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Explicaciones: "No estamos orgullosos de todos los
errores cometidos", dijo el secretario del Tesoro
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Henry Paulson aludió así a la falta de control estatal en el mercado.
Por
Gustavo Sierra - Clarín
El secretario del Tesoro, Henry Paulson, hizo ayer un raro mea culpa por la
crisis financiera mundial, al admitir que la actual situación se podría haber
evitado con una mayor regulación por parte del gobierno.
Pero su sinceramiento no pareció haber sido el disparador para que el Dow Jones
cerrara un 4,68% arriba. Más bien, lo que empujó a los mercados fue la noticia
de que el Estado suizo va a rescatar al gigante de la banca helvética UBS. Van a
quitar unos US$ 60.000 millones de bonos "tóxicos" y deudas incobrables de las
cuentas del banco y los van a respaldar con bonos del Estado.
Y ahí entra la Reserva Federal estadounidense, porque desde las arcas del
antiguo edificio washingtoniano de esa institución saldrán 54.000 millones de
dólares que son los que usará el Swiss National Bank para rescatar al UBS.
A principios de esta semana, la administración Bush había anunciado que ponía a
disposición de los bancos centrales de sus máximos aliados una cantidad
"ilimitada" de dólares para facilitar el crédito internacional, en particular el
interbancario.
Y los suizos fueron los primeros en tomar esa ventaja. El problema es para los
estadounidenses porque, para que haya esos dólares en el mercado, la Fed está
imprimiendo billetes a lo loco.
Paulson no habló de esta última movida. A la mañana temprano apareció en la
cadena Fox News y dijo que "no estamos orgullosos de todos los errores cometidos
por muchas personas, entidades, fracasos de nuestro sistema regulador, fracasos
de la disciplina de los mercados, eso fue lo que nos puso aquí". Pero enseguida
aclaró que "no lamento las medidas adoptadas" para enderezar el problema.
"Mitigaremos el impacto sobre la economía real y lograremos que vuelva a
funcionar este sistema financiero", aseguró.
Mientras tanto, se estaba generando otra movida para ampliar el número de bancos
en los que va a intervenir la Reserva Federal. Hace dos días se anunció una
lista inicial de nueve bancos, los más grandes del país, que de esa manera
tendrán una "estatización" parcial de sus activos.
Ahora, esa lista se podría agrandar hasta varias decenas. Se destinarán 250.000
millones de dólares a la compra de acciones de los bancos, con el objetivo de
inyectar capital en el sistema financiero. Paulson aclaró en otra entrevista que
"por ahora" esas adquisiciones se limitarán a "instituciones financieras
reguladas", con lo que no habrá compras de acciones de fondos de inversión de
riesgo, los "hedge funds".
Pero también dijo que el Tesoro no abandonó su plan inicial de adquirir títulos
hipotecarios "tóxicos" y que va a llevar a cabo las subastas previstas. "Los
bancos saludables tienen que tener capital, tienen que usarlo, para comenzar a
crear empleos y ayudar a las pequeñas empresas", dijo el hombre que hasta hace
dos años era el máximo ejecutivo del banco de inversión Goldman Sachs.
El problema es que todo esto no está funcionando muy bien. El Citigroup, uno de
los grandes bancos asistido por el Estado, anunció que había perdido US$ 10.421
millones entre enero y septiembre, de los que 2.815 correspondieron al tercer
trimestre. Y la consecuencia más grave y tangible de todos estos millones que
pasan en los balances de una columna a la otra es la de los despidos. Hoy, se
quedaron sin trabajo 11.000 personas del Citigroup.
Las pérdidas acumuladas por este monstruo de la banca internacional en los nueve
primeros meses del año contrastan con los US$ 13.450 millones que ganó en igual
período de 2007. Cualquiera podría decir que el Citigroup en los últimos dos
años va ganando unos US$ 3.000 millones.