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En países
productores, como Arabia Saudita, se observa con inquietud el fuerte descenso
del crudo. (Foto AFP) |
La debilidad económica y el precio del petróleo pueden
ahogar el desarrollo de tecnologías limpias, las cuales se quedarán sin crédito.
Por Thomas Friedman (*) -
The New York Times / Clarín
La semana pasada, los precios minoristas de la nafta en Estados
Unidos cayeron por debajo de los tres dólares el galón -hasta un promedio de
2,91-, el nivel más bajo en casi un año. 'Por qué es que esta noticia me
produce sentimientos encontrados?
Porque en el medio de esta crisis económica y mientras la desocupación
aumenta, es un verdadero alivio que los norteamericanos tengan una tregua en
las estaciones de servicio. Los precios en baja que registra hoy la nafta son
como un recorte impositivo para los consumidores y puede significarles un
ahorro de entre 15 y 20 dólares por tanque lleno de una cuatro por cuatro
familiar, en comparación con julio pasado, cuando la nafta estaba en 4,11
dólares el galón.
Con todo, me resulta imposible ignorar el hecho de que cuando la nafta tocó
los 4,11 el galón nosotros cambiamos -y mucho-. Los norteamericanos comenzamos
a manejar menos, a contaminar menos, a hacer más ejercicio, a tomar más
transportes públicos y, lo que es más importante, a abrumar a Detroit con
pedidos de autos eléctricos e híbridos más chicos y eficientes en materia de
combustible. La industria de la energía limpia registró un crecimiento récord
-uno de los pocos motores que nos quedan de verdadera creación de puestos de
trabajo de calidad.
Pero con poco crédito disponible hoy para nuevos emprendimientos en materia de
energía y precios del petróleo más bajos, que dificultan aún más la
posibilidad de que los renovables existentes ya como la energía eólica y la
solar tengan algún peso, y con una economía debilitada que vuelve casi
imposible la perspectiva de que el Congreso apruebe un impuesto a la nafta o
al carbón que vuelva a la energía limpia más competitiva 'qué pasará con
nuestra naciente revolución de tecnología limpia?
Este momento me recuerda a una mala película de segunda de los años 80. Ya sé
cómo termina esta película -con nuestra adicción nuevamente al petróleo y a la
OPEP, así como con una corrosiva incertidumbre respecto de nuestra economía,
balanza comercial, seguridad y medio ambiente-.
"'Va a traer el fin de lo ecológico esta crisis económica?", pregunta David
Rothkopf, asesor de energía. "'O podría lo ecológico ser la forma para
terminar con la crisis económica?" Tiene que ser esto último. No podemos
darnos el lujo de tener un rescate financiero que no sea también un
fortalecimiento de lo ecológico -fortalecimiento de una nueva industria de la
energía limpia que haga más fuerte a EE.UU y ayude al planeta-.
'Pero cómo hacer ésto sin una política que afecte el precio guía de la nafta y
el carbón? Washington podría imponer una suerte de patrón nacional de energía
renovable, que exigiría a todas las empresas de servicios públicos del país
producir un 20% de su energía a partir de fuentes de energía limpias, que no
emitan dióxido de carbono para 2025. Podría exigir que todos los estados
modifiquen la forma cómo sus empresas de servicios públicos hacen dinero -para
que en lugar de que les paguen por la electricidad o el gas que consumimos se
lo haga por la electricidad o el gas que se ahorra. Hay varios estados
norteamericanos que ya están siguiendo este camino.
Además, Andy Karsner, ex subsecretario de Energía de EE.UU, propone modificar
el Código Impositivo de forma tal de que toda empresa que invierta en nuevos
equipos para tecnología de energía limpia pueda reducir el costo total de la
inversión a través de un crédito. Por último, necesitamos que el próximo
presidente sea un defensor de la eficiencia en materia de energía y que lo
demuestre en el desfile del día de asunción del poder. Que se deshaga de las
limusinas e invite a todas las automotrices a participar en este paseo
histórico con sus mejores vehículos hechos en Estados Unidos, que ahorren
combustible.