AFP
"Confío en nuestra victoria. (...) He participado en gran número de campañas
electorales, y el entusiasmo es extremadamente importante, más que en cualquier
otra campaña en la que haya participado", declaró McCain a una cadena de
televisión desde Ohio, uno de los estados clave de la elección, que recorría
este viernes en autobús.
McCain, de 72 años, exulta confianza a pesar de los sondeos que lo ponen una
y otra vez por detrás.
La media de sondeos nacionales le da una ventaja de 5,9% a Obama, según el
sitio internet realclearpolitics.com.
El republicano ha ido endureciendo y simplificando su mensaje en los actos
electorales: las relaciones de Obama con activistas de extrema izquierda, su
presunta intención de aumentar los impuestos y la poca experiencia de su rival
centran sus ataques.
Por su parte, Obama muestra una serenidad a prueba de bombas, ante una
audiencia que se cifra en decenas de miles de personas allá por donde pasa,
mucho más amplia que la de su rival.
El demócrata, que a sus 47 años podría entrar en la historia como el primer
presidente negro de Estados Unidos, machaca una y otra vez los vínculos de su
rival con George W. Bush, el mandatario con los peores índices de popularidad
que se recuerdan en el país.
"Tenemos la oportunidad de demostrar que hay algo más poderoso que la
política del todo vale: la voluntad del pueblo estadounidense", dijo Obama en su
acto en Des Moines (Iowa, noreste).
Obama tenía previsto acudir luego a Nevada, un estado reñido.
En la recta final todas las armas son necesarias, y el candidato demócrata
apeló el viernes al ex vicepresidente y Premio Nobel de la Paz, Al Gore, para
que volviera a Florida, el estado donde en 2000 perdió por un puñado de votos
frente a Bush.
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El candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, habla en un acto de
campaña en el gimnasio de la secundaria Mentor High School el 30 de octubre de
2008 en Mentor, Ohio. (Foto AFP) |
McCain apeló por su parte al gobernador de California, Arnold Schwarzenegger,
y al ex alcalde de Nueva York y rival en las primarias, Rudolph Giuliani, para
que lo acompañen en Ohio.
También envió a su compañera de fórmula, Sarah Palin, a Pensilvania, otro
estado arduamente en disputa.
La estrella de la gobernadora de Alaska parece apagarse irremediablemente:
según un sondeo de The New York Times/CBS, 59% de los votantes cree que Palin no
está preparada para el cargo, nueve puntos porcentuales más que desde el
principio de mes.
Los republicanos cuentan con lanzar una agresiva campaña televisiva este fin
de semana para intentar atrapar la ventaja mediática de Obama.
Obama se gastó cerca de 21,5 millones de dólares entre los días 21 y 28 de
octubre, mientras que la campaña de McCain gastó 7,5 millones de dólares,
anunció el Proyecto sobre Publicidad de la Universidad de Wisconsin.
Mientras, el campo de Obama se dispone a difundir intensamente mensajes en
varios estados, entre ellos el de McCain, Arizona (sur), explicó a la prensa
este viernes su director de campaña, David Plouffe.
Más de veinte millones de estadounidenses, en su mayoría demócratas, ya
participaron anticipadamente de las elecciones presidenciales, según los datos
suministrados el viernes por la universidad George Mason en Fairfax, Virginia
(este).
En total, unos 130 millones de votantes podrán sufragar en esta elección del
4 de noviembre, para la cual se espera una participación récord.