Cuando falta menos de una semana para las elecciones en Estados
Unidos, el opositor Partido Demócrata se encuentra en buena posición para ganar
el control de la Casa Blanca y consolidarse como mayoría en ambas cámaras del
Congreso legislativo.
Por Jim Lobe
(*)
- IPS
Su candidato presidencial, el senador Barack Obama, goza de un
sólido liderazgo de entre cinco y 12 puntos porcentuales por encima del senador
John McCain, del gobernante Partido Republicano, de cara a los comicios del 4 de
noviembre, según las encuestas de opinión de las últimas dos semanas.
También disfruta de un liderazgo significativo en cinco estados clave, llamados
también "oscilantes", donde la lucha es cerrada, según las encuestas del mes
pasado. Estos son Virginia (este), Ohio (noreste), Colorado (centro), Florida
(sudeste) y Nevada (oeste).
En esos estados ganó el presidente George W. Bush en las elecciones de 2000 y
2004, y McCain los necesita para obtener una victoria en el Colegio Electoral.
Obama incluso lidera, según algunas encuestas, en Carolina del Norte (este),
estado que era considerado principal baluarte de McCain el mes pasado.
"Sin duda, la competencia presidencial de 2008 aún puede cambiar de dirección y
derivar en una victoria de McCain", escribió el analista político Charlie Cook,
del semanario National Journal, pero señaló que, a este punto, debería suceder
algo drástico para que eso ocurriera.
Al mismo tiempo, la ambición demócrata de ganar por lo menos nueve asientos más
en el Senado, meta que parecía demasiado ambiciosa cuando se realizaron las
convenciones de ambos partidos en agosto y septiembre, parece ahora posible.
Sesenta asientos le darían a los demócratas una "súper mayoría" para adoptar
legislaciones sin obstáculos republicanos.
La decisión el lunes de un jurado de Washington DC de condenar por delitos de
corrupción al senador republicano con más tiempo en la cámara, Ted Stevens, fue
el último y quizás más espectacular revés para las esperanzas republicanas de
impedir una "súper mayoría" demócrata. Stevens competía por su séptimo periodo
de seis años en el Senado, pero ahora es probable o que se retire o pierda en
las urnas.
En Estados Unidos, los senadores son elegidos para un mandato de seis años, pero
un tercio de la cámara se renueva cada dos.
La situación en el Senado parece tan complicada para los republicanos que
algunos líderes del partido piden que los recursos financieros de la campaña, en
vez de ser destinados a McCain, se vuelquen a los legisladores cuyos puestos
están en riesgo.
"En estos últimos días antes de las elecciones, los republicanos deben afrontar
algunas realidades estratégicas", sostuvo David Frum, analista neoconservador
del American Enterprise Institute, y ex redactor de los discursos de Bush.
"Nuestros recursos son limitados, y nuestro mensaje está fallando", alertó.
"No podemos pelear en todos los frentes. Estamos renunciando a carreras que
podemos ganar para ayudar a la campaña nacional que está casi perdida. En estos
10 días finales, nuestra meta debe ser: los senadores primero", escribió el
domingo en The Washington Post.
Sesenta asientos de los 100 del Senado, junto a una mayoría fortalecida en la
Cámara de Representantes, prácticamente le asegurarían a los demócratas la
aprobación de su agenda interna, que probablemente incluya temas como la
cobertura universal de salud, una reducción de las deducciones fiscales a las
empresas e individuos y una ola de medidas para revertir la era de desregulación
económica que comenzó a fines de los años 70.
Algunos analistas, especialmente republicanos, alertan que un drástico cambio de
este estilo podría conducir al país a una época similar a la del New Deal (Nuevo
Trato) del presidente demócrata Franklin Delano Roosevelt (1933-1945), política
de reactivación económica basada sobre la asistencia social y el
intervencionismo estatal.
De hecho, la propia campaña de McCain hace dos semanas comenzó a difundir
declaraciones de Obama sobre "propagar la riqueza" y un "cambio redistributivo"
para presentarlo como un candidato "socialista" que amenaza a la clase media y a
Wall Street.
El peligro "socialista" parece ser el tema principal de la campaña republicana,
así como los perjuicios de un "gobierno de un solo partido".
Pero las encuestas sugieren que esos ataques al estilo de la Guerra Fría han
tenido poco impacto en la opinión pública, como la actual ofensiva para
cuestionar el pasado de Obama, en especial su vinculación en los años 60 con un
líder radical que encabezó una violenta división en el movimiento contra la
Guerra de Vietnam (1964-1975) y que ahora enseña en la Universidad de Illinois,
Chicago.
"Quizás, en el medio de la peor crisis financiera de la nación desde la Gran
Depresión, los estadounidenses están menos susceptibles a los políticos que
ofrecen acusaciones irrelevantes en vez de soluciones", escribió el analista
Matthew DeLong en el sitio web Washington Independent.
La mayoría de los analistas ven a la crisis financiera como la principal razón
del descalabro de McCain, quien prácticamente estaba empatado con Obama antes
del colapso de la firma de inversiones Lehman Brothers, suceso que desencadenó
el pánico en las bolsas.
En las elecciones primarias, el republicano ignoró los temas económicos, en los
que admitió públicamente escasa experiencia, y se concentró en cambio en su
bagaje militar y sus condiciones para ser comandante en jefe del Ejército.
Como fuerte defensor de la desregulación financiera desde que entró al Congreso
a comienzos de los años 80, McCain no ha podido distanciarse de las políticas
promovidas con entusiasmo por Bush y que han sido consideradas la razón de la
actual crisis.
Pero la economía no es su único punto débil. También está la elección de la
gobernadora del noroccidental estado de Alaska, Sarah Palin, como su compañera
de fórmula, hecho que fue bien visto por el ala más derechista, en especial la
cristiana, pero que lo dejó mal parado ante los independientes y los
republicanos moderados, que la consideran nada calificada para el puesto.
Al dar las razones de su decisión de volcarse por Obama, destacados republicanos
como el ex secretario de Estado (canciller) Colin Powell mencionan en primer
lugar la elección de Palin. También se han quejado del carácter personal de los
ataques de la campaña republicana contra el candidato demócrata.
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(*) El blog de Jim Lobe sobre política exterior, y
particularmente sobre la influencia neoconservadora en la administración de Bush,
puede verse en http://www.ips.org/blog/jimlobe/.