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11-Noviembre-08
La grave situación que está causando sufrimientos sociales de gran envergadura
a la clase media, y sectores populares de Estados Unidos, y a millones del
resto del mundo, está derrumbando también dogmas de mucho arraigo
internacional y alta presencia en América latina: la causa fue el
"fundamentalismo económico".
Por Bernardo Kliksberg - Clarín
L os nuevos datos sobre la economía de EE.UU. son inquietantes. La
explosión de la burbuja financiera y la de las hipotecas generó una crisis
masiva en el crédito y en la confianza que impactó fuertemente en la economía
real.
Entre julio y septiembre del 2008 se redujo el consumo interno, gran motor de
la economía, en un 3,1%, la mayor disminución en 28 años.
Los ingresos personales sufrieron la mayor disminución experimentada en un
trimestre en los últimos 60 años, bajaron un 8,7%. Se prevé que la tasa de
desocupación salte del 6,1% actualmente al 8% al final del 2009. Las economías
europeas están con difíciles problemas y severas contracciones. Y la crisis
tiene fuertes impactos en las asiáticas, y en todo el sistema económico
internacional. Ya no sólo quiebran bancos y empresas, sino que diversos
gobiernos están afrontando crisis severas de liquidez.
La grave situación que está causando sufrimientos sociales de gran envergadura
a la clase media, y sectores populares de Estados Unidos, y a millones del
resto del mundo, está derrumbando también dogmas de mucho arraigo
internacional y alta presencia en América latina: la causa fue el
"fundamentalismo económico". Estas son las enseñanzas que surgen:
1. Los mercados no se autoregulan.
2. Muchas "gurúes" que aconsejaron a los pequeños inversores (que han perdido
gran parte de sus patrimonios) demostraron ser ineptos. El presidente de la
Comisión de Finanzas del Congreso, Henry Waxman, al interrogar a los
directivos de agencias líderes de calificación de riesgos dijo: "La historia
de estas agencias es la historia de un fracaso colosal". En la interpelación
surgió como un tema clave que "tienen presiones de banqueros, emisores de
valores e inversores".
3. Las evaluaciones puramente economicistas pueden ser muy equivocadas. La
revista The Economist publicó el 13 de septiembre pasado, en plena crisis, que
"EE.UU. e Inglaterra tienen los más desarrollados sistemas financieros del
mundo, de acuerdo a un centro de pensamiento, el World Economic Forum." El
informe coloca en primer lugar al sistema financiero norteamericano y segundo
al inglés.
4. Frente a la magnitud del terremoto, los argumentos de que, mientras duraron
las burbujas beneficiaron el crecimiento económico, parecen muy poco
consistentes. Primero fue un crecimiento sólo a favor de algunos, la
desigualdad aumentó todo el tiempo, pero además generó la implosión de todo el
sistema.
5. La falta de ética acompañó todo el proceso. Estuvo presente en la ausencia
del Estado en regulaciones, en la conducta inescrupulosa de los especuladores,
en el comportamiento de los altos ejecutivos que jugaron al máximo riesgo para
sacar las mayores ganancias personales y se protegieron con los "paracaídas de
oro" (indemnizaciones multimillonarias por despido).
6. Las decisiones en economía basadas en dogmas e intereses de pocos, pueden
ser mortíferas para la vida de millones de personas. Estas han empeorado
severamente la pobreza en el mundo y puesto en riesgo las metas del milenio.
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