Según informó el jueves en Viena el
Secretariado de la Organización de Países Productores de Petróleo, el barril
perdió el miércoles 2,30 dólares respecto a la jornada anterior. La nueva marca
de 49,94 dólares por barril supone la primera cotización por debajo de 50
dólares desde el 23 de enero del pasado año.
Por su parte, el barril de crudo Brent, de referencia en Europa, para entrega en
diciembre mantuvo el jueves también su tendencia a la baja y ha cotizado a 51,20
dólares en la apertura en el Intercontinental Exchange Futures (ICE), 1,17
dólares menos que al cierre del miércoles.
Esta evolución a la baja del petróleo se vio ayer reforzada por la presentación
de un informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en el que sostiene
la demanda mundial de energía aumentará un 1,6% anual de media entre 2006 y
2030, desde los 85 millones de barriles diarios actuales a 106 millones.
Se acumulará así un incremento del
45%, menos de lo previsto el año pasado, especialmente por los efectos de la
ralentización económica mundial y los mayores precios de la energía.
La rebaja de las previsiones pesa más en el ánimo de los inversores que la
advertencia que ha hecho el organismo internacional sobre la necesidad de llevar
a cabo inversiones por importe de 26,3 billones de dólares (21 billones de
euros) para evitar una crisis energética en este periodo ante el aumento
de la dificultad de producción en los yacimientos actuales.
De hecho, añade la AIE, las
bondades del abaratamiento del barril de cara a la reactivación económica podría
quedar minimizada ante el peligro de que el deterioro económico frene estas
actuaciones, que equivalen a más de un billón de dólares anuales (800.000
millones de euros) con el fin de evitar una crisis de suministro que podría
asfixiar la recuperación.