Una de las mayores
crisis financieras, déficit, desempleo, y la recesión económica casi a
las puertas, será lo que recibirá Barack Obama al asumir la presidencia
de Estados Unidos, en enero próximo.
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Prensa Latina
Una de las mayores
crisis financieras, déficit, desempleo, y la recesión económica casi a
las puertas, será lo que recibirá Barack Obama al asumir la presidencia
de Estados Unidos, en enero próximo.
Al llegar a la Casa Blanca George W. Bush heredó de su antecesor
William Clinton en el año 2000 un presupuesto equilibrado, pero las
condiciones en la gran potencia cambiaron.
La debacle crediticia en las hipotecas de alto riesgo en el sector de
la vivienda se trasladó a otros terrenos y se convirtió en un conflicto
financiero global, cuya solución será tarea de primer orden para el
nuevo mandatario.
Alrededor de un 4,9 por ciento fue el aumento de la inflación en el
último año, motivada por la especulación y la caída del dólar entre
otros elementos, indicó el Departamento de Trabajo.
En cuanto a la producción industrial se registraron bajas de un 2,8
por ciento en septiembre, el nivel mínimo desde 1974.
Un reporte del mismo organismo mostró que el promedio de solicitudes
de subsidios por desempleo se encuentra en más de 483 mil, su tope desde
2001.
El motivo es un crecimiento acelerado en el indicador de
desocupación, que en septiembre sufrió una baja de 159 mil puestos, para
un 6,2 por ciento, la mayor pérdida en cinco años.
De manera general, en 2008, 760 mil puestos fueron recortados por la
quiebra de compañías e innumerables reducciones motivadas por la crisis
en expansión.
Por otra parte, el déficit comercial en el último año fiscal fue,
según fuentes gubernamentales, de 815 mil millones de dólares, casi el
doble de los 430 mil millones de 2001.
Las finanzas norteamericanas se han visto minadas a su vez por los
incalculables costos de guerra de la administración Bush en Iraq y
Afganistán.
Datos oficiales muestran un déficit del presupuesto de la nación que
excede los 430 mil millones de dólares.
También las secuelas en las áreas del consumo y las utilidades,
gravemente dañadas por la coyuntura, impactan negativamente.
Durante el período 2007-2008, Estados Unidos se anotó un pérdida
fiscal de 454 mil 800 millones de dólares, equivalente al 3,2 por ciento
del Producto Interno Bruto, según el propio Gobierno.
Una de las causas principales de estas astronómicas cifras es el
paquete de refinanciación aprobado por Bush por 700 mil millones de
dólares, puestos a disposición de Wall Street y los grandes bancos.
Esos datos representan, según estadísticas oficiales, más del doble
de los 161 mil 500 millones del déficit del anterior período.
El propio Fondo Monetario Internacional, en consonancia con los
especialistas económicos de todo el mundo e instituciones
multilaterales, advierte que la crisis en este país será larga pese a la
acción de los bomberos del Congreso.
Sin embargo, la deuda pública se alza como el parámetro más sufrido,
con un monto de alrededor de 10 millones de millones de dólares, según
datos difundidos por el gobierno.
Un artículo reciente publicado en el sitio digital Identidad
Andaluza, intitulado Crisis económica: ¿Fin de ciclo?, asegura que el
caos político de Bush motivó y agravó la catástrofe financiera que hoy
ocupa y preocupa a todo el mundo.
Por ello, pasará a la historia como el mandatario que adelgazó la
hasta hace poco aparentemente infranqueable hegemonía de mercado
norteamericana, agregó el escritor y columnista de esa publicación, Said
Jedidi.
Pese a múltiples intentos de salvación, nadie sabe aun cómo salir del
bache generalizado. El reto para quien será el primer presidente negro
de Estados Unidos es enorme, la suerte está echada para la economía de
esa nación y el resto del planeta.