Esperamos que el presidente
electo de Estados Unidos, Barack Obama, cierre la prisión de Guantánamo,
confirme la prohibición de torturas y habilite una investigación independiente
de los crímenes cometidos en la "guerra contra el terrorismo", dijo a IPS la
secretaria general de Amnistía Internacional (AI), Irene Khan.
Por Daniela Estrada - IPS
Tras una visita de cinco días a Chile, la bangladesí Khan conversó con IPS sobre
la situación de Chile y otros países de América Latina y de los desafíos que
afronta Obama.
El lunes Khan inició una gira por Chile, donde se reunió con sobrevivientes y
familiares de víctimas de abusos cometidos por la dictadura de Augusto Pinochet
(1973-1990), con comunidades indígenas del norte y sur del país y con la
mandataria chilena Michelle Bachelet.
Khan es la primera mujer, asiática y musulmana en dirigir, desde 2001, esa
organización no gubernamental humanitaria internacional. Estudió derecho en las
universidades de Manchester y Harvard y ha recibido numerosos premios y
doctorados honorarios.
IPS: Han pasado 18 años de la recuperación de la democracia en Chile y 10
del arresto de Pinochet en Londres por crímenes de lesa humanidad. ¿Qué
impresión le deja su visita? ¿Qué es lo que más le llamó la atención de la
realidad actual?
IRENE KHAN: "El Chile de 2008 es muy diferente al de 1978, cuando ocurrió
la primera visita de un secretario general de AI al país. Reconozco los inmensos
cambios y los progresos de la sociedad chilena, incluyendo la contribución del
país en la arena internacional.
Sin embargo, los pasos para tratar de resolver los crímenes (cometidos por el
régimen de Pinochet) todavía son demasiado lentos y no son adecuados.
También hay otros problemas urgentes de derechos humanos, que han surgido
conforme se ha acelerado el crecimiento económico en Chile, que ha traído
prosperidad para muchos sectores de la sociedad chilena, pero también ha
marginado y discriminado a otros sectores, en particular a los pueblos
indígenas.
IPS: ¿Cómo fue el encuentro con Bachelet?
IK: Fue una discusión muy constructiva, muy positiva, muy abierta. Le
entregamos un memorando, donde le pedimos que cuando deje el cargo exista un
sistema de protección de derechos humanos institucionalizado en Chile, en la
forma de un instituto de derechos humanos, por ejemplo, que sea construido en
base a la ratificación de los tratados internacionales.
IPS: ¿Cuál es su evaluación del estado de los derechos humanos en América
Latina?
IK: En los últimos 20 años América Latina ha pasado de dictaduras a
democracias, lo que obviamente ha tenido un impacto positivo en algunos temas de
derechos humanos. Sin embargo, todavía queda una herencia del pasado que no ha
sido cobrada en términos de verdad, justicia y reparación.
También ha habido una falla generalizada para enfrentar la inequidad, ya que la
gente privilegiada disfruta de mayores derechos que la mayoría de la población
que se encuentra en condiciones económicas más desfavorables.
La región ha gozado últimamente de un período de bienestar económico, pero la
desigualdad ha aumentado. Lo que está debajo de la inequidad es el
incumplimiento no sólo de los derechos económicos, sociales y culturales, sino
también de los civiles y políticos. En particular de los pueblos indígenas, los
migrantes, las mujeres.
IPS: Varios gobernantes de la región han cuestionado a organizaciones no
gubernamentales internacionales, como Human Rights Watch (HRW) y la propia
Amnistía, entre ellos el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el de Colombia,
Álvaro Uribe. ¿Qué opinión le merece esto?
IK: Nos decepcionamos cuando los gobiernos denuncian a organizaciones
internacionales, como HRW y AI, que tenemos una larga y confiable historia de
trabajo imparcial y eficaz. Los gobiernos deben analizar sus fallas de derechos
humanos en vez de atacar a aquellos que simplemente lo que hacen es
señalárselas.
