Se trata de repetir, por si aún no ha calado, el mismo argumento durante las
últimas 48 horas finales hasta que llegue el primer martes después del primer
lunes de noviembre. Y para ello los candidatos a la Casa Blanca han iniciado una
carrera frenética en ocho Estados de la Unión donde existen tres diferentes
husos horarios.
John McCain prosigue su caricatura de Barack Obama como un radical que poco
menos que instaurará, con su plan impositivo, el socialismo en el país y
reducirá a la pobreza al pequeño y mediano empresario. Por su parte, el
candidato demócrata a la Casa Blanca insiste en identificar a su rival
republicano con el actual presidente de Estados Unidos, George W. Bush, gran
ausente de esta campaña. Bush está desaparecido de la escena y, curiosamente,
nadie pregunta por qué o le reclama para los actos políticos o sociales donde se
intentan arañar votos.
Como los sondeos dicen que Obama tiene una ligera ventaja en Virginia y como
ese Estado no vota por un demócrata desde que eligió a Lyndon B. Johnson en
1964, McCain madrugó y ayer se desgañitaba en Newport News (Virginia). Luego
pasaría por Springfield y más tarde volaría a Nueva York, donde tenía previsto
participar anoche en el programa Saturday Night Live junto a Ben Affleck,
redomado militante demócrata.
Obama tiene una agenda más ambiciosa. No en vano persigue Estados que hasta
ahora la historia indica que no le corresponden. Pero las estadísticas tienen
una nueva versión de los hechos que contradice a la tozuda tradición. El
candidato demócrata está embarcado en un viaje de costa a costa para intentar
lograr el voto en lugares tan dispares como Nevada, Carolina del Norte, Misuri,
Virginia, Ohio y Florida. Todos, feudos republicanos ganados por Bush en 2004.
Así que si el sábado Obama estuvo a primera hora en Nevada, luego saltó
a Colorado y acabó el día en Misuri. El domingo el demócrata dejó la
piel en Ohio, aunque acabó la jornada junto al Boss,
ya que Bruce Springsteen ha decidido unirse una vez más a la marea del cambio y
tocará en un mitin del demócrata en Cleveland. Y el lunes, cuando quede un día para "hacer historia" y ya sólo falten
horas para que concluya la campaña más larga de la historia de Estados Unidos, Obama cortejará Virginia, Carolina del Norte y Florida, siempre Florida.
"Estamos a cuatro días de cambiar los Estados Unidos de América", dijo Obama el
viernes por la noche en una reunión en Indiana, uno de los ocho Estados que de
rojo podría pasar a ser azul, colores que respectivamente
identifican a los republicanos y los demócratas.
Un último sondeo de Associated Press-Yahoo News sitúa a Obama en
cabeza con un 51% frente al 43% que otorga a McCain. Pero a tres días de las
elecciones, uno de cada siete votantes, un 14% del cuerpo electoral, se define
todavía indeciso o dice que su voto podría cambiar en el último minuto.
Ese mismo sondeo ofrece datos más frívolos. Dice que los votantes de McCain
se han ido sintiendo más y más hundidos en las últimas semanas mientras que ese
mismo sentimiento ha inyectado todavía más confianza y energía en los seguidores
de Obama.