El Tesoro estadounidense
advirtió el martes que el enorme paquete de rescate bancario "no es la panacea"
para la crisis económica, mientras los principales fabricantes de automóviles de
Estados Unidos tratan de convencer a los congresistas que dupliquen la ayuda al
sector, para evitar el colapso.
IAR
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/
AFP
Al comparecer ante el Congreso para explicar los progresos sobre su paquete de
rescate financiero por 700.000 millones de dólares, el secretario del Tesoro,
Henry Paulson, estimó que la crisis "se ha extendido al resto de nuestra
economía y la afecta".
"Llevará un tiempo restablecer el crédito y reparar nuestro sistema
financiero, que es esencial para la recuperación de la economía", agregó.
Pero el plan de rescate del sistema financiero "no es la panacea para todas
nuestras dificultades económicas", alertó.
Las perspectivas económicas de Japón sufrieron otro nuevo golpe cuando el
ministro de Política Fiscal y Económica, Kaoru Yosano, dijo que no tenía
"ninguna confianza" en que la segunda economía mundial crezca el año
próximo.
"Si juzgo lo que está sucediendo de manera honesta, no tengo ninguna confianza
ahora en que habrá crecimiento positivo", indicó Yosano un día después de que
cifras oficiales confirmaran que la mayor economía de Asia está en recesión.
En tanto, ejecutivos de General Motors, Ford y Chrysler, los denominados "Tres
Grandes" fabricantes de automóviles estadounidenses, comparecen también ante un
comité del Senado para rogar a los legisladores que salven a la industria.
El presidente ejecutivo de Chrysler, Robert Nardelli, advirtió que sin un
préstamo "inmediato" del Estado Federal, su grupo no cuenta con el nivel
de liquidez suficiente para continuar funcionando normalmente.
Su testimonio, al cual seguirá una comparecencia en la Cámara de Representantes
el miércoles, tiene lugar en momentos en que millones de empleos están en
peligro ya que las gigantescas pérdidas de la industria son exacerbadas por
la profundización de la crisis económica.
Los demócratas buscan la aprobación de un paquete adicional de rescate a la
industria automovilística por 25.000 millones de dólares, luego de que el
primero, por un monto similar, fuera aprobado pero aún no distribuido.
Importantes miembros del Partido Demócrata condenaron la oposición de la Casa
Blanca y de líderes republicanos a utilizar dinero del paquete de 700.000
millones de dólares para financiar un rescate del sector automovilístico.
"Estamos viendo un posible colapso de la industria automovilística, con
consecuencias que impactarían directamente en millones de trabajadores
estadounidenses y causarían más devastación en nuestra economía", advirtió el
líder de la mayoría del Senado, Harry Reid.
Ford anunció que venderá una participación del 20% en su socio japonés Mazda por
540 millones de dólares para recaudar efectivo.
El fabricante de coches estadounidense, que perdió 129 millones de dólares en el
tercer trimestre, indicó no obstante que seguirá siendo el mayor accionista de
Mazda y mantendrá un escaño en el consejo de administración.
La bolsa de Nueva York abrió con una leve alza pero revirtió su tendencia en
medio de persistentes preocupaciones sobre la economía y con los
inversores centrados en las audiencias legislativas.
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, que también prestó testimonio
en el Congreso este martes, estimó que el dólar sigue siendo la moneda de
referencia del sistema cambiario internacional.
"No creo que esté muerto el sistema del dólar", declaró Bernanke en una
audiencia ante el comité de Finanzas de la Cámara de Representantes.
La Bolsa de Nueva York terminó finalmente en alza, en un mercado temeroso e
indeciso entre el optimismo de Hewlett-Packard y un clima generalmente
cauteloso: el Dow Jones ganó 1,83% y el Nasdaq 0,08%.
Las principales plazas latinoamericanas por el contrario registraron fuertes
pérdidas. La Bolsa de Sao Paulo, la mayor de la región, perdió 4,54%, México
bajó 2,69% y Buenos Aires cayó 4,47%.
Las bolsas europeas lograron cerrar en alza tras registrar fuertes pérdidas el
lunes, luego de que el gigante bancario estadounidense Citigroup anunciara la
supresión de 50.000 empleos en todo el mundo.
La Bolsa de Fráncfort ganó 0,49% al cierre, Londres un 1,85% y París un 1,11%.
La Bolsa de Madrid subió un 0,38%.
Las bolsas asiáticas cayeron, lideradas por la Bolsa de Shanghai, que se hundió
un 6,3%. La Bolsa de Hong Kong cerró en fuerte baja de 4,5%, Seúl perdió 3,9%,
Sídney 3,6% y Tokio un 2,3%.
"¿Quién querría estar en este mercado?", preguntó Martin Allison, consejero de
inversiones de ABN Amro Craigs en Wellington, donde la Bolsa perdió un 1%.
"Los inversores básicamente han guardado sus billeteras porque atravesamos un
periodo muy volátil", explicó.
Los inversores también parecen inseguros sobre las repercusiones reales de la
cumbre del G20 de potencias emergentes e industrializadas el fin de semana
en Washington, donde los líderes prometieron cooperar sin anunciar medidas
concretas.
En Gran Bretaña, analistas plantearon la perspectiva de una deflación, una caída
de los precios que puede afectar el crecimiento, luego de que cifras oficiales
señalaran que el índice de precios cayó a 4,5% interanual en octubre, contra un
5,2% en septiembre, su nivel más alto en 16 años.
"Este es el primer paso en un camino que probablemente termine con el primer
episodio de deflación en la economía del Reino Unido en casi medio siglo",
pronosticó Jonathan Loynes, economista jefe de la consultora Capital Economics
en Londres.