Al cierre de esta edición
(octubre 28), el Departamento de Energía de Estados Unidos
estaba trabajando para inyectar US$5.000 millones en préstamos a General Motors,
una medida que podría abrirle el camino a la automotriz en sus negociaciones con
Chrysler.
Pese a que tanto GM como Chrysler lo niegan, analistas e inversionistas han
empezado a cuestionarse si una de las automotrices —sin acceso a los mercados de
capital y quemando efectivo con rapidez— se verá obligada a declararse en
bancarrota. Semejante final podría desatar una reacción en cadena en toda la
industria automotriz de Estados Unidos, asfixiando a proveedores que envían
autopartes a fabricantes más saludables en Asia y Europa y cerrando las puertas
de miles de concesionarios locales. También podría poner en aprietos al gobierno
federal, cuyo programa de pensiones podría verse inundado por la incorporación
de miles de nuevos jubilados.
Las automotrices y las delegaciones políticas de Michigan han propuesto al
menos tres alternativas en las últimas semanas para conseguir efectivo del
gobierno y llevar a cabo una fusión entre GM y Chrysler, incluyendo la compra de
una participación accionaria por parte del gobierno o utilizar fondos de su
Programa de Alivio de Activos del Tesoro (TARP por sus siglas en inglés).
GM y Chrysler calculan que una compañía combinada necesitaría al menos US$10.000
millones en nuevo capital para despedir trabajadores, cerrar plantas, integrar a
ambos fabricantes y proveer liquidez, según varias personas cercanas a las
conversaciones. "Sin intervención externa, sea una consolidación o la asistencia
gubernamental, prevemos que GM llegará a su peor situación de liquidez en menos
de 12 meses", escribió en un informe la semana pasada Rod Lache, analista de
Deutsche Bank. En una entrevista, Lache añadió que Chrysler también se está
acercando peligrosamente al fin de sus reservas.
Ambas automotrices declararon públicamente este mes que la solicitud de
protección por bancarrota no es una opción que estén considerando. Ejecutivos de
la industria han asegurado que un recurso a la protección del tribunal de
quiebras destruiría la reputación y atractivo de sus productos. Los autos
constituyen en la mayoría de los casos la segunda mayor compra, detrás de una
casa, dentro de las economías familiares. Por eso, los consumidores quieren
estar seguros de que los fabricantes seguirán existiendo mientras el auto dure
para proveer repuestos y cumplir con la garantía.
"Seguimos convencidos de que la bancarrota no es una opción", dijo Steve
Harris, portavoz de GM. La vocera de Chrysler, Lori McTavish dijo: "La
bancarrota no es una alternativa para Chrysler; no tiene ningún sentido".
Varias fuentes cercanas a las negociaciones dicen que las compañías han
hablado con varias autoridades federales. Pero aún no hay detalles sobre cuál
sería el papel del gobierno.
A través de una red de 10.000 concesionarios, GM y Chrysler cuentan con unas
ventas combinadas en EE.UU. de entre US$110.000 millones y US$130.000 millones,
una cifra que se acerca al 1% del Producto Interno Bruto del país. Cuentan con
una plantilla de aproximadamente 145.000 trabajadores en EE.UU. y más de 110
plantas de ensamblaje. Además, unos 600.000 jubilados dependen de ambas
automotrices para sus beneficios de salud y pensiones.
GM y Chrysler "están básicamente esperando al gobierno", dijo una fuente
cercana. "Las tres opciones son la bancarrota, una significativa intervención
por parte del gobierno y alguna clase de gran acuerdo como éste que tenga
importantes posibilidades de recortes de costos", señaló la fuente. "Eso es
todo. Incluso un gran acuerdo podría necesitar la ayuda del gobierno".
Personas familiarizadas con el asunto dijeron durante el fin de semana que
las partes también están considerando formar una nueva compañía que podría
incluir a una tercera automotriz.
La posibilidad de una fusión entre GM y Chrysler empezó a cobrar forma en
septiembre, después de las breves conversaciones entre GM y Ford. Cerberus
Capital Management, firma de capital privado que posee el 81% de Chrysler y 49%
del brazo de préstamos de GM, GMAC, se acercó a GM con la propuesta de
intercambiar su participación en GMAC por una inversión en Chrysler.
Semejante fusión habría sido impensable hasta ahora porque sólo habría
aumentado la cantidad de marcas, concesionarios y modelos desfasados en manos de
la ya agobiada estructura de GM. Pero con la contracción de los mercados de
crédito y la precipitación en la demanda de autos en EE.UU. , la automotriz está
pasando apuros para mantenerse a flote. Las ventas de autos y camionetas en
EE.UU. han registrado una caída de 13% este año hasta septiembre. Las ventas de
GM han bajado 18%, las de Chrysler 25% y las de Ford 17%, pero aun así, la
condición de Ford no es tan grave porque tiene mayores reservas de efectivo.
"Estos son tiempos realmente increíbles para la industria" les dijo el
presidente ejecutivo de Chrysler, Robert Nardelli, a sus empleados el viernes al
anunciar 5.000 nuevos despidos.