(IAR
Noticias)
11-Noviembre-08
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Docente en París Carlos Quenan |
Aunque es optimista respecto de la cumbre del G-20, sostiene que hay un
problema de representatividad.
Por Néstor Restivo -
Clarín
Carlos Quenan, economista argentino que vive en París y enseña en La Sorbona
y el Instituto de Altos Estudios de Latinoamérica, cree que "la demanda de un
nuevo acuerdo Bretton Woods" -como el que en 1944 diseñó la política monetaria y
financiera de posguerra, dando una estabilidad global de tres décadas- "existe,
pero hay límites para una reforma a fondo del sistema liberalizante que fracasó.
Igual, la reunión del G-20 puede ser un paso".
¿Cómo se prepara Europa para el G-20? preguntó Clarín, vía telefónica.
Con un gran debate. De posturas duras como la de Francia, que exige una fuerte y
estricta reglamentación financiera, y otra más blanda de Gran Bretaña o
Luxemburgo, por el tema de los paraísos fiscales. Pero la idea es más
supervisión y regulacion a fondos especulativos y de pensión (en qué pueden
invertir, en qué no) y calificadoras de crédito (se plantea su reemplazo por
entes públicos, pues a las actuales privadas les pagan sus clientes). También,
controlar los mercados a futuro, una buena idea para estabilizar a mediano plazo
precios de materias primas, hasta que se dejó entrar a especuladores totalmente
ajenos al comercio en sí.
¿El G-20 logrará algo?
Puede ser un primer paso. Pero hay límites de representatividad. Claro, es mejor
un G-20 que sólo un G-7 (países ricos), pero España pide ser parte del debate y
es una gran economía, igual reclama Holanda, y muchos países chicos o medianos
piden pista, ¿por qué no ellos? Hay quienes hablan de un "G-192", o sea, un
debate entre los 192 países de Naciones Unidas. Otro límite de
representatividad, y legitimidad, es quién convoca. George Bush encarna todo
este período neoliberal, para no hablar de Irak y otros temas. Barack Obama no
irá al G-20 y eso limita los compromisos que se asuman.
¿Así, no habrá otro Bretton Woods, como se reclama?
Hay que ver las agendas, los grupos de trabajo a crear. ¿Otro Bretton Woods?
Algunos plantean, aunque suene más a deseable que a real, ¿por qué no otro San
Francisco, o sea, una nueva "Naciones Unidas"? Quiero decir, es una crisis
global y todos los países deberían involucrarse, aunque un ámbito como la ONU no
garantiza avanzar en una salida a la crisis.
Seamos menos pretensiosos. ¿Qué saldrá del G-20?
Habrá dos debates. Uno, y no es poco, una nueva reglamentación financiera
global. Dos, qué rol jugarán el FMI e instancias similares. La reforma del FMI
fue muy tibia, no es más democrático y tiene escaso poder de fuego para ayudar
(y si lo hizo exigió al Sur lo que no exige a los países ricos). Hoy el FMI sólo
tiene US$ 250 mil millones, nada comparado a los US$ 5 billones de reservas de
países emergentes o a los 700 mil millones que EE.UU. dará a sus bancos. Y la
reforma del Banco Internacional de Pagos, Basilea II, supuestamente para
fortalecer a los bancos, que fue pobre.
¿Qué debe privilegiar más América latina y otras regiones del Sur, involucrarse
en una crisis que se originó en el Norte, o su propia autonomía, en base a la
mayor fortaleza lograda?
Una cosa no quita la otra. El Sur podría (y manifiesta interés en hacerlo) jugar
más en la globalización, exigiendo que no haya globalizadores y globalizados,
pero sin descuidar acuerdos regionales. A nivel Sur-Sur soy un poco
escéptico, pero sí acuerdos regionales. Por caso, ir hacia "FMI"
regionales además de un FMI global reformado, como hicieron bancos
centrales de Asia, que se prestan en caso de crisis o de iliquidez.
Sudamérica busca vías así como con el Banco del Sur. Pero ese
fortalecimiento regional, aprovechando las reservas acumuladas, no
debería ir a contrapelo de un mayor juego global. La hondura de la crisis
y el contagio financiero enterró la idea del desacople y afecta a todos.
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