(IAR
Noticias)
11-Noviembre-08
El resquebrajamiento de las finanzas mundiales comienza a tener efectos en
la vida cotidiana. La caída de Wall Street promete abstinencia de consumo,
desempleo, pérdida de estatus, pesimismo, desculturización, abandono,
microdelincuencia. Opinan James Petras, Carlos Monsiváis, Gianni Vattimo, Ulrich
Beck, Saskia Sassen.
Por Héctor Pavón - Clarín
Es probable que haya comenzado una nueva era. Una etapa del capitalismo, es
decir, de la humanidad, que va a marcar con un ritmo distinto los latidos del
planeta. La crisis nació en el corazón del imperio y desde allí se expandió
globalmente. Y aunque las bolsas del mundo hayan tocado fondo, aunque los
gobiernos crean que ya han pasado los cimbronazos más fuertes, hay una creencia
generalizada de que lo peor está por venir.
"Estamos entrando en el ojo del huracán, 2009 va a ser uno de los peores años
desde 1929", dice, apocalíptico, el sociólogo James Petras desde Estados Unidos.
"La crisis, tal vez un mero eufemismo de la catástrofe, está demoliendo las
escasas reservas de credibilidad interna y externa", dice, pesimista, desde
México, el ensayista Carlos Monsiváis. "La cultura, incluso aquí en Italia, va a
ser uno de los primeros campos en ser golpeados", asegura Gianni Vattimo.
Esta ha sido la crisis económica más devastadora desde 1929 pero también ha sido
la más anunciada. No sólo gurúes, economistas y videntes la habían advertido. La
economía global se embriagaba en burbujas que le estallaron en las manos. En el
negocio inmobiliario encontró una estructura sin cimientos que se desplomó
estrepitosamente en el corazón capitalista.
George Soros en su múltiple función de economista-gurú-inversor escribió el
libro El nuevo paradigma de los mercados financieros (Taurus)
en el que explica la crisis a través de conceptos tomados de la ciencia
cognitiva y de la filosofía de Karl Popper. "Todas estas crisis forman parte de
lo que yo llamo una superburbuja, un proceso reflexivo de largo plazo que ha
evolucionado a lo largo de los últimos 25 años. Consiste en una tendencia
actual, la expansión crediticia, y una concepción equivocada actual, el
fundamentalismo de mercado". Palabra de Soros.
El sociólogo alemán Ulrich Beck opina: "Lo que hace pocos años hubiese sido
impensable se revela ahora como una posibilidad real: la férrea ley de la
globalización del libre mercado amenaza con descomponerse y colapsar la
ideología correspondiente". Además, sostiene que por todo el mundo los políticos
dan pasos en contra de la globalización: se "redescubre" el proteccionismo.
Algunos llaman a nuevas instituciones transnacionales que controlen los flujos
financieros globales mientras otros abogan por sistemas de seguridad
transnacionales o por una renovación de las instituciones y regímenes
normativos. Y concluye: "La consecuencia es que la era de la ideología del libre
mercado es un recuerdo que se marchita a la sombra de su polo contrario: la
politización de la economía de mercado global".
Uno de los sujetos más golpeados por la crisis es el inmigrante. Se calcula que
en EE.UU. un millón y medio de trabajadores legales e ilegales, en su mayoría
mexicanos, se quedará sin empleo. Esto no sólo provoca dramas personales sino
que también afecta a las economías que dejarán de percibir las importantes
remesas. Según la OIT, durante 2008, 200 millones de trabajadores inmigrantes en
todo el mundo enviaron 240.000 millones de dólares a sus países de origen. En
los últimos dos meses, un millón 400 mil hispanos perdieron sus casas en EE.UU.,
embargadas por los bancos.
