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EEUU-Elecciones 2008: Claves para su lectura

 
 

 (IAR Noticias) 01-Noviembre -08

Dos pinturas gigantes de los candidatos: A la izquierda Barack Obama y a la derecha John McCain.

Para algunos analistas, la larga era ideológica de Reagan (1980-?) ya ha terminado; llegó a su fin en algún momento de los últimos años, quizás en 2006, cuando los demócratas ganaron el control del Congreso.

Por Max J. Castro - Progreso Semanal

Históricas, transformacionales: estos son los adjetivos de que se han hecho uso y abuso para describir las selecciones de 2008. ¿Qué historia se está haciendo y qué se está transformando? Hay respuestas cortas y largas para estas dos preguntas.

La respuesta corta es que nunca en la historia de Estados Unidos un negro ha estado tan cerca de ganar la presidencia. Independientemente de lo que suceda el 4 de noviembre, Barack Obama ya ha hecho historia. Si gana, como indican las encuestas actuales, Obama haría HISTORIA.

La respuesta corta a la segunda pregunta es que, en dependencia del resultado de la votación y con una gran ayuda del colapso de la economía mundial, estas elecciones podrían significar el fin de una era caracterizada por un modo especialmente salvaje de la política y la economía. No estoy hablando ni remotamente acerca del “fin del capitalismo” o del regreso del Sr. Smith a Washington o incluso del eclipse de la hegemonía norteamericana o de la muerte de los mitos del Destino Manifiesto y del excepcionalismo norteamericano.

En el mejor de los casos podemos esperar lo que los expertos en estadística llaman la “regresión al promedio”, una tendencia hacia el centro, el modo de la política y la economía que prevaleció en Estados Unidos antes de que el Imperio contraatacara y nuestros líderes abandonaran la razón. Quiero decir menos choque y sobrecogimiento y más poder suave e inteligente; menos capitalismo salvaje y más social democracia en su forma más diluida y disfrazada. Cuando más, pudiera significar el fin de Estados Unidos como la “nación correcta”, el país reaccionario que se separa del listado de democracias capitalistas.

La evidencia de eso nos lleva a las respuestas largas. Los republicanos han estado en la Casa Blanca durante 28 de los últimos 40 años. Sin embargo, la ascendencia del Partido Republicano ha sido menos significativa que la casi monolítica dominación ideológica de la derecha durante las últimas cuatro décadas. Después de todo, los dos demócratas que vivieron en la Ave. Pennsylvania No. 1 600 durante esa era --Jimmy Carter y Bill Clinton-- representaaban a la centro-derecha de su partido y gobernaron fundamentalmente desde esa posición. Los dos presidentes republicanos más importantes --Ronald Reagan y en especial George W. Bush-- han gobernado desde la derecha dura. Por tanto, desde la presidencia de LBJ hemos estado bajo variantes de conservadurismo, desde el “lite” (Ford, Carter, Bush I, Clinton) hasta el duro (Reagan, Bush II).

Para algunos analistas, la larga era ideológica de Reagan (1980-?) ya ha terminado; llegó a su fin en algún momento de los últimos años, quizás en 2006, cuando los demócratas ganaron el control del Congreso. ¿Y qué? De hecho, los demócratas han sido incapaces de deshacer el daño provocado por los republicanos --en el caso de Irak, las libertades civilles o cualquier otra cosa, al haber estado bloqueados por Bush, las reglas del Senado, un Tribunal Supremo dominado por la derecha y sus propios temores e insuficiencias. Las elecciones de 2008 revelarán si el 2006 fue un presagio o, si gana John McCain, apenas un destello en la pantalla del radar.

Pero es más importante comprender eso que el hecho de que el éxito republicano siempre ha tenido que ver menos con la ideología que con la solidaridad. Hay un infinito número de estudios que demuestran que las actitudes de los norteamericanos acerca de casi todos los temas son más liberales en la actualidad que en la década de 1960. Entonces, ¿qué les sucedió a los demócratas?

La solidaridad los derrotó, y con eso quiero decir la solidaridad racial. El Partido Republicano obtuvo un dominio total en muchas localidades y en toda una región porque los demócratas apoyaron el movimiento de los derechos civiles, no porque los norteamericanos de pronto desarrollaran un amor por Adam Smith según lo interpretaron Ayn Rand, Newt Gingrich y George W. Bush. El problema de Kansas y la clase media y trabajadora blancas no es fundamentalmente acerca de Dios, armas de fuego y gays; es que los republicanos convencieron a suficientes blancos de que ellos eran el partido dispuesto y capaz de proteger sus decrecientes privilegios raciales ante una “discriminación al revés”. Más una nación racista que una nación derechista. Considérenlo simplista si quieren. Yo lo considero la “navaja de Ockham” (i)

Por lo tanto, una victoria de Barack Obama sería transformacional en dos sentidos, pero definitivamente de forma más racial que ideológica. Barack Obama no es ningún socialista, por supuesto, pero tampoco está una milla a la derecha del Papa, como sí lo están Bush y McCain..

El racismo continuará, no importa quién gane el próximo martes, pero estas elecciones dirán mucho acerca de si es válido hablar de este país como racista. Si Obama gana, el adjetivo sería relegado al cesto de basura –y por buenas razones. Igualmente claro sería si McCain sacara una victoria de la manga. ¿Qué otra explicación que no sea la raza en caso de una victoria de McCain, ya que a) el revoltijo que han formado los republicanos con todo, incluso con su propio campo de juego (Wall Street) y su propio dios (la ideología de laissez-faire); b) el talento, carisma y potencial de Obama, comparados con la campaña mediocre de su oponente y la carencia total calificación de la candidata republicana a la vice presidencia; y c) la casi unanimidad de las encuestas unos pocos días antes de las elecciones (ver más adelante)?

                           ******

Elecciones Generales: McCain vs. Obama
Fuente: Real Clear Politics (Publicado 26/10/08)

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