A pesar de que a los países del
Cono Sur se les atribuía una relativa inmunidad frente a la virulencia de la
crisis financiera internacional, varios de ellos ya han mostrado síntomas de la
"epidemia global".
IAR
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Agencias
Según el informe, los "números rojos" de las cuentas públicas se
vieron amplificados por la inclusión de una primera partida de gasto relacionada
con el programa de rescate financiero por importe de US$ 115.000 millones s
(91.514 millones de euros), así como US$ 21.500 millones (17.092 millones de
euros) empleados en el auxilio de Fannie Mae y Freddie Mac.
En concreto, el presupuesto de EEUU registró en octubre ingresos por importe de
164.848 millones de dólares (131.192 millones de euros), mientras que los gastos
ascendieron a 402.024 millones de dólares (319.945 millones de euros).
El déficit registrado en octubre supone el mayor saldo negativo en un sólo
mes de la historia de EEUU y multiplica por cuatro el déficit de 56.838
millones de dólares (45.192 millones de euros) del mismo mes de 2007.
En el conjunto del ejercicio 2007, el saldo negativo de las cuentas públicas de
EEUU ascendió a 454.795 millones de dólares (360.203 millones de euros).
El secretario del Tesoro de EEUU, Henry Paulson, anunció el miércoles que
abandonará la compra de activos hipotecarios tóxicos para concentrar su
atención en las instituciones financieras no bancarias y en los consumidores
estadounidenses.
Comprar estos activos denominados "tóxicos" constituyó en su momento la
piedra angular del plan de rescate de los mercados financieros y acaparó
toda la atención del Congreso cuando el paquete estaba siendo debatido antes de
su aprobación. Pero casi tan pronto como el Tesoro recibió el dinero, decidió
que inyectar capital a los bancos a cambio de acciones preferenciales era una
forma más eficiente de invertir el dinero.
En una entrevista con The Wall Street Journal, Paulson dijo que "hay una
obligación de usar (los fondos) de una manera que tenga el efecto más positivo y
logre satisfacer las necesidades que prevemos".
En una revisión del plan de rescate de US$700.000 millones, Paulson dijo que el
gobierno seguirá inyectando efectivo en las instituciones financieras, pero
también tratará de incrementar la disponibilidad de créditos estudiantiles,
de préstamos de tarjetas de crédito y para comprar autos.
También dijo que el Tesoro está examinando formas de evitar nuevos
embargos de inmuebles.
Paulson defendió los pasos dados hasta ahora, pero también señaló que los
mercados siguen siendo frágiles y que la atención debe centrarse sobre "la
recuperación" económica.
"Creo que hemos tomado las medidas necesarias para evitar un amplio episodio
sistémico. Tanto en Estados Unidos como alrededor del mundo, ya hemos visto
señales de mejoría", dijo el secretario en un discurso en el Departamento del
Tesoro. Sin embargo, en una asombrosa admisión, Paulson aseguró que comprar
activos hipotecarios "no era la forma más efectiva de utilizar los fondos
gubernamentales".
El cambio causó reacciones distintas en Wall Street y el Congreso.
Muchos inversionistas (especuladores) y reguladores han citado fallas en
el plan original del Tesoro, pero este cambio de enfoque subraya la profundidad
de los problemas económicos y las presiones que enfrentan los programas de
rescate federal.
"Está cambiando las reglas en la mitad del partido", dice Art Hogan, estratega
de mercado de Jefferies & Co. "Esto realmente ha puesto nerviosos a los
mercados".
Paulson señaló que sigue "estando muy tranquilo" con la suma de US$700.000
millones para el plan de rescate y que no tiene planes de acudir al Congreso en
busca de fondos adicionales.