(IAR
Noticias)
04-Noviembre-08
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Ahora, el grupito remaneciente de los neoliberales acusa al ex director del
banco central de los EE.UU, Alan Greenspan, otrora tan aplaudido, de haber
traicionado la doctrina neoliberal del monetarismo (reducción de la masa
monetaria). |
La mayor crisis financiera desde 1929 parece caminar a par y paso con una
amnesia general. En los últimos años hubo un deslumbramiento con el boom de
la coyuntura mundial, sin que nadie preguntase cual era la fuente que la
alimentaba.
Por
Robert Kurz -
Neues Deutschland
Ahora, de repente, ya todos la conocían y, precisamente, todos venían
llamando la atención para el caso desde hace años. La culpa del desastre
sería la desregulación neoliberal desenfrenada de los mercados financieros,
bien como de la ganancia, irresponsabilidad e incompetencia de los
administradores de los bancos. Y todo habría sido una fatalidad del modelo
"anglo-sajón", así como todo el mal sería proveniente de los EE.UU, hasta
ayer tan aclamado. Por lo tanto, la receta es sencilla: fin de los excesos
neoliberales, retorno al "modelo alemán", a la regulación estatal basada en
la doctrina keynesiana, marginalizada hace décadas, y al capitalismo "real"
y "serio" de los puestos de trabajo. Los mismos políticos que también por
aquí se presentaban como intransigentes neoliberales surgen ahora como
keynesianos natos.
Esa forma de conseguir el voto, además de mentirosa, proviene de un completo
desconocimiento de los hechos. En realidad la economía de burbujas
financieras fue un tipo particular de "gasto deficitario" keynesiano. Sin
embargo, fue creada no en base en el endeudamiento estatal, pero en base en
la "inflación de activos" del capitalismo financiero, y no a nivel nacional,
sino a nivel mundial. Desde el punto de vista puramente económico el
resultado fue el mismo: las burbujas financieras infladas fueron
transformadas en inversiones y puestos de trabajo. Solo que, al contrario
del viejo "gasto deficitario" estatal, el nuevo "gasto deficitario" del
capital financiero no se tradujo en infraestructuras, pero sí en cadenas
transnacionales de creación de valor (Asia, Europa del Este) y en un consumo
de minorías a nivel mundial. Así surgieron puestos de trabajo en el sector
de servicios; no en la sanidad y educación del sector estatal, pero sí en
los sectores precarios de sueldos bajos y de servicios personales, así como
en las industrias de exportación (construcción de máquinas). Esta dudosa
maravilla ahora se esfuma y sale a la luz del día el carácter improductivo
de la coyuntura del déficit.
Está claro que el Estado también contribuyó en larga escala para este
"keynesianismo de casino" con el exceso de oferta de moneda por parte de los
bancos centrales.
Ahora, el grupito remaneciente de los neoliberales acusa al ex director del
banco central de los EE.UU, Alan Greenspan, otrora tan aplaudido, de haber
traicionado la doctrina neoliberal del monetarismo (reducción de la masa
monetaria). Se olvidan, sin embargo, que esta traición fue hija de la
necesidad. Si no hubiese habido esa oferta excesiva de moneda el crack
hubiera tenido lugar hace 10 años. Lo que esto nos muestra, por lo
contrario, es la ingenuidad de la esperanza en el regreso a la regularidad
"seria". El Estado ahora debe asumir la gigantesca masa fallida de la
economía de las burbujas financieras. Podrá tener que hacerlo hasta el día
del juicio final. El nuevo "gasto deficitario" estatal ya no puede asumir
grandes inversiones, pero apenas, por medio de préstamo y emisión monetaria,
asumir la administración de la emergencia de esta masa fallida que, aun
trasladada hacia sociedades públicas creadas con esa finalidad, no
desaparecerá de la faz de la tierra. De ahí que no se ve como pueda servir
una nueva retomada coyuntural "después de la crisis". Son patentes no solo
los límites del crecimiento "inducido financieramente", pero los límites del
crecimiento en general – incluido el crecimiento supuestamente "real", que
dejó de existir hace mucho.
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Original KASINO-KEYNESIANISMUS en www.exit-online.org. Publicado en "Neues
Deutschland", 10.10.2008.
Traducido por Rodrigo de Rezende de la traducción al portugués de Virgínia
Saavedra. (Rebelión)
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