(IAR
Noticias)
13-Noviembre-08
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Barack Obama |
El ascenso de Barack
Obama a la presidencia de Estados Unidos desató una onda expansiva
alrededor del mundo. Muchos creían que la Casa Blanca estaba
predestinada a albergar algún día a un negro, dada la importancia de
esa comunidad.
Por Bankole Thompson - IPS
P ero observadores y activistas no ven en la
consagración del presidente electo la concreción de un destino
histórico inevitable. Lo consideran, en cambio, producto de la
titánica gesta por los derechos civiles y políticos de los
afroestadounidenses, cuya culminación fue en los años 60.
Se trata, afirman, de la concreción del sueño que Martin Luther King
expuso el 28 de agosto de 1963 ante una enorme multitud en
Washington: que algún día sus hijos no fueran juzgados por el color
de su piel, sino por su carácter.
Hijo de un hombre negro de Kenia, en el oriente africano, y una
mujer blanca del central estado estadounidense de Kansas, Obama
derrotó a su adversario, John McCain, en las elecciones
presidenciales del día 4.
El candidato del opositor Partido Demócrata, senador por el central
estado de Illinois, conquistó 364 votos en el Colegio Electoral
estadounidense frente a los 162 de McCain, del gobernante Partido
Republicano.
"Es un hito realmente importante, una culminación. El cambio ha
llegado", dijo Bernard LaFayette Jr., quien fue colaborador de
Martin Luther King, entrevistado telefónicamente por IPS desde
Belén, en Cisjordania.
"Ya estaba en el corazón de la gente: Obama sacaría lo mejor de cada
uno. Esto se remonta a la batalla que dimos en los años 60", agregó.
LaFayette, director del Centro de Estudios sobre No Violencia y Paz
en la Universidad de Rhode Island, integró el equipo ejecutivo de
King y coordinó en todo el país la Campaña de la Gente Pobre, de
1968, junto con su líder.
Los detractores de Obama "hicieron todo lo que pudieron para
desacreditarlo y convencer al pueblo estadounidense de que no era el
mejor, e incluso dijeron que era peligroso y trataron de asociarlo
con terroristas", recordó el activista.
"Paradójicamente, aquí había un senador votado por los ciudadanos de
Illinois para representarlos y luego por el Partido Demócrata como
su candidato presidencial. Pero aun así dijeron que no era
estadounidense", agregó LaFayette
Obama sufrió, además, ataques similares a los que debió soportar
King antes de su asesinato, señaló.
"A King lo acusaron de ser comunista y era un pastor bautista.
Decían que no sabía nada sobre política exterior cuando se opuso a
la guerra en Vietnam. Incluso algunos ministros negros y grupos como
la Convención Nacional Bautista rechazaban su mensaje de
integración", agregó.
Los cuestionamientos por los que pasó Obama fueron una prueba real
de su carácter, opinó LaFayette. "La mayoría de la gente no leyó su
libro. Lo que vieron fue su carácter, más que su color, y cómo
respondió a las falsas acusaciones", dijo.
Eddie Connor, periodista de 26 años, consideró que el resultado de
las elecciones consagra "un matrimonio histórico entre las
filosofías del doctor King y del presidente electo Obama".
Connor conduce el programa radial "Juventud en la marcha" en
Detroit, ciudad del septentrional estado de Michigan donde King
pronunció su discurso "Yo tengo un sueño" antes de que la
multitudinaria marcha por los derechos civiles de la minoría negra
llegara a Washington
Obama "fue capaz de hacer lo que había hecho King: trascender, en
algunos casos, a la raza, uniendo a los jóvenes", señaló.
"Verdaderamente creo que Obama le dio nuevas energías al fuego de la
gente joven en Estados Unidos", opinó Connor.
En enero, durante la campaña por la candidatura demócrata a la
presidencia, Obama comenzó a abordar los problemas raciales en la
Iglesia Bautista Ebenezer de Atlanta, ciudad del sudoriental estado
de Georgia donde otrora predicó King.
"Cada día, nuestra política alimenta y explota las divisiones,
atravesando todas las razas, regiones, géneros y partidos. Ninguno
de nosotros tiene las manos limpias", dijo Obama.
"Ya no podemos darnos el lujo de construirnos demoliendo a otros. Ya
no podemos darnos el lujo de traficar mentiras, o temor, u odio. Ése
es el veneno que debemos purgar de nuestra política, el muro que
debemos derribar antes de que sea demasiado tarde", afirmó.
Robert Johnson, residente en Atlanta, dijo que los resultados de las
elecciones presidenciales de Estados Unidos van más allá de los
simbolismos.
La victoria de Obama "demuestra que aquellos privados del derecho al
voto y las familias trabajadoras pueden abrirse camino en el 'sueño
americano'", explicó.
"Por eso estas elecciones fueron más emocionantes que cualquier otra
que yo haya visto. En las calles podía verse la alegría de gente de
todas las razas y de todas las creencias", señaló.
Pero LaFayette sostuvo que la elección de un líder con carácter no
debería perderse en medio de las celebraciones.
"La ciudadanía no decía: 'Queremos un presidente negro'. Lo que
decía era: 'Queremos a alguien que nos ayude a salir de este
problema'", afirmó LaFayette.
"El color de Obama pasó desapercibido. Los ciudadanos vieron el
color de su corazón, y a él como alguien en quien confiar", explicó.
El activista dijo que nunca creyó que viviría para ver a un negro
electo presidente de la principal superpotencia del mundo.
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