Aunque poco ha trascendido de la reunión que tuvo lugar este lunes entre Bush
y el presidente electo, Barack Obama, la prensa local especula que el
republicano habría manifestado su apoyo al plan de ayuda al sector automotriz
que quieren los demócratas a cambio de la aprobación en el Congreso del TLC con
el país sudamericano.
Obama está preocupado por la crisis que sufren las gigantes automotrices
estadounidenses -General Motors, Chrysler y Ford- y por eso le insistió al
mandatario que no obstaculice una medida de emergencia para rescatarlos.
Bush, quien no está convencido sobre la necesidad de un paquete financiero
para las automotrices, quiere que los legisladores demócratas dejen de
obstaculizar el TLC con Colombia que fue firmado en noviembre del 2006 y que
sólo requiere el visto bueno parlamentario para que entre en vigor.
¿Por qué este interés de Bush por el tratado con el país sudamericano? "Quizá
Bush no quiere marcharse con este asunto sin concluir", señaló a BBC Mundo,
Stephen Donehoo, experto en la región del centro de estudios McLarty Associates.
Las razones detrás del canje
Stephen Donehoo explicó que hay varios factores que explican las motivaciones
del actual mandatario. El primero sería su afán de completar una tarea que ha
llevado tanto esfuerzo durante varios años de su gobierno.
"Tampoco se puede desestimar la relación personal con el presidente
colombiano Álvaro Uribe. Bush lo considera como a uno de su equipo, un
mandatario que ha tenido que luchar contra el terrorismo y por eso está
dispuesto a mostrar su lealtad con Colombia", dijo el experto y agregó:
"Bush confía en que el tratado ayudará a la economía colombiana y quedará
como un ejemplo en la región de cómo el mercado libre puede ayudar a crear
empleos y mejorar el nivel de vida de mucha gente. Es la oportunidad, piensa el
presidente, de demostrar a países como Venezuela, Ecuador o Bolivia, que este
modelo económico funciona mejor que el socialismo".
Pero el interés del mandatario no se centra exclusivamente en lo que ocurra
en Sudamérica, para el analista de McLarty Associates, el presidente saliente
cree realmente que un TLC con Colombia beneficiaría a muchas de las empresas
estadounidenses que en estos momentos están sufriendo con la crisis financiera
global y la amenaza de recesión.
Michael Shifter, analista del Diálogo Interamericano -un centro que estudia
las relaciones entre Washington y la región- destaca la importancia que tiene
para el presidente defender aquello en lo que cree:
"El tema Colombia es muy importante para Bush por varias razones, incluyendo
su legado en América latina. (El tratado con el gobierno de Uribe) es lo único
por lo que ha peleado pero no ha conseguido. Y Bush es un verdadero creyente".
¿Puede lograr el sí?
Pero los argumentos de Bush, que ha repetido en más de una ocasión la
necesidad de aprobar el acuerdo, no han convencido a la Cámara de
Representantes, que tiene la última palabra.
Los demócratas insisten que hay que mejorar el récord de los derechos humanos
del gobierno y las fuerzas armadas colombianas y castigar los ataques que han
sufrido los líderes sindicalistas de ese país antes de aprobar el tratado.
Pese a que el gobierno colombiano insiste en que se han registrado mejorías,
los sindicatos estadounidenses temen a una mayor liberalización del comercio y
los grupos que defienden los derechos humanos como WOLA, la Oficina en
Washington para Asuntos Latinoamericanos, insisten en que tan sólo este año 28
sindicalistas han sido asesinados en Colombia.
Por eso, la gran pregunta es sí la presión de Bush ayudará a pasar el TLC en
estas semanas. La respuesta de los expertos es que "es poco probable".
"Es muy difícil que Bush logre que el acuerdo con Colombia se apruebe antes
que Obama asuma el poder. Casi no tiene ningún capital político y yo creo que si
habrá un tratado, pero no ahora", explicó a BBC Mundo Michael Shifter.
El experto de Diálogo Interamericano ni siquiera se muestra optimista sobre
una posible aprobación en la sesión conocida como el lame duck o "la
sesión del pato sin pies", como se le conoce históricamente al periodo entre las
elecciones y la formación del nuevo congreso.
Este periodo, que se inicia la próxima semana, es una ventana en la que
aprovechan el partido que perdió las elecciones para pasar iniciativas que saben
son problemáticas para los ganadores.
Pero, ni con el compromiso de apoyar el plan automotriz, parece que es
posible que pasen el TLC con Colombia.
Tal como lo dijo Nancy Pelosi, la Presidenta de la Cámara de Representantes:
"El pacto con Colombia debe de ser evaluado por sus propios meritos".