El presidente estadounidense se
reunió el sábado con los ministros de Finanzas de los países del G7 para
coordinar puntos de vista y medidas para hacer frente a la crisis.
En una declaración en la Rosaleda de la Casa Blanca tras la reunión, en la que
estuvo flanqueado por los representantes de los "Siete" -EEUU, Canadá, Japón,
Alemania, Reino Unido, Italia y Francia- Bush insistió en la necesidad de
adoptar medidas al unísono para superar la situación.
"Todos nosotros reconocemos que
ésta es una crisis global grave y por lo tanto requiere una respuesta global
seria", afirmó Bush, quien insistió en la necesidad de que las medidas que
adopte un país no se contradigan con las que toma otro.
"Mientras nuestros países afrontan desafíos particulares a nuestros sistemas
financieros individuales, debemos seguir colaborando y garantizar que nuestras
acciones se coordinan", insistió, antes de agregar que "debemos garantizar
que los actos de un país no contradicen o perjudican las medidas de otro".
La reunión de Bush y los ministros
del G7 se produce al término de la peor semana de la historia para los
mercados mundiales, en la que la Bolsa de Nueva York ha perdido el 21 por
ciento de su valor y la de Tokio, el 24 por ciento.
El índice Dow Jones ha caído durante ocho jornadas consecutivas ante la
incertidumbre acerca de la situación.
En un intento de calmar a los
ciudadanos y de mostrar un tono positivo, insistió en que "haremos todo lo que
sea necesario y saldremos de ésta, y la economía mundial se hará más fuerte como
resultado".
La de hoy es la vigésimoprimera
intervención pública de Bush acerca de la crisis desde que el pasado 15 de
septiembre el anuncio de la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers lanzó
los mercados al caos.
Hasta el momento, las declaraciones del presidente de EEUU han tenido escaso
éxito a la hora de tranquilizar al público. El viernes, durante una alocución
similar a la del sábado, el índice Dow Jones precipitó su caída mientras el
presidente hablaba.
En su intervención , Bush -que
repitió su mensaje poco más tarde en su alocución radiofónica de los sábados-
afirmó que se han dado "pasos valientes" para atajar la situación "lo más
rápido posible", pero insistió, como ha hecho en otras ocasiones, en que
"los resultados no se lograrán de la noche a la mañana".
Entre las medidas adoptadas, recordó, se encuentra el plan de rescate para el
sistema financiero aprobado hace ocho días en EEUU y valorado en 700.000
millones de dólares.
También, recordó, la Comisión de
Valores investigará cualquier sospecha de fraude o prácticas abusivas en Bolsa y
las agencias correspondientes han aumentado hasta los 250.000 dólares el monto
garantizado en los depósitos bancarios. Además, varios de los principales bancos
centrales, entre ellos la Reserva Federal, anunciaron el miércoles una bajada
coordinada de los tipos de interés, en un intento de contribuir a controlar la
crisis crediticia.
El Departamento del Tesoro planea comprar acciones de las instituciones
financieras para permitirles una mayor liquidez y mejorar sus balances,
permitiendo así que vuelva a fluir el crédito. El colapso del sistema
crediticio, motivado por una falta de confianza, es la clave del problema actual
y los ministros del G7, que se reunieron también la pasada noche en Washington
en paralelo a la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial, han tratado de presentar soluciones.
En un plan de cinco puntos presentado la pasada noche, el G7 se comprometió a
tomar acciones para que los bancos se recapitalicen con fondos públicos y
privados. No mencionó, sin embargo, una de las opciones sobre la mesa respaldada
por el Gobierno británico: la de garantizar toda la deuda interbancaria a
nivel mundial.