La historia no ofrece lecciones claras, pero eso no ha impedido que los
inversionistas busquen alguna señal de lo que se avecina después de las
elecciones del martes en Estados Unidos.
Hay dos precedentes en los que el nuevo gobierno tomó posesión en medio de
una crisis financiera. El ganador de los comicios, John McCain o Barack Obama,
enfrentará grandes desafíos económicos al igual que lo hicieron Franklin D.
Roosevelt, después de su triunfo en 1932, y Ronald Reagan, después del suyo en
1980.
El Promedio Industrial Dow Jones repuntó después del primer año de Roo‐sevelt
en la Casa Blanca, pero cayó ligeramente después del primer año de gestión de
Reagan.
Lo más importante, tal vez, es que las bolsas registraron grandes avances
durante los períodos totales de cada uno, aunque no se sabe a ciencia cierta si
ello se debe principalmente a sus políticas o a las pronunciadas caídas de los
mercados antes de que llegaran al poder.
Aunque Reagan realizó un gran recorte de impuestos, el estímulo demoró un
tiempo en surtir efecto y la Reserva Federal mantuvo las tasas de interés altas
para combatir una inflación de dos dígitos. Entre la asunción de mando de Reagan,
en enero de 1981, y finales de ese año, el Dow Jones cayó 8%.
A inicios de los años 30, en tanto, EE.UU. percibió que Roosevelt estaba
emprendiendo medidas drásticas para combatir la Depresión con una serie de
nuevos programas. El Dow Jones respondió con un alza de 86% entre su ascensión
al mando, en marzo de 1933, y finales de ese año.
Roosevelt ganó cuatro elecciones presidenciales y sólo sirvió durante un
lapso muy breve de su cuarto período antes de morir en abril de 1945. El Dow
subió 194% durante su gestión que duró entre 1933 y 1945.
Si sólo se toman en cuenta sus dos primeros períodos presidenciales, que
empezaron en medio de la Depresión y se extendieron hasta enero de 1941, el
índice acumuló un alza de 140%. Ese período, no obstante, tuvo algunos
retrocesos importantes y partió de una base muy baja establecida durante la
presidencia de su antecesor, el republicano Herbert Hoover, cuando el Dow
descendió 83%.
Una vez transcurridos los dos primeros años de su presidencia, que fueron
duros, Reagan se benefició del auge de la economía, impulsado en parte por la
derrota de la inflación galopante a manos de la Fed. En sus dos períodos al
frente de EE.UU., el Dow se disparó 135%.
El precedente histórico de corto plazo es poco contundente. Entre la elección
y la toma de poder, los mercados bursátiles no registraron grandes cambios en el
caso de Reagan y cayeron alrededor de 17% en el de Roosevelt.
Muchos inversionistas creen que las políticas de Obama son menos partidarias
del libre mercado que las de McCain. Obama pretende aumentar el impuesto federal
sobre los dividendos y las ganancias de capital de los contribuyentes con
mayores ingresos, mientras que McCain quiere mantenerlos en su nivel actual o
reducirlos. Obama busca elevar los impuestos sobre los más ricos y ofrecer
incentivos tributarios al resto. Los más ricos son, también, los mayores
inversionistas por lo que podrían disminuir su participación en el mercado.
Tal vez el mercado no reaccionará al resultado de la elección estadounidense,
a menos en el corto plazo. En los precios de las acciones de la bolsa ya está
incorporada una victoria de Obama, el candidato del Partido Demócrata, dice Andy
Laperriere, director ejecutivo de la firma International Strategy & Investment
Group.
A estas alturas, los mercados ya han descontado en sus precios la asociación
de Obama con un alza de los impuestos sobre los dividendos y las ganancias de
capital y su favoritismo en las elecciones, explica Laperriere. Obama encabeza
las encuestas más importantes y lleva una cómoda delantera (88%) en el mercado
de futuros InTrade.
Por otra parte, si los inversionistas consideran que la plataforma electoral
de McCain es más conveniente para el mercado, una victoria sorpresiva del
candidato republicano podría desatar un repunte.
Quienquiera que resulte ganador seguirá adelante con el enérgico esfuerzo del
gobierno para enderezar el sistema financiero. EE.UU. aprobó recientemente un
plan de rescate de US$700.000 millones. Obama y McCain votaron a favor de la
iniciativa. Además, el gobierno ha asumido participaciones significativas en los
principales bancos del país, un paso que, en condiciones normales, los
republicanos habrían rechazado, pero que bajo las circunstancias parece vital
para la supervivencia de los mercados.