En Nueva York, gente de todas las razas abarrotaba las calles desde Broadway
y la Universidad de Columbia hasta la oficina de campaña de Obama en la calle
105, coreando su nombre.
Los partidarios del candidato demócrata salieron durante horas a celebrarlo
en las calles de Washington, gritando y haciendo sonar las bocinas de sus
coches. Una multitud de varios cientos de personas se reunió frente a las
puertas de la Casa Blanca tocando un tambor.
En Atlanta, en la vieja iglesia del defensor de los derechos civiles Martin
Luther King, un grito ensordecedor respondió al anuncio de la victoria de Obama
y prosiguió durante varios minutos.
"La noche antes de que King fuera asesinado, dijo: 'He he estado en la cima
de la montaña, he mirado abajo y he visto la tierra prometida. Puede que no
llegue allí con vosotros'", dijo el pastor Raphael Warnock.
"Esta noche hemos logrado la promesa de América", afirmó.
En el Parque Grant de Chicago, el reverendo Jessee Jackson estaba de pie
entre una multitud de miles de partidarios de Obama, con lágrimas cayendo por
las mejillas.
Jackson, que se presentó en dos ocasiones a la Casa Blanca, presenció el
asesinato de King en Memphis hace 40 años.
"La guerra civil terminó"
Para cualquiera que conozca la historia de esclavismo de Estados Unidos y la
Guerra Civil que dividió al país en el siglo XIX, la victoria de Obama es un
hito.
El esclavismo y su sucesor, un brutal sistema de segregación racial que
prevaleció en el sur hasta los años 60, han ensombrecido durante mucho tiempo el
orgullo de este país sobre sus ideales democráticos.
"Y así fue que el 4 de noviembre de 2008, poco después de las 11 de la noche,
hora de la costa este, la Guerra Civil terminó, cuando un hombre negro - Barack
Hussein Obama - ganó suficientes votos electorales para convertirse en
presidente de los Estados Unidos", escribió el columnista del New York Times
Thomas Friedman.
Para muchos, la victoria de Obama es aún más dulce porque acaba con los
temores de que los sondeos de opinión estuvieran exagerando su ventaja frente al
republicano John McCain entre la mayoría blanca del país.
Dornse Pewitt, que estaba en Chicago esperando a que Obama diera su discurso
de victoria ante más de 200.000 personas, afirmó que la designación de un hombre
negro le da esperanza para sus hijos.
"Quizá la gente será capaz de verles de forma diferente y mire más allá del
color de su piel".