ara esas mismas fechas, la cotización semanal del carbón entregado en
Rótterdam fue de 217.65 dólares por tonelada métrica. ¿Qué ha pasado de esos
días a este viernes? Se desplomaron los precios. Este viernes el barril de
WTI se cotizó en 49.93 dólares (34.69 dólares nuestro crudo), 50 dólares
por debajo de aquella de julio, la más alta cotización de la historia, tanto en
moneda corriente como constante. También este viernes, el gas natural se cotizó
en 6.17 dólares por MMBTU, siete dólares menos que aquella alta cotización de
julio, en este caso menor, por cierto, a la de otros momentos de elevado pico de
precios del gas natural.
Finalmente, el cierre semanal de la tonelada de carbón térmico entregado en
Rótterdam fue de 83.02 dólares, ni más ni menos que 135 dólares por debajo de
aquella altísima cotización de la primera semana de julio de este año, también
la más alta de su historia. ¿Qué significa este desplome de precios en términos
de los costos del yacimiento marginal, es decir, de aquel de costos por encima
de todos los demás, pero cuya producción es requerida por el nivel de la
demanda?
Observemos hoy el caso del petróleo, aunque las observaciones son válidas
para el gas natural y el carbón y, en general, todas las mercancías cuya
producción depende básicamente de las características naturales de su
producción, esencialmente nivel de fertilidad y ubicación respecto de los
centros de consumo. Y digo básicamente, porque los adelantos tecnológicos ayudan
a modificar las condiciones de explotación de esas características naturales.
Bueno, pues hace poco aquí mismo indiqué que para el caso del petróleo WTI,
se estiman costos del yacimiento marginal actual en un rango de 55 a 69 dólares
por barril (entre 40 y 54 dólares para nuestra mezcla mexicana). Y que estos
corresponden a algunos yacimientos en las aguas del Golfo de México (USA
offshore, se indica en un reporte del Departamento de Energía de Estados Unidos:
Performance Profiles of Major Energy Producers 2006, December 2007).
Por otro lado y con un análisis de la evolución de costos de equipos,
componentes y servicios necesarios para la explotación petrolera, varios
analistas han presentado niveles de costo un poco mayores, que exigirían precios
actuales del orden de los 90 dólares por barril. ¿Cómo interpretar o qué decir
frente a precios que ubican el WTI en 50 dólares y nuestra mezcla
mexicana en 35 por barril?
Lo primero: así como era improcedente –y sumamente riesgoso, como lo fue- un
alto nivel de precios y pese a la importante retracción del consumo mundial de
petróleo (se estima que en 2008 y 2009 se consumirán lo mismo que 2007), es
insostenible un nivel tan bajo de precios. En promedio, las cotizaciones del
WTI no pueden ser inferiores a los 60 dólares –piso conservador– o a los 90
dólares –piso atrevido–. Si, como parece ser, los productores OPEP –casi todos
de costos muy pero muy inferiores a los del yacimiento marginal actual– limitan
su nivel de producción, el precio deberá andar más próximo a lo que he llamado
piso atrevido, es decir, 90 dólares por barril.
Lo segundo: la altísima especulación con futuros del crudo (en general de
todas las llamadas commodities que, en parte, nos tienen en esta
crisis), exige varios meses de lo que podemos llamar saneamiento del mercado,
pues no será posible que en el corto plazo –uno o dos años– los poseedores de
futuros de petróleo adquiridos a precios mayores a los actuales, se recuperen.
Deberán esperar hasta que los precios se recuperen. Y esto, evidentemente, será
una vez que la demanda también se recupere.
El proceso de restablecimiento de cierto equilibrio en los precios será
largo. Dos o tres años nos permitirán ver precios más estables. Mientras, hay
que ser muy prudentes y moderados con los ingresos petroleros. Eso creo.