Algunos de los economistas y firmas más
prestigiosas de EE.UU. presentaron sus comentarios sobre lo que significa el
triunfo de Barack Obama para la economía estadounidense y qué se puede esperar
en los próximos meses.
Por Néstor Restivo - Clarín
Siguiendo lecciones de la crisis de los años 30, analistas estadounidenses
consideran que el presidente electo Barack Obama debería apurar medidas antes de
asumir, a través de la bancada legislativa demócrata, para evitar que los
problemas del país se profundicen. Y que debería vigilar que en los 73 días que
restan de mandato al saliente George Bush, sus halcones republicanos no amarren
leyes que condicionen la gestión del nuevo líder a partir de enero.
The New York Times entrevistó a ex funcionarios y estrategas que comparan el
cuadro actual con la transición entre Herbert Hoover y Franklin Roosevelt. Este
último triunfó en 1932, tres años después del crac bursátil del 29, pero recién
al jurar en 1933 empezó a aplicar el llamado New Deal. El tiempo perdido, según
los entrevistados, ahondó la depresión. Y en aquellos dos meses de una
transición sin cambios quebraron miles de empresas.
"Si Ud. cree que puede demorar las decisiones duras y cruzar por el cementerio
en puntas de pie, tendrá muchos problemas. Hay que tomar ya decisiones
sacrificadas y dolorosas", dijo Leon Panetta, ex jefe del gabinete de Bill
Clinton y asesor del equipo de Obama.
El presidente electo no debería estar pasivo estos días afirmó otro ex jefe de
ministros de Clinton, John Podesta. Al margen de tomar medidas urgentes (se
habla de un proyecto para inyectar US$ 100 mil millones en obras públicas,
subsidios y gastos sociales y pro-empleo) otra inquietud es qué hará el equipo
de Bush mientras siga en la Casa Blanca.
Un editorial del Times advirtió que buscan cambiar reglas en materias como medio
ambiente, derechos civiles y aborto, entre otros tópicos. Y que están detrás
funcionarios como el vicepresidente Dick Cheney; el secretario de Interior, Dirk
Kempthorne; de Salud, Michael Leavitt, o quienes influyen en la polémica base
naval de Guantánamo, donde se tortura y hay detenidos sin causa, que Obama
quiere cerrar.
Como Bush se va el 20 de enero, dice el diario, "tiene tiempo sólo hasta el 20
de noviembre para cambiar reglas 'económicamente significativas', y hasta el 20
de diciembre para otros cambios. Después, sólo podrían ser proyectos que
fácilmente podría desechar el próximo presidente". Pero se lamenta:
"Desafortunadamente, la Casa Blanca está bien al tanto de estos plazos".