La victoria de Barack Obama en las elecciones estadounidenses del martes,
que le convirtió en el primer presidente afroamericano de la historia del país,
debería conllevar una mejora de la imagen de América en el exterior como tierra
de oportunidad para todos.
IAR
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Reuters / EP
Narran
No obstante, algunos analistas temen que la elección de Obama pueda minar los
esfuerzos para acabar con las desigualdades entre blancos y negros en un país en
el que la segregación racial en el sur evitó que los negros pudieran ejercer su
derecho de voto hasta la década de 1960.
Más de 55 millones de personas votaron a favor del demócrata, un senador
norteamericano cuyo padre era de nacionalidad keniata y su madre de Kansas, y
además consiguió el voto de minorías para derrotar a su rival el republicano
John McCain.
La fuerza e influencia de Obama entre los votantes más jóvenes de todas las
razas del país, parece sugerir que el racismo, como factor clave de la política
norteamericana, podría evaporarse gradualmente. "Su elección demuestra la
extraordinaria capacidad de América de renovarse y adaptarse al cambio del
mundo", afirmó el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki Moon.
A pesar del optimismo general que se vive en el mundo entero tras la elección de
Obama como sucesor del aún mandatario norteamericano, George W. Bush, algunos
comentaristas consideran que su victoria no hará que cambie la lucha racial.
"Hay una creencia generalizada entre amplios segmentos de la población de que un
cualificado afroamericano (Obama) puede llegar a la Presidencia", aseguró Earl
Ofari Hutchinson, autor de un libro reciente sobre razas y políticos
presidenciales. "Pero esto no hace que los problemas para la población de color
desaparezcan por arte de magia. Nada ha cambiado y la mayoría de estereotipos
todavía están presentes", agregó Hutchinson.
Chuck D, considerado por muchos como el padrino de la música rap con tintes
políticos, consideró que la elección de Obama podría cambiar radicalmente el
debate sobre las desigualdades raciales en el país, aunque en determinados
aspectos podría ser "insano". "La gente dirá 'vosotros habéis conseguido un
presidente negro, eso está bien. Es así'. Pero esto no logrará poner fin a la
discusión racial que es necesaria tener", dijo Chuck D.
El rapero advirtió en una entrevista de que la elección de Obama puede
convertirse en un "arma de distracción masiva" de cara al objetivo prioritario
que es acabar con los verdaderos problemas a los que se enfrentan los
estadounidenses.
Discrepancias
Muchos expertos difieren sobre las causas de las discrepancias entre la mayoría
de norteamericanos blancos y negros. Estos últimos representan un 13 por ciento
de la población del país.
La clase media negra ha ido creciendo en Estados Unidos desde el movimiento pro
derechos civiles que emergió en 1950 y acabó con el sistema de segregación
racial, sobre todo en el sur del país. No obstante, muchos negros de clase media
consideran que, a pesar del éxito que puedan alcanzar en el aspecto profesional
y económico, la lucha racial continúa siendo una realidad importante en sus
vidas.
La elección en sí no conseguirá erradicar dichas discrepancias pero sí
modificará la imagen que tienen en el país, y ello implicará una diferencia,
dijo la columnista ganadora del premio Pulitzer, Cynthia Tucker. "La presidencia
de Obama no viene unida al fin del racismo en América. Obama no es
'post-racial', ni tampoco es el mesías que ha acabado con la discriminación para
siempre", explicó Tucker. "Simplemente será el presidente", añadió.