas también estaban negociando CDS de Morgan el 17 de septiembre:
Royal Bank of Canada, Swiss Re y varios fondos de cobertura.
La presión también se intensificó en otro frente: hubo un aumento en las
ventas al descubierto —apuestas contra las acciones de Morgan— por parte de
grandes fondos de cobertura. Al final del día, la acción de Morgan había caído
24% y las autoridades temían que los inversionistas rapaces estuvieran con la
mira puesta en los bancos de inversión.
Ese tipo de transacción, que ya había derrumbado a Bear Stearns Cos. y Lehman,
hizo que las acciones de Citigroup se desplomaran 60% la semana pasada, llevando
al banco a un nuevo rescate gubernamental.
Origen del caos
Los inversionistas todavía están intentando descubrir lo que causó el caos en
el mercado a mediados de septiembre y si los CDS o las acciones de Morgan
Stanley fueron negociados de manera ilícita. El fiscal general de Nueva York,
Andrew Cuomo, la oficina de la fiscalía general de Estados Unidos en Manhattan y
la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) están investigando si hubo manipulación del
mercado por parte de corredores que supuestamente divulgaron falsos rumores para
lucrar con sus apuestas. Las investigaciones también buscan verificar si los
operadores compraron CDS a altos precios para provocar temores respecto a la
estabilidad de Morgan y de esa forma lucrar en otras inversiones, y si las
transacciones involucraron cotizaciones falsas, según fuentes al tanto.
Todavía no ha surgido públicamente ninguna prueba de que ninguna firma haya
hecho nada ilegal en relación a las acciones o CDS de Morgan Stanley. La mayor
parte de las firmas afirma que compró los CDS para protegerse contra posibles
pérdidas con varios tipos de negocios que estaban haciendo con Morgan. Algunas
aseguran que sus inversiones en CDS fueron pequeñas frente a todas las
transacciones de ese tipo que se hicieron ese día.
Probar que el precio de cualquier papel fue manipulado es extraordinariamente
difícil. El mercado de CDS no es nada transparente: las transacciones se hacen
por teléfono e email, sin cotizaciones de precios públicas. Erik Sirri, un
director de mercados de la SEC, afirma que el mercado de canjes es vulnerable a
la manipulación. "Las transacciones de bajo volumen en un mercado relativamente
pequeño pueden ser usadas para (...) sugerir que un crédito es considerado débil
por el mercado", testificó el mes pasado ante el Congreso de EE.UU. Sirri dijo
que la SEC temía que las transacciones con CDS estuviesen causando inversiones
contra las acciones.
Morgan había empezado septiembre en buena forma. En los dos primeros
trimestres fiscales, terminados el 31 de mayo, había registrado ganancia. Al
contrario de Lehman, no estaba muy expuesto a las hipotecas residenciales de
alto riesgo, aunque era vulnerable a los mercados de inmuebles comerciales y de
préstamos apalancados. Mack sabía que la ganancia del tercer trimestre sería
mayor de lo esperado.
El 14 de septiembre, mientras Lehman se preparaba para pedir la protección
por bancarrota, Mack les dijo a sus empleados mediante un informe interno que
Morgan "estaba posicionada para salir victoriosa en este desafiante entorno". El
día siguiente, la firma consiguió algunos nuevos clientes de fondos de cobertura
que habían huido de Lehman.
Sin embargo, los rumores persistían, con los operadores preocupados por qué
firma de Wall Street sería la siguiente en caer. La conversación entre los
fondos de cobertura, según algunos operadores, era que Morgan Stanley tenía
US$200.000 millones en riesgo debido a sus transacciones con American
International Group Inc., la aseguradora que entonces se encontraba al borde de
la quiebra. Eso no era verdad. Morgan le informó a la SEC que su exposición a
AIG era "irrelevante".
Algunos corredores de J.P. Morgan Chase & Co. estaban sugiriendo a clientes
de Morgan que era arriesgado conservar cuentas en esa firma, según fuentes al
tanto. Mack se quejó a James Dimon, presidente ejecutivo de J.P. Morgan, que
puso fin a esas habladurías, según esas fuentes. Deutsche Bank, UBS y Credit
Suisse también ofrecieron sus servicios a los fondos de cobertura atendidos por
Morgan, según fuentes al tanto.
El 16 de septiembre, las acciones de Morgan Stanley cayeron abruptamente
durante el día, aunque repuntaron más tarde. Algunos fondos de cobertura sacaron
activos de la firma, preocupados por la posibilidad de que Morgan pudiera seguir
los pasos de Lehman hacia la corte de bancarrota, con el riesgo de inmovilizar
los activos de los clientes. En un esfuerzo por calmar los temores, Morgan
Stanley publicó su ganancia esa tarde a las 4:10, un día antes de lo previsto.
"Es muy importante devolver algo de cordura al mercado", afirmó Colm Kelleher,
el director general de finanzas de Morgan, en una teleconferencia con
inversionistas. "Francamente, la situación se está poniendo fuera de control, y
se están repitiendo rumores ridículos."
El analista de UBS Glenn Schorr le preguntó a Kelleher por el costo cada vez
más alto de los seguros en el mercado de canjes para incumplimiento de deuda de
Morgan Stanley. La protección para US$10 millones de deuda de Morgan Stanley
había aumentado a US$727.900 por año, de US$221.000 el 10 de septiembre, según
CMA DataVision.