Origen de la crisis
Las crisis económicas han acompañado la historia de los mercados. Y desde 1929
las consecuencias desastrosas de los desplomes financieros son generalmente
conocidas. El acuerdo Bretton Woods, tras la Segunda Guerra, se pensó como una
serie de respuestas políticas sociales a los riesgos económicos globales, y su
funcionamiento fue una clave importante para el nacimiento del Estado de
Bienestar en Europa. Dicho acuerdo se tradujo en las resoluciones de la
Conferencia Monetaria y Financiera de la ONU, realizada en Bretton Woods, Nueva
Hampshire, en 1944, donde se establecieron las reglas para las relaciones
comerciales y financieras entre los países industrializados. Allí se decidió la
creación del Banco Mundial y del FMI y el uso del dólar como moneda
internacional.
Dice Ulrich Beck que hoy nos estamos enfrentando a la paradójica situación de
que los mercados están más liberalizados y globalizados que nunca pero, en
cambio las instituciones globales que deben controlar sus efectos sufren
drásticos recortes de poder. En estas condiciones no puede excluirse la
posibilidad de una catástrofe financiera mundial de las proporciones de la de
1929.
1929, segunda parte
"En EE.UU. se espera que para el año 2009 la desocupación suba de 6 a 8,5%. Por
primera vez, Wall Street ha sido identificado por la gente como el gran
estafador. Que el Congreso aprobara las subvenciones a la banca privada generó
repudio y mucha gente mandó cartas a los congresistas protestando por esto",
explica James Petras, profesor emérito jubilado de Sociología en la Binghamton
University de Nueva York.
EE.UU. fue el epicentro de la eclosión de la burbuja inmobiliaria que arrastró
al abismo hipotecas y créditos. Petras dice que la ultraderecha norteamericana
ha acusado a los demócratas de dar demasiados préstamos a los negros. Así, dice
Petras, ellos los consideran culpables de la crisis. "Pero en realidad los
bancos manipulaban a la gente: les vendían seguros, casas y no se testeaba la
capacidad de pago de los compradores; se falsificaba la documentación para
conseguir las hipotecas. Con este cuadro, la mayoría de los morosos provenían de
los sectores populares".
La urbanista y economista holandesa Saskia Sassen, profesora de la Universidad
de Columbia acaba de realizar una investigación sobre las hipotecas en EE.UU..
"La elevada incidencia de la propiedad de la vivienda en EE.UU. contribuye a
explicar por qué los sectores bancario y financiero de este país generaron toda
una serie de innovaciones para expandir sus mercados. Esta lógica llevó a la
invención de hipotecas destinadas a hogares modestos y de bajos ingresos",
señala. "En estas condiciones, las hipotecas subprime (de alto riesgo) y otros
tipos similares para hogares de ingresos modestos se convierten en un mecanismo
para sustraer los pequeños ahorros de los hogares de ingresos modestos –una
suerte de acumulación primitiva. Esto es evidente en los datos relativos a
niveles locales detallados. En el caso de EE.UU., la raza y el lugar cambian
considerablemente la situación."
En su investigación, Sassen cruzó datos que señalan, por ejemplo, que los
barrios afroamericanos y de ingresos bajos muestran una incidencia
desproporcionadamente alta de hipotecas de alto riesgo entre 2000 y 2007. Hay
una extrema diferencia entre Manhattan (uno de los condados más ricos del país)
y otros de la ciudad de Nueva York: en 1996 menos del 1% de las hipotecas
vendidas a compradores de vivienda de Manhattan fueron de alto riesgo comparado
con 27,4% en el Bronx. Las probabilidades de que los blancos, con ingresos
medios muy superiores a los demás grupos en Nueva York, tuvieran hipotecas de
alto riesgo fueron mucho menores, alcanzando 9,1%, en 2006 contra 13,6% de
asiáticos, 28,6% de hispanos y 40,7% de negros.
El futuro , una idea lejana
"No hay confianza en el futuro inmediato, y ya se sabe que en gran medida, todos
vivimos en el presente y en el futuro inmediato", asegura Carlos Monsiváis. "Los
jóvenes se politizan de modo áspero, no creen en nada, aborrecen la política y
sin embargo no dejan de maldecir a los políticos; la perspectiva del desempleo
es hoy parte muy central del imaginario colectivo, y no son pocos los que, sin
decirlo, consideran que su empleo es terminal, y que seguirán viviendo donde
están porque más allá sólo están los parques, ciertamente peligrosos para
habitarlos."
