asta finales de octubre, el demócrata Obama ha batido todos los récords, y
por mucho, al recaudar 640 millones de dólares en fondos electorales, y ha
gastado más de 573 millones de dólares. El republicano McCain, quien aceptó
fondos públicos para la elección general y con ello el límite legal de 84
millones de dólares para ese fin, recaudó desde que fue precandidato hasta la
fecha 360 millones de dólares, y ha gastado 293 millones de dólares, según
datos de la Comisión Federal Electoral.
Si se incluye a todos los precandidatos demócratas y republicanos a la
presidencia en este ciclo electoral, se recaudó 1.6 mil millones de dólares y
se gastó, hasta finales de octubre 1.3 mil millones, según datos oficiales y
los análisis de estos hechos por el Center for Responsive Politics, centro de
estudios no partidista en Washington.
En comparación, el candidato republicano George W. Bush y su contrincante
demócrata John Kerry gastaron un total de 655 millones de dólares en 2004; y
todos los precandidatos y candidatos combinados gastaron 718 millones de
dólares. En 2000, el gasto total de los candidatos presidenciales fue de 343
millones de dólares.
O sea, en 2008, Obama ha recaudado poco menos que lo que ambos candidatos
gastaron hace sólo cuatro años. De hecho, la campaña del demócrata ha batido
todos los récords, incluido el impresionante anuncio de que sólo en el mes de
septiembre recaudó 150 millones de dólares. La campaña de Obama también
utilizó las nuevas tecnologías, particularmente Internet, para crear una red
de 3 millones 2 mil donantes, la gran mayoría de ellos contribuyeron con 200
dólares o menos.
Con ello, Obama ha podido financiar lo que se considera la ofensiva
electoral más extensa jamás vista, con una extensa red de oficinas y equipos
de promoción del voto por todo el país, así como una saturación publicitaria
sin precedente que incluyó el gasto de 4 millones de dólares para transmitir
un programa en varias cadenas de televisión nacional este mes.
De hecho, hasta mediados de octubre la campaña de Obama había gastado unos
240 millones de dólares en publicidad por televisión y radio, y gastó 77
millones de dólares sólo en las primeras dos semanas de octubre. Su
contrincante McCain había gastado en publicidad por televisión y radio unos
116 millones de dólares.
Según algunos cálculos, y dependiendo de la tasa de participación en este
año, los dos candidatos presidenciales han recaudado tal cantidad de fondos
que tienen unos 8 dólares para cada voto, comparado con 5.50 dólares hace
cuatro años, según la agencia Ap.
En esta elección general también están en juego las 435 curules de la
cámara baja y un tercio de los 100 puestos del Senado. Eso tampoco es gratis.
Según los cálculos sobre datos oficiales del Center for Responsive Politics
(Centro para Políticas Responsables), los mil 361 candidatos de ambos partidos
nacionales a la cámara baja han recaudado 883.2 millones de dólares y gastado
hasta finales de octubre 748.3 millones de dólares. Los 172 candidatos de
ambos partidos nacionales al Senado han recaudado 363.7 millones de dólares y
gastado 311.6 millones de dólares.
Las campañas legislativas más caras por ahora es una por el senado federal
en Minnesotta donde se han gastado 24.7 millones de dólares hasta la fecha,
seguida por una en Massachusetts con un gasto de 16.8 millones de dólares.
Los principales sectores de donantes a todo esto proceso son primero
jubilados (204 millones de dólares), seguidos por abogados (181 millones de
dólares), en tercer lugar la industria financiera (123 millones de dólares),
bienes raíces (105.4 millones de dólares) y profesionales del sector salud
(69.6 millones de dólares), según datos del Center for Responsive Politics.
La democracia no es barata. Y obviamente no todos pueden participar en este
juego si no tienen con qué pagar la entrada.