Agencias
The Conference Board, un grupo
privado de investigación, dijo que su índice de confianza del consumidor para
octubre cayó a 38,0 frente a una cifra revisada de 61,4 en septiembre. Los
economistas encuestados por Dow Jones Newswires esperaban un 51,5.
"El impacto de la crisis financiera sobre las últimas semanas ha hecho mella en
la confianza de los consumidores", dijo Lynn Franco, directora del centro de
investigación de Conference Board.
"Su perspectiva de ganancias, así
como la inflación también es más pesimista y esta no es una buena noticia
para los minoristas que se preparan para lo que parece ser una temporada
navideña llena de retos", agregó.
En septiembre, el índice había
alcanzado 61,4 puntos. Y hace exactamente un año, poco después del comienzo de
la crisis en los mercados de crédito hipotecario, estaba en 95,2.
"El impacto de la crisis financiera en las últimas semanas tuvo claramente un
efecto devastador sobre la confianza de los consumidores. La baja del índice
(23,4 puntos) es la tercera mayor en su historia", subrayó el instituto.
Aunque la mayoría de los analistas esperaba una caída, se creía que sería menor,
a 52 puntos.
Los 5.000 encuestados terminaron por rendirse ante el pesimismo reinante: cuando
se hizo el sondeo, durante la tercera semana de octubre, los índices
bursátiles registraban caídas históricas. Los bancos no prestaban, lo que creó
un efecto inmediato sobre el consumo, en un país en el que más del 90% de los
autos, por ejemplo, se vende a crédito.
"Los consumidores son extremadamente pesimistas, y una proporción
significativamente mayor que el mes pasado prevé condiciones que van a empeorar
para las empresas y el empleo", explicó Lynn Franco, directora del Centro de
Investigaciones de consumo del Conference Board.
"No es un buen augurio para los detallistas, que se preparan ya para una
temporada festiva muy difícil", agregó.
La confianza del consumidor es seguida atentamente porque el consumo
contribuye al 70% de la economía nacional en EEUU.
"No hay duda, esas cifras son extraordinariamente malas", comentó Ian
Shepherdson, economista de High Frequency Economics. Si las expectativas de los
consumidores estadounidenses para los próximos meses se mantienen tan bajas como
en octubre, "podría implicar un descenso del consumo de cerca de 3,5% en ritmo
anual, peor de lo que habíamos previsto para el tercer trimestre",
agregó.
John Ryding, de RDQEconomics, considera preocupantes los datos del mercado
laboral, con un aumento de las personas que dicen tener dificultades para
encontrar empleo (37,2%), el "peor nivel desde 1993".
Este ámbito "se deterioró claramente en octubre, por la restricción del crédito
a las empresas y a consumidores", alertó el experto.
La confianza de los consumidores
estadounidenses se desplomó en octubre a un mínimo histórico en medio de las
señales de que la economía está cayendo en una recesión, amenazando con
arrastrar consigo al resto del mundo.
La economía estadounidense perdió
159.000 empleos en septiembre, la mayor caída mensual en cinco años.
Desde enero el empleo cayó mes a mes y se eliminaron en total 760.000 puestos,
según informó el Departamento de Trabajo hace pocos días.
Se espera que la Reserva Federal de EEUU recorte el miércoles sus tipos de
interés, una medida que podrían seguir el Banco Central Europeo y Reino Unido la
próxima semana para intentar evitar una recesión en sus economías.
El diario de negocios Nikkei ha publicado que también el Banco de Japón podría
considerar una rebaja de 25 puntos en sus tipos de interés para apuntalar
la economía. La noticia impulsó al dólar y al euro frente al yen.
En otro coletazo de la crisis, Islandia subió el martes sus tipos en seis puntos
porcentuales hasta un 18 por ciento, eligiendo el camino contrario al resto de
la mayoría de los países en la lucha contra la crisis financiera global, que
según el Banco de Inglaterra podría costarles 2.800 millones de dólares.
Otros países continuaron fortaleciendo sus sistemas bancarios, golpeados
por la tenencia de activos vinculados con las hipotecas 'subprime' de Estados
Unidos.
Japón ha restringido las compras (de acciones) a la baja para
tratar de poner fin al descenso de la bolsa, que ha golpeado especialmente a su
sector bancarios, mientras que Islandia, uno de los países más afectados por la
crisis, el banco central señaló que el fuerte aumento de los tipos forma parte
de un acuerdo crediticio por 2.000 millones de dólares con el Fondo Monetario
Internacional.