(IAR
Noticias)
04-Noviembre-08
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Dos pinturas gigantes de los candidatos: A la izquierda Barack Obama y
a la derecha John McCain. |
Para pagar el precio de admisión a la Casa Blanca en esta elección general,
los candidatos Barack Obama y John McCain han recaudado unos mil millones de
dólares, la contienda más cara de la historia.
Por
Oscar Raúl Cardoso - Clarín
P or razones explicables, pocos mencionan en voz alta que el verdadero
fin de la Gran Depresión lo marcó la II Guerra Mundial. Tan fuerte fue
entonces el impulso del drama económico a los cañones que, tras la derrota del
Eje (Alemania, Japón e Italia) las potencias victoriosas concibieron un
programa de reconstrucción y administración de la economía mundial. Eso fue
Breton Woods firmado y ratificado finalmente por 44 estados en 1944, cuyo
interés último era evitar que el mundo se volviera a deslizar en el futuro a
otra guerra. Los hijos directos de aquel acuerdo, el FMI y el Banco Mundial,
no gozan hoy del mejor renombre pero, sí, ambas instituciones tuvieron que ver
con la idea de un mundo en paz.
La elección que marcó la diferencia en aquel tiempo fue la de Franklin Delano
Roosevelt cuyo primer mandato -fue el único presidente de EE.UU. que obtuvo
cuatro consecutivos- se inauguró en el año de lágrimas económicas y sociales
de 1993, en el que los registros históricos mencionan un desempleo casi del
25%.
Quien resulte electo en los comicios de hoy, Barack Obama o John McCain, dicen
los pronósticos deberá lidiar con un desempleo que, el año entrante, estará
entre el 8 y 9%, algo mejor que lo que le toco en suerte a Roosevelt. Los
economistas dicen que un nueve por ciento no será el fin de esta historia y el
desempleo puede crecer aun más.
Si en el comienzo de la puja presidencial el carácter histórico de estos
comicios estaba dado por la competencia por la candidatura demócrata entre un
afro-americano, Obama, y una mujer, Hillary Clinton, el eje de la
excepcionalidad se ha corrido. Aunque un triunfo de Obama seguiría siendo un
instante histórico, la crisis que asuela a Estados Unidos y la forma en que el
que gane vaya a encararla es ahora lo esencial. Otras comparaciones como el
regreso de la sociedad estadounidense del "giro a la derecha" dado en la
segunda mitad de los años 70 y que culminó con Ronald Reagan, quien ocupó la
Casa Blanca desde 1980 durante ocho años.
Los votantes parecen ganados por esta idea de excepcionalidad. Hasta la tarde
de ayer -en aquellos estados que permiten el voto anticipado- habían sufragado
unos 24 millones de personas enfrentando colas de hasta seis horas. Todos los
informes coinciden en que este anticipo preanuncia una concurrencia masiva a
las urnas en un país en el que el voto no es obligatorio y suele hacerlo
alrededor del 50% de los que están en condiciones de hacerlo. El clima
generalizado es que Obama tiene una ventaja que para John McCain no está en
condiciones de descontar. Los análisis de los sondeos -el más reciente le da
al demócrata 51% y a su rival republicano 44%- le asignan a Obama 279 votos en
el Colegio Electoral, es decir nueve más de los necesarios para ser proclamado
presidente. La dirigencia republicana parece ahora más preocupada por el
resultado de la renovación parcial del Congreso, donde temen ampliar la
mayoría demócrata incluyendo hasta 60 asientos en el Senado, lo que haría las
cosas más sencillas para un Obama presidente, ya que ese número se pondría más
allá de las tácticas de obstrucción de la oposición.
'Hay otro New Deal en el futuro? Puede ser, pero aun si McCain ganara en olor
de milagro político no conviene depositar demasiado oído a lo que ha dicho en
campaña. La realidad lo alejará de la letanía anti impositiva y libre
empresaria de la que hasta ahora hace gala.
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