"Cierta gente se está concentrando en los CDS como excusa para dar un vistazo
a las acciones", respondió Kelleher, insinuando que los corredores que apuestan
a los CDS también estaban vendiendo al descubierto acciones de Morgan Stanley,
apostando a que el precio de los títulos caería.
Es imposible saber con certeza cuál era la motivación de los compradores de
los CDS de Morgan Stanley. Estos compradores de CDS recibirían pagos si Morgan
Stanley incumpliera sus pagos de bonos y préstamos. Algunos compradores, sin
duda, poseían esos seguros del banco y simplemente trataban de protegerse contra
una posible insolvencia. Pero los CDS también eran una buena forma de especular,
para corredores que no tenían esos valores. El valor de los CDS aumenta ante el
temor de impago. Así que los corredores que creían que los temores sobre Morgan
Stanley podían intensificarse podían usar los CDS para intentar obtener una
ganancia rápida.
En medio de la incertidumbre de ese 16 de septiembre, Millennium Partners LP,
un fondo de cobertura con US$13.500 millones en activos, pidió sacar US$800
millones de los más de US$1.000 millones de activos que tenía en Morgan Stanley,
según personas al tanto de las extracciones. Por separado, Millennium también
había vendido al descubierto acciones de Morgan Stanley, parte de una serie de
apuestas pesimistas sobre firmas financieras, afirmó una de estas personas.
Además, el fondo de cobertura compró opciones de venta, que le daban el derecho
de vender acciones de Morgan a un precio fijo en el futuro.
"Miren, tenemos que proteger nuestros activos", le aseguró Israel Englander,
director de Millennium, a un ejecutivo de Morgan Stanley, según una persona al
tanto de la conversación. "Esto no es personal". Esas apuestas a la caída de las
acciones, pequeñas en comparación al tamaño total de Millennium, aumentaron en
valor a medida que caían las acciones de Morgan.
En la mañana del 17 de septiembre, David "Tiger" Williams, presidente
ejecutivo de Williams Trading LLC, que ofrece servicios de corretaje a fondos de
cobertura, se enteró por uno de sus operadores que un fondo había movido una
cuenta de corretaje de US$800 millones de Morgan Stanley a un rival. El
operador, que estaba al teléfono con el director del fondo que había movido el
dinero, preguntó por qué. Morgan Stanley iba a quebrar, respondió su cliente.
Al ser presionado para dar más detalles, el director del fondo repitió el
rumor sobre que Deutsche Bank había retirado una línea de crédito de US$25.000
millones. Williams acudió a los teléfonos. Sus fuentes en el mercado le dijeron
que creían que el dato era falso. Pero el daño ya estaba hecho.
Para las 7:10 de esa mañana, un corredor de Deutsche Bank cotizó la compra de
protección sobre US$10 millones de deuda de Morgan Stanley en un precio de
US$750.000. Para las 10 de la mañana, Citigroup y otros agentes bursátiles les
cotizaban al precio de US$890.000. A medida que se extendió el rumor sobre
Deutsche, las acciones de Morgan cayeron abruptamente, de US$26 a las 10 de la
mañana a cerca de US$16 a las 11:30.
Antes del mediodía, los agentes bursátiles comenzaron a cotizar el costo de
seguros sobre Morgan en "puntos por adelantado", que en la jerga de Wall Street
se refiere a transacciones en que los compradores deben pagar por lo menos US$1
millón por adelantado, más una prima anual, para asegurar US$10 millones de
deuda. En el caso de Morgan, algunos agentes bursátiles pedían más de US$2
millones por adelantado.
Durante el día, Merrill compró CDS para cubrir US$106,2 millones en deuda de
Morgan Stanley, según los documentos de corretaje. Deutsche Bank compró CDS que
cubrían US$50,6 millones; Swiss Re, US$40 millones; UBS y Citigroup, US$35
millones cada uno; Royal Bank of Canada, US$33 millones, y ACM Global Credit, un
fondo de inversión operado por AllianceBernstein Holding, US$28 millones, según
los documentos.
Al día siguiente, algunos de esos nombres habían vuelto al mercado. Merrill
compró protección sobre otros US$43 millones de deuda de Morgan Stanley; Royal
Bank of Canada, US$36 millones; y Citigroup, US$20,7 millones, indican los
documentos. Ninguna de las firmas desea hacer comentarios sobre cuánto pagaron
por los CDS, o si obtuvieron ganancias sobre las operaciones.
"La protección que compramos fue una simple cobertura, no fue motivada por
ninguna valoración negativa de Morgan Stanley", afirma John Meyers, un vocero de
AllianceBernstein. Un vocero del Royal Bank of Canada afirma que el banco compró
los CDS para gestionar su "riesgo crediticio" de Morgan Stanley, y que no estaba
"apostando en contra de Morgan Stanley y no realizó operaciones pesimistas sobre
sus acciones".
Voceros de Deutsche Bank y Citigroup aseguran que sus operaciones de
corretaje fueron relativamente pequeñas. Merrill, UBS y Swiss Re no quisieron
comentar sobre las operaciones.
Durante el frenesí de corretaje el 17 de septiembre, John Mack había
comenzado a mantener conversaciones sobre una fusión con Wachovia Corp. Cuatro
días más tarde, Morgan Stanley cambió el curso y se convirtió en un holding
bancario y obtuvo mayor acceso a fondos del gobierno. El mes pasado, tras
levantar US$9.000 millones de un banco japonés, recibió una inyección de capital
de US$10.000 millones del gobierno de EE.UU.