Esta campaña reescribió las reglas sobre cómo llegar a los votantes, recaudar
fondos, organizar a los simpatizantes, manejar a los medios, rastrear y moldear
a la opinión pública y lanzar -y soportar- ataques políticos, muchos incluidos
en blogs que no existían hace cuatro años. Desafió también la visión de consenso
sobre el campo de batalla electoral norteamericano y sugirió que los demócratas
pueden ser competitivos en estados y regiones que fueron bastiones republicanos
durante mucho tiempo.
El tamaño y la conformación del electorado cambió también por los esfuerzos de
los demócratas para registrar y reunir nuevos votantes jóvenes, hispanos y
negros. Este cambio podría tener ramificaciones duraderas para lo que hacen los
partidos por la construcción de coaliciones, en especial si los programas
creados para que vote más gente logran una participación masiva en las urnas.
Los asesores de John McCain esperaban una concurrencia récord a las urnas de 130
millones.
"Creo que vamos a analizar esta elección durante años, como una carrera
revolucionaria" aseguró Mark McKinnon, destacado asesor durante las campañas
2000 y 2004 del presidente George W. Bush.
En cierto modo, republicanos y demócratas coinciden en que esto es resultado de
la forma como la campaña de Obama intentó comprender y aprovechar Internet (y
otras formas de los denominados medios nuevos) para organizar a los
simpatizantes y llegar a aquellos votantes que ya no confían de forma primordial
en la información procedente de los diarios y la televisión.
Para esta campaña se usó YouTube, que no existía en 2004, y mensajes de texto a
través de los celulares. "Nosotros hicimos algunas cosas innovadoras y algo de
Internet" admitió Sara Taylor, directora política de la Casa Blanca durante la
campaña de reelección de Bush. "Pero por entonces sólo el 40 por ciento del país
tenía banda ancha. Hoy hay gente que ya no tiene teléfonos de línea fija. Obama,
en este sentido, hizo un gran trabajo para organizar su campaña en base a los
nuevos medios con los que se cuenta hoy".
En esta campaña, Obama demostró un gran éxito en el uso de Internet para armar
una gran red de contribuyentes, lo que le permitió recaudar dinero suficiente
como para ampliar el mapa y competir en estados tradicionalmente republicanos.
Al margen de quién gane la elección, coinciden demócratas y republicanos, los
esfuerzos de Obama en sitios como Indiana, Carolina del Norte y Virginia -entre
votantes que habían tenido poco contacto con demócratas- obligarán a los
candidatos futuros a pensar distinto.
Todos estos cambios van más allá de lo que hizo Obama y reflejan un cambio
cultural entre los votantes, dando como resultado un público que está más
informado, es más escéptico y cuestiona más la información.