os líderes empresariales y lobbistas han expresado que tenían esperanza de
que los demócratas no aumentaran los impuestos en medio del bajón económico ni
que levantaran nuevas barreras significativas para el comercio.
Muchas empresas están preparadas para una reforma del sistema de salud del
país, la cual es esperada desde hace tiempo. Dado que los demócratas están
comprometidos a realizar grandes esfuerzos para contener al consumo de petróleo
y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la hostilidad de las
compañías a propuestas para controlar las emisiones está dando lugar a esfuerzos
por parte de varios sectores —desde el de energía hasta el tecnológico— para
sacar provecho económico de la nueva tendencia ecológica en las políticas
gubernamentales.
General Electric Co., que tiene negocios en varios sectores, incluyendo los
de servicios financieros, tecnología energética, electrónicos y equipos médicos,
podría verse perjudicada por los esfuerzos del gobierno para ejercer más control
sobre el comercio. También podría beneficiarse si hay más regulaciones.
"Si creen que no habrá regulación fuera de los servicios financieros, están
locos", afirmó el presidente ejecutivo de GE, Jeffrey Immelt, en una charla
reciente con estudiantes de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia.
"Tendremos más regulación en la prestación de servicios de salud, energía y en
otras áreas". Pero el ejecutivo agregó que un aumento en la regulación "podría
ser un catalizador para un cambio positivo... No tiene que ser negativo".
Por encima de todo, los líderes empresariales quieren que Washington actúe
para revivir a la economía. Los grandes minoristas, preocupados por una
temporada navideña sombría, esperan que un nuevo paquete de estímulo del
gobierno impulse el consumo. Ejecutivos de la cadena minorista Wal-Mart Inc.
afirmaron a analistas, hace poco, que un nuevo paquete de estímulo económico
daría a los consumidores más condiciones para volver a las compras.
Lo que más parece amenazar a los intereses de las compañías es la posibilidad
de que un gobierno demócrata y un Congreso demócrata cambie el balance de poder
entre empleadores y sindicatos en favor de estos últimos, luego de dos décadas o
más durante las cuales los sindicatos han perdido poder.
Entre los potenciales perdedores a causa del gran avance demócrata en
Washington se encuentran los bancos y los fondos de capital privado. El Congreso
ha prometido llevar a cabo una reestructuración completa de la regulación de la
industria de servicios financieros, potencialmente creando un "superregulador"
financiero. Los banqueros esperan que las nuevas reglas "no terminen afectando
negativamente un sector que es capaz de otorgar préstamos", dice Edward Yingling,
presidente de la Asociación Estadounidense de Banqueros.
También se espera que el Congreso impulse leyes para requerirle a las
empresas que paguen por el derecho de emitir dióxido de carbono bajo un programa
gubernamental. Eso preocupa a las productoras de carbón y petróleo, pero es un
beneficio potencial para muchas otras, como las que se dedican a la generación
de energía alternativa, la energía eólica y los servicios nucleares.
La posibilidad de un sistema de salud universal —o en el corto plazo, una
expansión de la cobertura de salud infantil y cambios en la administración de
los planes estatales de salud Medicare y Medicaid— creará nuevos ganadores y
perdedores.
Los legisladores demócratas han dejado en claro que los pagos a las empresas
privadas de seguro médico por los planes de Medicare son un punto central en
cualquier revisión del sistema de salud. Actualmente, las empresas de salud
privadas reciben más por beneficiario que lo que gastaría el gobierno si se
hiciera cargo de la cobertura de las personas de forma directa.
Sin embargo, las empresas del sector de salud también se podrían beneficiar
de una revisión del sistema de salud.
Reducir la cantidad de personas sin cobertura podría ayudar a que millones de
estadounidenses pudieran comprar remedios, beneficiando a la industria
farmacéutica. Pero los fabricantes de medicamentos también enfrentan una
potencial presión por parte de un Congreso demócrata, que podría impulsar un
plan para darle al gobierno el poder para negociar los precios de las drogas
vendidas a los beneficiarios de planes estatales.
Otra industria que está nerviosa
ante un Congreso demócrata es el sector de defensa, donde las ganancias y las
ventas están en sus niveles más altos, o cerca de ellos. Se espera que el futuro
gasto del Pentágono se vea afectado por los problemas de presupuesto en general
y por la probable reducción de tropas en Irak.