"A pesar del rescate, la economía se encamina
hacia una profunda recesión", dijo a IPS Robert E. Scott, del no
gubernamental Instituto de Política Económica.
El presidente de la Reserva Federal (banco central) de Estados
Unidos, Ben Bernanke, advirtió el martes 30 de septiembre que la economía emprendía
una tendencia descendente. Hizo ese comentario horas después de
anunciar un programa para la compra de deudas de corto plazo,
dirigido a estimular el crédito.
La acción de la Reserva Federal se produjo luego de que el índice
bursátil Dow Jones cayera el lunes 29 por debajo de 10.000 por primera
vez desde 2004, en sintonía con pérdidas en las bolsas de todo el
mundo, especialmente marcadas en Brasil y Rusia. Los países en
desarrollo afrontan duros tiempos por venir.
Bancos de todo el mundo han invertido en los mismos títulos ligados
a hipotecas de alto riesgo del mercado inmobiliario estadounidense.
El estallido de esa burbuja el año pasado descalabró la economía
estadounidense y expandió la "enfermedad" a todos los mercados.
Los ministros de finanzas de la Unión Europea (UE) pidieron a los
gobiernos del bloque coordinar sus políticas de estímulos
económicos, pero no adoptaron una estrategia común. Cada país
implementará la que considere más apropiada.
Ya lo hicieron Irlanda y Alemania. La canciller (jefa de gobierno)
alemana Angela Merkel anunció que garantizaría los depósitos de
todos los bancos, en un intento de inspirar confianza a los
ahorristas. Varios países de la UE acudieron al rescate de poco más
de media docena de instituciones financieras en riesgo de quiebra.
Pero en Estados Unidos "el rescate del sector financiero no ha sido
lo suficiente para ayudar a la economía real", aseguró Scott.
El público estadounidense expresa su rechazo a este plan.
Legisladores señalaron que recibieron quejas de sus votantes acerca
de la magnitud de la operación y por el hecho de que se centra en
grandes instituciones financieras, sin tomar en cuenta a los
propietarios de viviendas que corren el riesgo de perderlas por
incapacidad de pagar los préstamos que tomaron para comprarlas.
Encumbrados miembros del Congreso legislativo aseguraron a los
contribuyentes la semana pasada que no debían preocuparse por la
posibilidad de un mal empleo de esos 700.000 millones de dólares, ya
que habrá alguna supervisión por parte del legislativo y agencias
gubernamentales.
Los legisladores también prometieron poner en práctica regulaciones
más severas para el sector bancario y financiero, con el objetivo de
prevenir abusos como los registrados con los títulos inmobiliarios.
"Si nos detenemos aquí sería una traición. Tenemos que realizar una
seria reforma, con un nuevo paquete de regulaciones para todo el
sector financiero", dijo el representante (diputado) Barney Frank,
presidente de la poderosa Comisión de Servicios Financieros de la
cámara baja.
Agregó que debía ser "algo comparable al New Deal", el programa
implementado por el ex presidente Franklin Delano Roosevelt
(1933-1945), que rescató a Estados Unidos de la Gran Depresión
desatada por otro ciclo de alocada especulación, que culminó con la
quiebra de la Bolsa de Valores en 1929.
El representante Dennis Kucinich considera que el plan de rescate es
un error. "Representa el fracaso del proceso democrático y el
triunfo de los intereses sectoriales por sobre los del público",
afirmó Kucinich, quien votó en contra.
"Podríamos haber reconocido el poder del gobierno para volcar dinero
en inversiones sociales, para la creación de empleos, la atención de
la salud y la energía 'verde'", agregó.
Muchos economistas continúan advirtiendo que el plan de rescate
apunta en la dirección incorrecta y que el gobierno debe tomar otras
acciones.
Las ejecuciones de vivienda ya suman 10.000 por semana, calculó
Timothy Canova, profesor de derecho económico internacional de la
Universidad Chapman.
"El rescate apunta a lo más alto de la pirámide, no hace mucho para
ayudar a los que están en la base y corren riesgo de perder su casa.
Hace falta una moratoria de desalojos y nuevas disposiciones de
quiebras que protejan a los propietarios de viviendas", agregó.
Según Scott, el gobierno debe invertir 900.000 millones de dólares
para estimular la economía. Si los emplea en la infraestructura y
escuelas creará empleos. Estados como California y Massachusetts,
que ya sufren las consecuencias de la contracción económica,
necesitan ayuda del gobierno federal, agregó.
"Hay que ayudar a los propietarios de viviendas para que refinancien
sus hipotecas" a través de créditos de bajo interés, dijo Scott.
Es lo que propone Emily Rosenbaum, directora de una organización sin
fines de lucro que ayuda a amenazados por el desalojo en Lowell y
Lawrence, dos comunidades pobres del estado de Massachusetts que
frecuentemente son la primera escala de los nuevos inmigrantes.
"El número de ejecuciones hipotecarias se triplicó el año pasado.
Fueron 93 en 2006 y se elevaron a 293 en 2007 en esta zona. No
conocemos aún las cifras de este año, pero estimamos que se
duplicará", dijo Rosenbaum.