El Congreso suspenderá su sesión legislativa esta semana sin aprobar una ley
para extender préstamos de emergencia a las automotrices estadounidenses, pero
podría reanudarla en diciembre si las compañías presentan un plan "viable" para
su supervivencia, dijeron líderes legislativos demócratas el jueves.
Por Patrick Yoest, Greg Hitt
y John D. Stoll
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The Wall Street Journal
El líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, y la presidenta de la Cámara
de Representantes, Nancy Pelosi, dijeron que las automotrices no les han
proporcionado una estrategia viable para darles un giro de 180 grados a sus
finanzas.
Un plan de "compromiso" fraguado por un grupo bipartidista de senadores para
extender préstamos a la industria a través de un programa del Departamento de
Energía parece haber fracasado.
"Queremos asegurarnos de que haya viabilidad", dijo Reid. "Sólo podemos
ayudar si están dispuestos a ayudarse a sí mismos".
El Congreso podría volver a reunirse la semana del 8 de diciembre, dijeron
Reid y Pelosi, pero sólo si las automotrices presentan un proyecto aceptable.
"Hasta que no muestren el plan, no podemos mostrarles el dinero", dijo Pelosi.
Eso deja a las Tres Grandes automotrices de Detroit (General Motors Corp.,
Ford Motor Co. y Chrysler LLC) tratando de determinar qué medidas específicas
podrían tomar. Tras dos días de testimonios ante el Congreso esta semana, los
presidentes ejecutivos de las tres automotrices no lograron obtener suficiente
apoyo para un rescate, en gran parte debido a que muchos legisladores siguen sin
estar convencidos de que los ejecutivos estarían cambiando de manera fundamental
la forma en que operan sus empresas.
Los ejecutivos Rick Wagoner, de GM; Alan Mulally, de Ford, y Robert Nardelli,
de Chrysler, le restaron importancia a la necesidad de recortar más empleos o
renegociar sus contratos con su mayor sindicato, United Auto Workers. Además,
dijeron que la principal razón por la cual necesitan dinero es por el colapso de
los mercados financieros. Pero pocos legisladores están de acuerdo.
Los ejecutivos también fueron criticados por no tomar medidas simbólicas para
mostrar que comparten los sacrificios. Los congresistas de ambos partidos los
criticaron por volar en sus aviones corporativos a Washington para pedir miles
de millones de dólares de los contribuyentes. También se les presionó para que
recortaran sus salarios a US$1. Nardelli dijo que lo haría, mientras que Wagoner
y Mulally presentaron objeciones al respecto.
La junta directiva de GM discutirá el estado de la compañía en una
conferencia telefónica programada para hoy. La junta se ha estado reuniendo
varias veces por semana mediante teleconferencia para monitorear las crecientes
dificultades financieras de la automotriz. Pese al revés en Washington esta
semana, la junta continúa apoyando a Wagoner, dijo un portavoz.
Wagoner ha sido criticado por no ser capaz de articular claramente cuánto
dinero necesita GM para mantenerse a flote y por no presentar un sendero
convincente hacia la rentabilidad en las condiciones actuales del mercado.
La junta de GM también tiene programada una reunión regular para el 2
diciembre. La supervivencia de las automotrices se ha convertido en una batalla
que avanza día a día debido al inesperado colapso del mercado automovilístico en
EE.UU. y a la excesiva erosión de la liquidez en el tercer trimestre. Los
directores de GM, así como la gerencia de la compañía, creen que las opciones de
la empresa para evitar la quiebra son limitadas sin la asistencia del gobierno
federal, dijeron varias personas al tanto.
En su testimonio en Washington, Wagoner dijo que no está claro si GM podrá
sobrevivir con los fondos que tiene hasta que el presidente electo Barack Obama
tome posesión del cargo en enero. A fines de septiembre, la compañía tenía US$16.200
millones en efectivo.
En Ford, cuya situación financiera es algo mejor que la de GM, los ejecutivos
están esperando a ver si el Congreso alcanza un acuerdo de compromiso para
extender préstamos estatales a la industria, según fuentes cercanas.
Aun así, no se mostraron muy optimistas sobre la posibilidad de un rescate
inmediato y están planeando metódicamente cómo enfrentar una variedad de
posibles escenarios que podrían darse en las próximas semanas y meses.
Tanto Wagoner como Mulally dijeron que no han empezado a hacer planes de
contingencia en caso de que sus compañías necesiten solicitar la protección por
bancarrota. Sin embargo, Chrysler sí que ha empezado a tomar esos pasos.
Nardelli le dijo al Congreso que a fines de año los fondos de su compañía
podrían caer debajo del nivel necesario para seguir operando.