Mientras que Barack Obama y John McCain mantenían duros cruces sobre sus
respectivos programas económicos, el Pentágono dirigió el domingo un ataque en
el territorio sirio a 8 kilómetros de la frontera con Irak, con un saldo de ocho
muertos. El ataque y las críticas que originaron en Siria fueron un recordatorio
más de la difícil situación internacional que heredará el próximo presidente. El
escenario no puede ser más negativo. Incluye dos guerras que parecen no acabarse
nunca, la de Irak y la Afganistán, en su quinto y séptimo año respectivamente;
el desafio nuclear iraní, la inestabilidad en Pakistán, la nueva ofensiva de
Rusia y el poder creciente de China. A todo esto hay que sumarle el enorme
deterioro de la imagen de Estados Unidos en el exterior y la manera en que la
crisis financiera internacional ha dejado al descubierto la emergencia de un
nuevo mundo donde Washington ya no es capaz de controlar todas las coordenadas.
Cualquiera sea el candidato que gane las elecciones se verá obligado a
participar en la lucha que se está desarrollando actualmente detrás de la escena
para determinar cuáles son los países que participarán en la concepción de una
nueva arquitectura financiera internacional. La globalización ha puesto en duda
la capacidad del Grupo de los Siete.
"La naturaleza de esta crisis es internacional y podrá ser resuelta sólo a
través una reforma del sistema financiero internacional", escribió recientemente
el editorialista de The Washington Post, Jim Hoagland. "El ganador de esta
elección necesariamente tendrá que compartir el liderazgo global como ningún
otro presidente lo ha hecho desde la Segunda Guerra Mundial".
Ambos candidatos son conscientes de este nuevo desafío internacional pero,
separados por más de dos generaciones, Obama y McCain provienen de dos universos
intelectuales totalmente diferentes.
Hijo y nieto de militares, el ex veterano de la guerra de Vietnam, John McCain,
oscila entre los halcones neoconservadores que dominaron los dos gobiernos de
George Bush y los republicanos realistas que son más internacionalistas. Durante
la campaña electoral adoptó sin embargo posiciones más cercanas a la de los
halcones.
Producto de una de las mejores universidades de EE.UU., Harvard, y activista
político desde joven, Obama propone un giro hacia una política que ponga más el
acento en la diplomacia que en el poder militar. Si bien no descarta el uso de
la fuerza, cree en la importancia del diálogo y las instituciones
internacionales como las Naciones Unidas en la resolución de los conflictos
internacionales.
Así las cosas, McCain considera que hay terminar la guerra en Irak con éxito y
ha criticado virulentamente a Obama por proponer un retiro de los soldados en 18
meses. Por su parte, Obama argumenta que es necesario concentrar toda la
atención sobre Afganistán. Respecto de Irán, Obama propone un diálogo mientras
que McCain insiste en que hay aplicar duras sanciones para que Teherán abandone
su problema nuclear.
Con respecto a Rusia, Mc Cain insiste con que no quiere reiniciar la Guerra
fría, pero defiende un enfoque confrontacional que conduzca a Moscú a prácticas
más democráticas y menos intimidatorias con respecto a sus vecinos. Obama ha
dicho que apoyará a los vecinos de Rusia pero aclarando que lo hará en un frente
unido con Europa, lo que significa un enfoque muchos menos duro que el de McCain.
En nuestra región, Obama quiere flexibilizar el embargo establecido en contra de
Cuba a nivel de los viajes y de las remesas. También ha propuesto sentarse a
dialogar con los hermanos Castro, lo que provocó una virulenta reacción por
parte de McCain. De hecho, la política de Mc Cain hacia Cuba no difiere en mucho
de la Bush.
A nivel de los tratados de libre comercio ocurre algo parecido. McCain, un gran
defensor del libre comercio, representa la continuidad de lo defendido por el
gobierno de Bush. Obama, por su parte, quiere renegociar el Tratado de Libre
Comercio (NAFTA) con México para proteger los derechos de los trabajadores y el
medio ambiente.
Obama se opuso a acuerdos comerciales con Colombia y con Corea del Sur por
cuestiones similares.