HRW y AI son organizaciones fuertemente reconocidas internacionalmente y nuestra
seguridad no depende de lo que dicen los gobiernos. Lo que sucede es que muchos
activistas locales son puestos en peligro cuando los gobiernos hacen estas
declaraciones irresponsables, en las que deslegitiman el trabajo de los
activistas, los criminalizan y realmente los exponen a peligros.
Cuando los gobiernos atacan verbalmente a los defensores de derechos humanos,
tienen la obligación de responsabilizarse después cuando otros actores de la
sociedad van más allá de los ataques verbales contra los activistas locales.
IPS: ¿Cómo aprecia al nuevo comandante del ejército de Colombia, general
Óscar González, sucesor de Mario Montoya, quien renunció a su cargo tras el
escándalo de las ejecuciones extrajudiciales por el que fueron destituidos 27
militares de alto rango?
IK: AI publicó hace poco un informe sobre Colombia. Llevamos años señalando los
problemas de derechos humanos que ocurren en ese país, incluyendo las
ejecuciones extrajudiciales cometidas por militares y paramilitares. Nuestro
informe recalcaba eso y en parte llevó al cambio del jefe del ejército.
Sin embargo, un cambio de persona no es suficiente. Se requiere de una
investigación independiente e imparcial sobre la situación en general, sobre qué
es lo que está pasando. Y la renuncia (de Montoya) y los nuevos cargos no deben
ser utilizados para que no se produzca esa investigación clara, porque acá
estamos viendo que es un problema sistémico, no de un individuo aislado.
Hay individuos que están a cargo del sistema y ellos deben ser juzgados. Hay
2.000 miembros de las Fuerzas Armadas que están siendo investigados, pero muy
pocos son juzgados. Y no hemos escuchado ni una declaración ni del presidente
(Uribe) ni del nuevo comandante del ejército sobre derechos humanos.
IPS: ¿Qué opina de la crisis en Bolivia y en particular la matanza que
tuvo lugar en el departamento de Pando en septiembre?
IK: Hemos pedido una investigación sobre la matanza de Pando y hemos
pedido a todas las partes involucradas que respeten los derechos humanos.
Aprovecho para destacar el rol de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y
en particular el papel de Bachelet como su presidenta pro témpore, que ha sido
muy positiva. Esperamos que la Unasur mantenga los derechos humanos en el centro
de sus discusiones sobre Bolivia.
IPS: Todo el mundo parece tener grandes expectativas en el presidente
electo de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama. ¿Qué espera AI?
IK: Nosotros también tenemos grandes expectativas puestas en el
presidente Obama. Su lema de campaña estuvo basado en el cambio y nos gustaría
que efectivamente haya un cambio en las políticas de derechos humanos de Estados
Unidos. También queremos ver convertida en realidad su promesa en el ámbito
internacional, a través de medidas concretas.
Por ejemplo, el cierre del centro de detención de Guantánamo, declaraciones
públicas que confirmen la prohibición de torturas y otras formas de malos tratos
y la garantía de una investigación independiente sobre las violaciones a los
derechos humanos cometidas bajo el gobierno del saliente presidente (George W.)
Bush, en el marco de la "guerra contra el terrorismo".
También esperamos que muestre un liderazgo basado en principios en temas de
derechos humanos en el plano internacional, que ratifique tratados como el
(Estatuto de Roma, que creó) la Corte Penal Internacional y que juegue un papel
constructivo en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las
Naciones Unidas.
Otra cosa que debe hacer es analizar los conflictos bélicos importantes
alrededor del mundo, como los que tienen lugar en (la occidental región sudanesa
de) Darfur, en la República Democrática del Congo y en el Medio Oriente. Es una
gran agenda, pero si empieza por corregir los errores cometidos en la "guerra
contra el terror", dará un paso hacia la restauración de la autoridad moral de
Estados Unidos.