A medida que se
aproximan las elecciones presidenciales del 4 de noviembre en
Estados Unidos, la proliferación de sistemas de voto electrónico
renueva los temores de que virus, discrepancias e incluso un fraude
deliberado influyan en el resultado.
Por Ali Gharib - IPS
El empleo de los sistemas de sufragio electrónico
también implica la transmisión de votos a través del teléfono, redes
privadas de computadoras o Internet. Se estima que 50 millones de
ciudadanos los usarán en las elecciones.
Los críticos del voto electrónico dicen que en algunos de los 24
estados en que será empleado no se están tomando todas las
precauciones necesarias para garantizar que cada sufragio sea
adecuadamente registrado y contado.
"Es peligroso confiar en las actuales máquinas de votación
electrónica para tener una elección justa y con resultados exactos",
advirtió Avi Ruben, profesor de ciencias de la computación de la
Universidad Johns Hopkins.
La preocupación es especialmente grave en los llamados "swing states",
estados en los que no existe una tradición histórica de clara
mayoría de alguno de los dos grandes partidos, el Demócrata y el
Republicano, y en los que cualquiera de ellos podría triunfar,
quizás con efecto decisivo para el resultado de los comicios a nivel
nacional.
El presidente de Estados Unidos no es elegido a través del voto
directo, sino por un Colegio Electoral conformado por delegados que
se eligen en cada estado y cuyo número está en relación con el
número de habitantes. El candidato que triunfa en cada estado gana
la totalidad de los delegados que corresponden a ese territorio.
Existe la posibilidad matemática de que un candidato obtenga menos
votos populares que su rival, pero logre un mayor número de
delegados y, por lo tanto, se convierta en presidente, como ocurrió
en 2000, cuando George W. Bush logró su primer mandato al ganar en
el Colegio Electoral pese a que su rival, el demócrata Al Gore,
había obtenido más sufragios en las urnas.
En los comicios de 2004, cuando volvió a ganar Bush, las
predicciones de errores masivos con los sistemas de votación
electrónica no se concretaron, pero hubo inconvenientes que dieron
crédito a los críticos que señalan que esta modalidad podría poner
en duda la legitimidad del resultado de las elecciones.
En ese año, las computadoras del estado de Carolina del Norte no
registraron alrededor de 4.500 sufragios. Ciudadanos en varias
partes del país se quejaron de que al intentar sufragar por el
candidato demócrata, John Kerry, las máquinas lo registraron como un
voto para Bush.
Aunque en un país con el número de votantes que tiene Estados Unidos
4.500 sufragios pueden no impresionar como una cifra decisiva, el
sistema de elección indirecta a través de un Colegio hace que cada
voto cuente.
En 2000, Bush obtuvo la presidencia gracias a los 25 electores del
estado de Florida, donde se impuso al aspirante demócrata Al Gore
por apenas 500 sufragios, en medio de denuncias de irregularidades
que llevaron a que el resultado fuera finalmente decidido a través
de un polémico fallo de la Corte Suprema de Justicia por el mínimo
margen de cinco magistrados a favor y cuatro en contra.
Un informe conjunto del Centro Brennan para la Justicia de la
Universidad de Nueva York, la Fundación Voto Verificado y la
organización Causa Común, difundido la semana pasada, otorgó una
baja calificación a los sistemas que se emplearán en varios estados
clave, entre ellos Colorado y Virginia.
"Son los pequeños problemas los que más me preocupan", dijo a IPS
Lawrence Norden, director del Proyecto de Tecnología Electoral del
Centro Brennan. "Si no se hace un control efectivo luego de la
votación, es fácil perder 100 o 200 sufragios aquí y allá", agregó.
"Estos problemas son mucho más serios cuando la elección es reñida.
Si este llega a ser el caso en Colorado y Virginia, los problemas
pueden ser potencialmente grandes", advirtió.
"El 4 de noviembre los sistemas de votación fallarán en una o más
jurisdicciones del país. Desafortunadamente no sabemos dónde. Por
este motivo es imperativo que cada estado se prepare para esas
fallas de los sistemas", señaló el informe conjunto, titulado "¿Está
Estados Unidos listo para votar?"
El estudio toma en cuenta cuatro categorías para evaluar el grado de
preparación para tratar los temas relacionados con el voto
electrónico: planes de contingencia si las máquinas dejan de
funcionar, recuento de votos y mecanismos para identificar
inconsistencias, registros en papel de los sufragios emitidos y el
empleo de los mismos para una auditoría posterior a los comicios.
"Desafortunadamente, queda mucho trabajo por hacer para asegurar que
cada elector podrá sufragar y que cada sufragio será contado si algo
resulta mal el día de la elección", declaró Norden.
Algunos inconvenientes pueden ocurrir antes de que comience la
votación. Por ejemplo, si las máquinas no funcionan debe haber
boletas electorales para que la gente no tenga que esperar en largas
colas hasta que se solucione el problema.
Luego de la emisión de los sufragios, las máquinas pueden ser
manipuladas o alterar los resultados por errores de programación o
de hardware. Por esta razón el Centro Brennan recomienda que se
chequeen los resultados arrojados por las computadoras con los
registros en papel de los votos emitidos.
Otro factor que puede causar problemas es el extraordinario número
de nuevos electores o personas que se han registrado para votar por
primera vez, en este país donde el sufragio es voluntario.
Según un informe del no gubernamental Advancement Project, la
participación electoral será esta vez mucho más alta que en comicios
anteriores.
"Si las autoridades no están adecuadamente preparadas, lo que podría
ser el más grande ejercicio colectivo de participación democrática
en la historia de nuestro país se verá desnaturalizado por los
problemas para dar cabida a todos los que se presenten a votar",
advirtió.
El informe recomienda que, allí donde sea posible, se instalen más
máquinas de votación o se reasignen a los sitios en los que se
espera una alta concurrencia.