Algunos de los economistas y firmas más
prestigiosas de EE.UU. presentaron sus comentarios sobre lo que significa el
triunfo de Barack Obama para la economía estadounidense y qué se puede esperar
en los próximos meses.
Compilado por Phil Izzo - The Wall Street Journal
Para los mercados, el gobierno totalmente demócrata introducirá una nueva
gama de asuntos. El año 2008 es el reverso de 1980: así como la elección de
Reagan en 1980 aceleró el impulso para una agenda de gobierno limitado, la
elección de 2008 acelerará el impulso hacia un rol más activista del gobierno.
La primera respuesta optimista a la elección probablemente haya terminado, y
los mercados ahora empezarán a concentrarse en específicas acciones
políticas... Esta será la transición más interesante y desafiante en décadas,
dada la continua toma de decisiones políticas en el ámbito financiero. El
problema es que el presidente electo no asumirá el mando sin hasta dentro de
dos meses y medio (20 de enero), y varias decisiones cuyo impacto durará hasta
el término de Obama podrían tomarse en el ínterin. Acostúmbrese al cliché "un
presidente a la vez", porque Bush todavía es el que decide pero todos querrán
conocer la postura de Obama. —ISI Group
La principal cuestión relacionada a la elección que observarán los mercados
será la transición del gobierno de Bush... Rápidos nombramientos y una acción
conjunta podrían impulsar el sentimiento de mercado en el corto plazo,
especialmente la continua incertidumbre sobre la dirección del TARP [Programa
de Alivio de Activos en Problemas]; hay poca claridad sobre si el TARP será
consagrado a inyectar más capital en más firmas de más industrias, asistir
directamente a los propietarios con sus hipotecas, comprar activos en
problemas a través de un proceso de subastas (o incluso directamente), etc. En
contraste, historias de choques de culturas y disputas departamentales
internas serán bastante negativas y desalentarán cualquier esperanza de una
recuperación en el corto plazo. —Daniel Tenengauzer, Merrill Lynch
Barack Obama es un hombre afortunado. Lo peor de la recesión quizás esté
sucediendo antes de que entre a la Casa Blanca. Puede llevarse el mérito de
una recuperación, a menos que prolongue la recesión subiendo impuestos.
Esperemos que sus asesores económicos le dirán que la situación económica es
tan mala que su gobierno tendrá que empezar a estimular la economía. En otras
palabras, el Nuevo Trato deberá tener prioridad sobre el Trato Justo. Todavía
creo que el gobierno debería nacionalizar Fannie y Freddie y hacer que compren
hipotecas a 30 años con tasas de 4%. Una idea similar es otorgarles a todos
los deudores hipotecarios un subsidio de dos puntos porcentuales. La gente de
Bush pareció estar más concentrado en estabilizar la economía activamente que
en estimularla. Los hombres de Obama probablemente sean mucho más proactivos,
usando todos los recursos del gobierno (que queden) para hacer que la economía
crezca de vuelta. —Ed Yardeni, Yardeni Research
Las encuestas a la salida de las urnas indican que la economía fue,
abrumadoramente, el tema más importante de esta elección, como también se
esperaba. En ese caso, esperamos que el presidente electo Obama decididamente
se ponga a abordar el problema económico. Imaginamos que respaldará aún más
estímulo fiscal que los US$200.000 millones que hemos puesto en nuestra
previsión; el Congreso podría ocuparse de esto incluso antes del cambio de
mandato el 20 de enero. El presidente electo también ha abogado por una
moratoria de 90 días para las ejecuciones hipotecarias; cómo le irá a esto en
el Congreso es menos cierto. —Goldman Sachs
Una magnífica victoria para Barack Obama. Y tenga en cuenta que la campaña,
en sus últimas etapas, fue en realidad sobre las diferentes filosofías de
gobierno. Esta no fue como la campaña de 2004, en la que esencialmente se
pelearon por asuntos falsos: Bush haciendo campaña sobre cuestiones sociales y
de seguridad nacional, y luego sosteniendo que tenía autoridad para privatizar
el sistema de Seguridad Social. En esta elección, Obama orgullosamente
defendió valores progresivos y la superioridad de las políticas progresivas;
John McCain, en cambio, lo denunció como un socialista, un redistribuidor. Y
el pueblo estadounidense dio su veredicto. Ahora empieza el trabajo. —Paul
Krugman, Universidad de Princeton y New York Times
Barack Obama será el próximo presidente de Estados Unidos y gobernará con
enormes mayorías demócratas en la Cámara de Representantes y el Senado. ¿Qué
hará?... De muchas formas, la mala economía permitirá a Obama eludir
cuestiones críticas de largo plaza, como prestaciones gubernamentales,
comercio y reforma tributaria. Pero tarde o temprano, tendrá que decidir:
¿adoptará la política económica de Bob Rubin o seguirá la agenda de Bob Reich?
Probablemente ninguno de los dos estará en su gobierno, pero quedan los ecos
de sus diferencias, todavía no resueltas ocho años después del fin de la
presidencia de Clinton. —Howard Gleckman, Centro de Política Fiscal
Esta elección es positiva y prometedora en varios aspectos. Primero, les
dará a los estadounidenses una inyección de confianza y optimismo,
particularmente importante cuando la falta de confianza ha sido el sello
distintivo de la crisis financiera desde el principio. Segundo, realza el
potencial para una fortalecida cooperación internacional para superar la
crisis económica y financiera. Estados Unidos ahora puede jugar un rol
principal, junto a Europa y las otras grandes potencias económicas, para sacar
la economía mundial de este peligroso bajón y reformar el sistema financiero
global. La cooperación internacional nunca ha sido más importante, y un fuerte
liderazgo estadounidense es una enorme ventaja en esta coyuntura. —Marco
Annunziata, UniCredit.
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Este artículo apareció originalmente en el blog Real Time Economics de
WSJ.com.