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En la imagen, Bush habla sobre economía ante la Cámara de Comercio de EEUU, el 17 de octubre de 2008.
(Foto Reuters)
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La crisis económica internacional no será un impedimento para que prosigan
las operaciones militares estadounidenses en Irak y Afganistán.
IAR
Noticias
/
Europa Press
Por los menos, atendiendo a la
estimación del Comité Presupuestario del Congreso norteamericano, la cual abarca
la previsión de fondos destinados para ambos conflictos hasta el 2017, año para
el que el país se habrá gastado cerca de tres billones de dólares desde
su primera intervención contra el Gobierno talibán en 2001.
Por lo general, los países en conflicto suelen subir los impuestos para
financiar estos conflictos. No obstante, y bajo las premisas económicas de la
Administración Bush, que precisamente recortó las tarifas impositivas, Estados
Unidos ha recurrido al crédito exterior. Así, Irak y Afganistán se financian
con dinero prestado.
Durante la campaña presidencial, tanto Barack Obama como John McCain han
abordado esta cuestión desde un ángulo humanizado: los sueldos de las tropas.
La campaña de McCain ha criticado
el hecho de que el candidato demócrata haya comenzado recientemente a rechazar
propuestas de financiación, argumentando que no incluyen un calendario de
retirada de tropas.
Desde 2005, el senador por Illinois votó a favor de propuestas para la
financiación del conflicto en Irak en al menos una docena de ocasiones --a pesar
de su negativa inicial a la invasión estadounidense del país árabe--.
No obstante, la propuesta de la Cámara de Representantes número 1591 fue un
punto de inflexión: una inyección económica para los conflictos en Irak y
Afganistán, y que incluía fondos por valor de mil millones, destinados a
proteger económicamente a los veteranos de guerra. La propuesta de la cámara
baja estadounidense fue aprobada por el Congreso, pero fue vetada posteriormente
por Bush. La razón: incluía el mencionado calendario de retirada.
McCain votó en contra de la propuesta la primera vez que pasó por el Senado. En
la segunda ocasión, no hizo acto de presencia en la cámara alta. Obama votó a
favor de la propuesta en ambas ocasiones y, en mayo de 2007, el candidato
demócrata fue uno de los 14 senadores que se opusieron a la revisión de la
propuesta, y que ya no estaba acompañada de calendario alguno.
"Debemos financiar a nuestras tropas", declaró Obama, "pero les debemos
un plan claro y prudente por el que se les exima de hacer de policías en la
guerra civil de un país que no es el suyo".
Es decir, "Obama votará contra cualquier propuesta que no incluya un calendario
de retirada, y McCain votará contra cualquiera que lo contenga", según el
director ejecutivo de Veteranos de América para Irak y Afganistán, Paul
Rieckhoff. "Y así se hace la salchicha en Washington", comentó en
declaraciones recogidas por el diario estadounidense 'The New York Times'.
De momento, la Administración para la Salud de los Veteranos ya está desbordada
con el volumen de soldados heridos que regresan de ambos conflictos, y es
incapaz de aportar cuidados de calidad. La Administración para los Beneficios de
los Veteranos se encuentra necesitada de una reforma estructural para afrontar
los costes necesarios para atender a los veteranos a lo largo de sus vidas:
entre 350.000 y 700.000 millones de dólares, según estudios de la Universidad de
Harvard.
Acuerdo de seguridad
El reciente borrador para un acuerdo de seguridad alcanzado el miércoles, y por
el que las tropas estadounidenses podrían abandonar las principales ciudades del
país a finales del próximo mes de enero, antes de retirarse por completo de Irak
el 31 de diciembre de 2011, según el portavoz del Gobierno iraquí, Alí al
Dabbagh.
Si bien la crisis económica imperante no es un factor decisivo en la retirada
de las tropas --al fin y al cabo, Estados Unidos ha incrementado su deuda
desde los seis a los diez billones de dólares en menos de ocho años--. Pero
desde luego afectará en el sentido de que Washington deberá imponer una política
de austeridad económica en estos conflictos.
Se espera que, en 2008, Irak y Afganistán cuesten al Gobierno estadounidense en
torno a los 200.000 millones de dólares. Pero no se espera que la próxima
administración emprenda medidas para recortar los fondos destinados al conflicto
en sí. "Lo que está claro es que ambos candidatos (Obama y McCain) apoyan a las
tropas, independientemente de su postura sobre la guerra", declaró Rieckhoff.
Si se mantiene esta línea de
pensamiento, es posible que los veteranos cuenten, por lo menos, con la voluntad
política apropiada. Para los iraquíes, no obstante, es otra historia.
Irak
"Sin las distracciones de las bombas y los tiroteos", escribe el corresponsal de
'The Times', Richard Beeston, en referencia a la relativa calma que se respira
ahora en Bagdad "es más fácil ver el país tal y como realmente es: la
infraestructura está por los suelos, el desempleo alcanza el 60 por ciento en
algunas zonas, la corrupción es salvaje. Y Al Qaeda puede haber sido derrotada,
pero todavía hay que tener en cuenta a jugadores como Irán, Siria, Turquía o
Arabia Saudí, que podrían desestabilizar los asuntos internos en Irak".
El sistema bancario iraquí está asolado por "deudas irrecuperables". No es una
cita: es el nombre de un foro, "Las deudas irrecuperables del sistema bancario
iraquí", que congregó el pasado jueves a un grupo de especialistas y economistas
para abordar "uno de los problemas más importantes a los que se enfrentan ahora
las entidades bancarias, en un momento en el que varios hombres de negocios han
abandonado el país tras el deterioro de las condiciones de seguridad", según
explicó una fuente del foro al diario 'Aswat al Iraq', con sede en Londres.
De este y otros foros se espera sacar unas conclusiones que atraigan a los
inversores de cara a un futuro de posguerra. Porque de la buena marcha de la
economía del país dependería que los soldados iraquíes recibieran las atenciones
pertinentes tras el conflicto.
Un soldado iraquí ganaba, a mediados de 2006, unos 317 dólares al mes; el doble
por un plus de peligrosidad. Carecían de vacaciones regulares y el índice de
estrés era particularmente alto, principalmente entre los responsables
policiales encargados de patrullar la capital durante el punto álgido de los
enfrentamientos, antes de la declaración de alto el fuego del Ejército del Mahdi,
las fuerzas del clérigo anti estadounidense Muqtada al Sadr.
Pero hay ejemplos como el del soldado Ali Katam Husein, herido a principios de
2006 en Abú Ghraib por nueve balazos en pecho, estómago, brazos y pierna. "En la
época de (el fallecido dictador iraquí) Sadam (Husein), si te herían, te
compensaban", declaraba el soldado al diario 'The Washington Post'. "Ahora,
después de que me acribillaran, tuve que pagarme los gastos de mi propio
bolsillo. Ni siquiera recibí tratamiento en un hospital", añadió.
En el momento de realizar estas declaraciones, Husein se encontraba residiendo,
hasta su recuperación. en una base iraquí que, en esa época, estaba siendo
reconstruida con fondos estadounidenses. Y a pesar de que seguiría recibiendo su
salario mensual mientras siguiera en el Ejército, más allá de ahí, su futuro era
incierto.