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Ya que hablamos del país vecino del
norte, en el programa mencionado de los demócratas de la Cámara de
Representantes (diputados) había dos grandes ramas del gasto: la inversión
pública, y un fuerte aumento a lo que aquí agrupamos como el gasto social. Este
último implica al mismo tiempo fortalecer el mercado interno. Además, acaba de
anunciarse un cambio en la aplicación de los 700 mil millones de dólares del
primer “rescate”: en vez de comprar a los bancos deuda no cobrable, el dinero
público se destinará a apoyar el consumo, por ejemplo, dinero para créditos para
comprar coches.
Habíamos visto que la falta de ese crédito era la clave de la caída en la
venta de coches en ese país. Al haber dinero para comprar autos aumenta el
mercado interno y eso ayuda a la recuperación, en este caso, de la industria
automotriz. Obama ha urgido a que esto salga, señalando que él no va a
intervenir en el gobierno de Bush, que es responsabilidad de él mismo, pero que
quisiera que el segundo paquete de estímulos a la economía saliera lo antes
posible, y que si para cuando él tome posesión como presidente, el 20 de enero,
no se ha hecho, sería lo primero que él haría.
Mientras, el más amplio programa de estímulo, con el mayor monto económico,
lo emite China. Un enorme programa de inversión pública de dos años, que incluye
construcción de vivienda popular, ferrocarriles, aeropuertos, riego y en general
infraestructura rural, entre otras. Y un fortalecimiento del mercado interno,
que además de la creación de empleos incluye mejoramiento de las condiciones del
crédito. China llega a la reunión de Washington de jefes de Estado del G-20, del
14 y 15 de noviembre, con este hecho como primera palabra.
Se llevó a cabo, el pasado fin de semana, la reunión de ministros de Hacienda
o equivalentes, y directores de bancos centrales, del mismo Grupo de los 20, en
Sao Paulo, Brasil. Un antecedente de la reunión que se acaba de celebrar en
Washington. Y era claro que sería notorio el papel de Brasil, presidente en
turno del G-20 y sede de la reunión. Este país también llevó su paquete a la
reunión de Washington.
Se trata del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC).Tiene los mismos
ingredientes que otros, inversión pública y aumento en el gasto social, además
de dar prioridad a las compras nacionales, en ambos casos fortaleciendo el
mercado interno. Pero tiene también la gran inversión en los nuevos yacimientos
de petróleo, y el nuevo régimen petrolero que permita que lo principal del
beneficio de estos yacimientos sea para la sociedad, para el país, para la
población.
El día anterior al inicio de este encuentro de Sao Paulo, se llevó a cabo una
reunión del BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Cuatro países que se han
agrupado, y que se pusieron de acuerdo en objetivos comunes, sobre la base de
que tienen en común mucha población, mucho territorio nacional y alto ritmo de
crecimiento. Sin embargo, tienen hasta el momento muy poco peso en las
instituciones financieras internacionales. Se planteó que las funciones del
llamado Grupo de los 7 pasen al G-20. También, que haya mayor regulación del
sistema financiero internacional.
En la reunión, la cabeza del Banco Mundial, Zoellick, dijo que las medidas
anunciadas por China podrían ser un modelo para otros países. Y dijo que esas
medidas chinas eran “muy inteligentes”. El subsecretario del Tesoro
estadunidense para asuntos internacionales (el secretario no asistió a la
reunión), dijo que esas mismas medidas chinas podrían beneficiar también a otras
naciones.
Entre los acuerdos de la reunión cumbre del 15 de noviembre, está la reforma
a fondo de las instituciones financieras internacionales (como el Fondo
Monetario Internacional) y una mayor participación en ellas de los países
emergentes y en desarrollo.
Hemos puesto el acento en el mercado interno porque en México la caída de las
exportaciones (como cayeron también las de China y otros países), especialmente
a nuestro principal comprador, Estados Unidos, obliga a un mayor mercado interno
para un crecimiento estable. Y el gobierno federal ha hecho lo contrario,
contraerlo, con medidas como subir a cada rato los precios de la gasolina, del
diesel, del gas, de la electricidad, y también, como reflejo de estos aumentos y
en general por ausencia de controles, los precios de los artículos de primera
necesidad.
Esta política nos condena a un empeoramiento de la situación económica del
país. Ya no se debe usar el precio de los energéticos, que repercuten en muchos
otros precios, como un instrumento de recaudación fiscal, no autorizado por el
Congreso, que ellos mueven a voluntad, aunque los precios internacionales, por
ejemplo del petróleo crudo, estén bajando. Cuando aquí nos planteamos la defensa
de la economía popular, no sólo es una bandera social, sino un modo de recuperar
el mercado interno y hacer posible la recuperación económica general. Si las
exportaciones bajan y no sube el mercado interno, ¿a quién le van a vender los
fabricantes?.