La visión catastrofista del ensayista mexicano se suma a la de aquellos que han
estudiado a las juventudes latinoamericanas y que concluyen que no poseen un
"imaginario de futuro". La incertidumbre que genera la crisis los lleva a la
imposibilidad de proyectarse en el más acá, en el futuro inmediato. "La vida
cotidiana se rige por la escasez, un término menos deprimente que 'sobrevivencia'–dice
Monsiváis–. El alza semanal de la gasolina, el frenesí del aumento en alimentos
y pequeñas diversiones, la sensación de que el país del consumo se evapora, sólo
admiten reflexiones que quisieran ser apocalípticas y que por el momento se
detienen en la frustración: ¿Por qué no nací antes o por qué no me esperé
algunas décadas para nacer? Se experimentan como nunca las sensaciones de la
vida cotidiana que antes pasaban inadvertidas. No gastes mañana lo que hoy
tampoco está a tu alcance".
En Europa, las sensaciones no son muy distintas. Dado que muchos jubilados o
aportantes del Primer Mundo vieron reducidos sus fondos de jubilación, ya hay
algunos hombres retirados o cercanos a la jubilación que están tratando de
reinsertarse en el mercado laboral. Por otro lado, el filósofo italiano Gianni
Vattimo dice que en su país, los precios ya habían aumentado antes de la crisis.
"Tengo la impresión de que tendremos una oleada de desocupación porque las
industrias deberán reducir la producción. Estoy convencido de que se necesita
redimensionar nuestro estilo de vida con cambios políticos y decisiones
compartidas. Pero así es terrible, incluso porque los consumos se han reducido
violentamente, y no por parte de los ricos, sino sólo por los pobres que serán
cada vez más pobres. Ya en Italia los recortes del presupuesto cayeron sobre la
educación."
El economista argentino Rolando Astarita distribuyó un trabajo donde dice que se
acerca una fuerte desaceleración de la economía mundial, y a crecimientos cero,
o negativos, en países como EE.UU.. "Es posible que a través de esta dinámica se
produzca una desvalorización bastante generalizada de capitales. Las
intervenciones masivas de los bancos centrales y de los gobiernos estarían
impidiendo que ocurra una desvalorización masiva, de tipo deflacionario, de los
capitales mercancías. Asimismo estaría frenando que las quiebras se extiendan en
efecto dominó, como ocurrió en los 30. Los bancos caen, pero son intervenidos y
en su mayoría tienden a ser absorbidos por otras entidades, con ayuda de los
gobiernos. (...) Como no puede dejar de suceder en las crisis, las condiciones
de vida de las masas trabajadoras van a empeorar; ya está habiendo bajas de los
salarios reales, y aumento de la desocupación".
La crisis provoca situaciones esperables y otras un tanto sorprendentes. Los
festejos de Halloween en el mundo entero fueron más bien modestos; se prevé una
baja importante en las ventas de Navidad; en Buenos Aires, por ejemplo, se ha
levantado el debut del musical Chicago. En Rusia, las constructoras están
despidiendo a miles de trabajadores inmigrantes, al mismo tiempo está aumentando
la "microcriminalidad". La prensa de ese país dice que en Moscú se
cuadruplicaron los delitos cometidos por inmigrantes. Muchos propietarios de
dachas (casas de campo) han contratado guardias armados... Y otra consecuencia
es el abandono de mascotas. Muchos propietarios que no pueden mantenerlas las
abandonan: hay más de 35 mil perros abandonados en Rusia. En EE.UU., las
víctimas principales entre las mascotas son... los chihuahuas. Sólo en Los
Angeles hay más de 700 perritos alojados en guarderías esperando destino. Eran
las mascotas preferidas de Hollywood. Sus dueños ya no pueden mantenerlas,
muchos se mudan cuando los bancos embargan sus casas y las dejan a la
intemperie. Ni hombres ni animales están preparados para el nuevo escenario. El
mundo se encuentra expectante. Pero hay quienes ya saben dónde poner sus fichas.
|