(IAR
Noticias)
28-Octubre-08
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Dos pinturas gigantes de los candidatos: A la izquierda Barack Obama y
a la derecha John McCain. |
El candidato demócrata representa para muchos norteamericanos los años
60 con su lucha por los derechos civiles y las libertades, mientras que su
rival, John McCain, encarna la contrarrevolución de la era Reagan.
Por Ana Baron -
Clarín
A mí Obama me da miedo. 'Qué va a pasar con nuestros valores morales si gana
las elecciones? Yo le tengo mucha desconfianza", dijo a esta corresponsal Ted
Sullivan, un constructor que vive en Houston, Texas, que esperaba su embarque en
uno de los bares del aeropuerto de Miami.
"Obama va a legalizar el casamiento entre los gays, las jovencitas seguirán
asesinando a sus bebés como si fuera algo normal y transformará la Corte Suprema
en una caja de resonancia del libertinaje que defiende", continuó.
Pese a que en estas elecciones la crisis económica concentró toda la atención de
la campaña, la guerra cultural que está teniendo lugar detrás de la escena está
que arde.
La derecha religiosa ha entrado en pánico. Muchos de sus integrantes están
convencidos de que si Obama gana las elecciones perderán toda la influencia que
han tenido en los últimos 25 años desde que Ronald Reagan los colocó en el
centro de la escena política.
Este sector cree que Obama pondrá fin al equilibrio que hoy hay en la Corte
Suprema entre los cuatro jueces conservadores, los cuatro progresistas y uno que
siempre vota de un lado o del otro (ver Peligra...).
Temen que el país vuelva a caer en manos de los "herejes". Recientemente el
pastor Gary Simons, que lidera una iglesia cerca de Dallas, Texas, comparó a
Obama con el rey Herodes, el asesino bíblico de niños. "'Quién quiere votar por
un Herodes en noviembre?", preguntó a los miembros de su congregación, donde
prevalece el temor de que haya un regreso a los valores de los años 60.
En aquella década se produjo en Estados Unidos una "revolución cultural" muy
profunda que puso en cuestión muchos de los principios morales que habían regido
la sociedad estadounidense desde que peregrinos puritanos expulsados de Europa
llegaron al país y se transformaron en los "padres fundadores de la Patria".
Fue en aquellos años que las feministas lograron que el aborto fuera legalizado,
los gays salieron de las sombras en las que habían vivido hasta entonces y la
lucha por los derechos civiles y la integración racial hizo grandes progresos.
Martin Luther King y John F. Kennedy eran los íconos. Y los seguidores de Obama
ven en él a un seguidor de esos legados.
Para la derecha religiosa ésa fue una época de puro libertinaje. La
contrarrevolución que lanzó tuvo su auge durante el gobierno de Ronald Reagan,
cuando el Partido Republicano hizo una alianza con organizaciones como la "Moral
Majority" del reverendo Jerry Falwell, una coalición muy poderosa de distintas
instituciones.
La derecha religiosa comenzó entonces a ganar territorio en todos los ámbitos de
la sociedad. En la televisión aparecieron los televangelistas, cuya audiencia
superó todo los records. La fuerza del movimiento que originó fue tan grande que
el Partido Republicano comenzó a ganar elecciones en el Sur, en estados que por
razones históricas habían votado siempre por el Partido Demócrata.
Algunos de esos estados, sin embargo, ahora se están volcando nuevamente hacia
los demócratas. Por ejemplo Carolina del Sur, después de haber votado
consistentemente por George Bush, ahora está a punto de votar por Obama.
'Estamos frente al final de la era Reagan? fue el título de tapa del National
Journal, mientras que The Wall Street Journal echó leña al fuego en una
editorial que decía "Prepárense para un cambio que no hemos visto desde 1965"
con un subtítulo que agregaba: "Una súper mayoría de izquierda".
El nombramiento de Sara Palin como candidata a vicepresidente del republicano
John McCain tuvo como objetivo calmar el malestar en el seno de la derecha
conservadora. Pese el enfrentamiento feroz que tuvo en las elecciones del 2002
con los líderes evangelistas, a quienes calificó de agentes de la intolerancia,
McCain decidió seguir el consejo de Karl Rove, mentor de todos los triunfos
electorales de George W. Bush. Rove siempre puso el acento en temas como la
lucha contra el aborto, la oposición a los casamientos gay y el fin de la
enseñanza de la teoría de la evolución en las escuelas. Y sin duda que han
tenido mucho éxito. Los actos electorales de Palin movilizan a los electores
republicanos de una manera que no lo hacen los de McCain.
La fe de Palin sin embargo está bajo la lupa desde que You Tube lanzó dos videos
grabados en la ex iglesia de Palin. En uno de ellos se ve a un pastor de Kenia
orando fervientemente y con sus manos sobre la cabeza de Palin con una voz
grave: le pide a Dios que la apoye en su campaña electoral y que la proteja de
"todo tipo de brujerías".
El otro video muestra a Palin asintiendo con su cabeza mientras escucha a un
pastor diciendo que Alaska será el último refugio en "los últimos días", una
profecía que es muy popular entre los televangelistas.
"La elección de Palin fue una buena estrategia para movilizar a la derecha
religiosa, pero a largo plazo puede ser negativa, porque espanta a los
moderados", dijo a Clarín el profesor Jim Boder, de la Universidad de
California.
En estas elecciones se juega también el desenlace de la guerra cultural en curso
desde los 60.
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Peligra el equilibrio de la Corte Suprema
El candidato a
presidente que gane las elecciones del 4 de noviembre deberá nominar por
lo menos un miembro de la Corte Suprema y quizás hasta tres.
Con los nueve miembros de la Corte actualmente divididos en partes iguales
entre progresistas y conservadores con respecto a temas como el aborto, la
pena de muerte y terrorismo, los nombramientos tendrán un enorme impacto
sobre el equilibrio del máximo tribunal y por ende sobre el futuro socio
jurídico del país.
Actualmente los jueces progresistas son John Paul Stevens, 88 años; Ruth
Bader Gisnburg, 75 años; Stephen Breyer, 70, y David Souter, de 69 años.
En la vereda de enfrente, entre los conservadores figuran: Antonin Scalia,
72 años; Clarence Thomas, 60 años; Samuel Alito, 58 años y el presidente
de la Corte, John Roberts, 53 años. En el medio siempre se encuentra
Anthony Kennedy, de 72 años, que a veces vota con los progresistas y otras
con los conservadores.
Los miembros que más probablemente se jubilarán en los próximos 4 años son
los tres progresistas. Por eso, si McCain gana las elecciones y nombra
jueces conservadores, la balanza se inclinará claramente en favor de ese
sector. Si Obama es el que gana, a primera vista, sólo puede cambiar la
balanza si el que se jubila es Kennedy.
"Lo más importante de cualquier juez es que sea capaz de proveer justicia
al pueblo norteamericano", dijo Obama recientemente, consultado al
respecto.
Por el contrario, McCain piensa que lo más importante de un candidato a la
Corte Suprema es que adhiera a los principios de la Constitución. "Buscaré
los que adhieran estrictamente a la Constitución y que no intenten
legislar desde la Corte Suprema" dijo. |
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