De acuerdo con altos funcionarios estadounidenses, las fuerzas armadas de
Estados Unidos hicieron uso desde 2004 de una autorización secreta para llevar a
cabo casi una docena de ataques no divulgados hasta ahora contra Al Qaeda y
otros militantes en Siria, Pakistán y otros lugares. Una orden que viola los
tratados internacionales.
Estos operativos militares, llevados a cabo normalmente por efectivos de
Operaciones Especiales, fueron autorizados por una orden confidencial que el
Secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld firmó en la primavera de 2004 con la
aprobación del presidente George W. Bush. La orden secreta dio a los militares
nuevas facultades para atacar la red terrorista Al Qaeda en cualquier lugar del
mundo, y un mandato más amplio para realizar operaciones en países que no están
en guerra con Estados Unidos.
En 2006, por ejemplo, un grupo de los Navy Seals atacó un campamento de
militantes sospechosos en la región Bajaur de Pakistán, según un ex alto oficial
de la Agencia Central de Inteligencia. Los oficiales observaron toda la misión,
grabada con la filmadora de una nave Predator piloteada a distancia en tiempo
real desde el Centro Antiterrorista de la CIA en las oficinas de la agencia en
Virginia, a 11.000km de distancia.
Algunas de las misiones militares se hicieron en estrecha colaboración con la
CIA. En otras, como el ataque de efectivos de Operaciones Especiales realizado
en Siria el 26 de octubre de este año, los comandos militares actuaron como
apoyo de operaciones dirigidas por la CIA.
Este ataque no fue el primero, ya que desde que comenzó la guerra en Irak, en
varias oportunidades las fuerzas hicieron incursiones del otro lado de la
frontera contra militantes e infraestructura que contribuían al flujo de
combatientes extranjeros a Irak.
El ataque de octubre pasado, sin embargo, fue mucho más visible que los
anteriores, según los oficiales militares, lo que ayuda a explicar por qué
generó una fuerte protesta del gobierno sirio
Pero alrededor de otras doce operaciones más fueron canceladas en los últimos
cuatro años, en muchos casos para gran asombro de los comandantes militares,
dijeron oficiales.
Altos funcionarios de la administración decidieron en esos casos que las
misiones eran demasiado riesgosas, diplomáticamente explosivas o carecían de
evidencia insuficiente.
Aparte del ataque de 2006 en Pakistán, los funcionarios estadounidenses se
negaron a describir en detalle los casi doce ataques previamente no divulgados,
limitándose a decir que habían sido llevados a cabo en Siria, Pakistán y otros
países.
Aclararon que no se habían llevado a cabo ataques en Irán utilizando esa
autorización, pero sugirieron que fuerzas estadounidenses habían realizado
misiones de reconocimiento en Irán guiándose por otras directivas secretas.