cinco días de la elección, Obama hizo campaña en Florida, donde según
algunos sondeos el electorado blanco se le resiste. El demócrata insiste en
movilizar a sus partidarios, sin dejarse convencer por la racha de sondeos que
le dan una ventaja a nivel nacional de hasta 9 puntos.
"Si quieren saber a dónde dirigiría John McCain este país, tan sólo tienen
que mirar su retrovisor", dijo Obama en un acto en Saratoga, en alusión a los
ocho años de gobierno de George W. Bush.
Obama, como McCain, quiere enarbolar la bandera de la clase media en tiempos
duros.
"Si queremos atravesar esta crisis, tenemos que superar los debates
ideológicos", añadió.
McCain asegura por su parte sentirse cómodo con su posición de segundo. "Los
tenemos justo ahí donde queremos", proclama una y otra vez.
El senador republicano de 72 años arrancó en la ciudad de Defiance (Desafío
en inglés) en Ohio, estado clave en sus planes, que recorrerá en autobús a lo
largo de dos días.
"Ayer noche, el senador Obama dijo que de perder (las elecciones) volvería al
Senado y lo intentaría de nuevo en cuatro años. ¡Ayudémosle a que eso suceda!",
pidió con tono sarcástico.
Obama, que podría convertirse en el primer presidente negro de Estados
Unidos, volvió a marcar diferencias el jueves por la noche con un anuncio en
forma de documental, justo en plenas Grandes Series del béisbol en la
televisión.
Con un tono sobrio, el demócrata de 47 años dedicó buena parte del anuncio a
mostrar cinco historias de familias de clase media con dificultades para llegar
a fin de mes.
Se trataba de familias obreras o de estudios medios, blancas, negras y
mestizas, cuatro de ellas hábilmente situadas en cuatro estados en disputa.
Su 21,7% de audiencia fue "elevado", según el diario New York Times.
Los asesores de McCain insisten en que nada está decidido. "Todos los
indicadores apuntan a una elección más disputada de lo que se piensa el próximo
martes", indicó el responsable de encuestas de la campaña de McCain, Bill
McInturff, a la prensa.
Más de 16 millones de estadounidenses ya han votado en unos comicios que se
anuncian enormemente concurridos.
A este ritmo, un tercio de los votantes totales podría haber votado antes del
martes, según un estudio de Michael McDonald, profesor de la universidad George
Mason. Ello representaría el doble que en 2000.
No hay una cifra global de inscritos para estas elecciones, organizadas por
cada Estado según sus propias reglas. Pero según el asesor de McCain, se podría
superar la barrera de los 130 millones de votantes, lo que porcentualmente
llevaría al país a niveles de participación no vistos desde los años 60.
"No hay simplemente ningún modelo que (pueda) predecir la composición del
electorado a este nivel de movilización", aseguró McInturff.
Pero los expertos señalan que precisamente es Obama el que está
beneficiándose de esa oleada. El 59% de los votantes que ya pasaron por las
urnas --en Estados Unidos existe el llamado 'voto anticipado'-- lo hicieron a
favor de Obama, según el estudio del profesor McDonald.