Mientras los mercados globales caen en picada, el dólar estadounidense se ha
convertido en un bien básico muy atractivo.
Por
Joanna Slater
y Serena Ng -
The Wall Street Journal
El dólar subió aún más el lunes contra una canasta de monedas, con la
excepción del yen japonés, que se fortaleció por el miedo al riesgo que domina
los mercados.
Las alzas más recientes del dólar llegan luego de su desempeño récord la
semana pasada, cuando la moneda estadounidense registró su mayor salto en una
semana contra el euro desde el lanzamiento de la moneda común europea en 1999.
El lunes, en Nueva York, un euro compraba US$1,3519, su nivel más bajo desde agosto
del año pasado, y también más bajo que el US$1,3806 del viernes.
El alza del dólar se expande a pesar de los datos económicos sombríos para
EE.UU. Está siendo alimentada, según muchos observadores, por una búsqueda de
dólares por parte de bancos extranjeros, desde Suiza hasta Corea del Sur.
Mayor demanda
Esa corrida también está causando situaciones poco habituales en los mercados
de divisas a corto plazo, donde bancos extranjeros, en especial de Europa,
buscan dólares temprano cada mañana, mientras los participantes del mercado de
EE.UU. los acumulan como un tesoro.
Muchos bancos europeos están pagando tasas de interés por lo menos dos veces
más altas que las que pagan sus colegas de EE.UU. para pedir prestados dólares
de un día para otro.
El dólar tiene una fuerte demanda porque en los últimos años muchos bancos
extranjeros se embarcaron en préstamos en dólares a corto plazo, para financiar
diferentes actividades. Ahora, una vía normal para obtener esos fondos —pedir
prestado a bancos con sede en EE.UU.— se ha taponado, porque los bancos están
recelosos de prestarse dinero entre sí.
Al mismo tiempo, bancos en todo el mundo también quieren reducir sus
préstamos totales como parte de una carrera para sanear sus balances. Donde esos
préstamos eran en dólares, necesitan dólares para devolverlos.
"Hay una pirámide de apalancamiento" en el sistema financiero construida a lo
largo de los años, afirmó Mark Astley, presidente ejecutivo de Millennium Global
Investments, corredora de divisas con US$15.000 millones en activos. "Esto no se
va a terminar en un par de semanas".
La demanda global de dólares obligó a la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) a
anunciar una expansión de sus líneas de "canje" con otros bancos centrales, las
cuales les permite proveer liquidez en dólares a sus bancos comerciales locales.
La Fed ahora tiene acuerdos con otros nueve bancos centrales, desde el Reino
Unido a Australia, que en conjunto permiten acceder a US$620.000 millones.
De todos modos, esto no ha sido suficiente para aliviar la presión
financiera. Parte de la demanda de dólares se ha extendido a los mercados de
divisas. Allí, los participantes pueden comprar dólares sin restricciones, o
utilizar derivados conocidos como canjes de divisas para intercambiar una divisa
por otra —por ejemplo euros por dólares— en dos momentos distintos.
Como el yen
Algunos inversionistas dicen que el apetito actual por la moneda
estadounidense es similar a la demanda por el yen japonés. El lunes el yen
registró un alza contra el dólar y el euro: en Nueva York US$1 compraba el lunes a
última hora 101,61 yenes, una caída frente a los 105,14 del viernes.
La libra esterlina se encontraba a US$1,7467 en comparación a US$1,7757, y el
dólar estaba a 1,1469 francos suizos frente a los 1,1276 del viernes.
Los bancos europeos parecen haber sido especialmente golpeados por la presión
del dólar. En un informe de junio, el Banco de Pagos Internacionales informó que
en los últimos años los bancos europeos han tomado préstamos de otros bancos a
corto plazo en dólares y han utilizado esos fondos para otorgar créditos a largo
plazo a entidades no bancarias.
Un ejemplo podrían ser las inversiones relacionadas a hipotecas en EE.UU. Sus
pasivos netos con todos los bancos se elevaron a más de US$800.000 millones a
fines del año pasado.
Desde la quiebra de Lehman Brothers Holdings Inc., se ha vuelto muy difícil
para los bancos europeos levantar dólares en los mercados de dinero de EE.UU. En
especial, los fondos de inversión de los mercados de dinero que son grandes
proveedores de efectivo se han vuelto extremadamente cautos. En muchos casos,
están dispuestos a desprenderse de su dinero por sólo un día cada vez y
restringen sus préstamos a las compañías más fuertes y los grandes bancos de
EE.UU.
El lunes, la situación había mejorado levemente, pero los bancos europeos aún
pagaban tasas relativamente altas de 3% a 3,5% por los préstamos de un día para
otro.
Algunos corredores han dicho que cuando intentaron convencer a los
inversionistas de depositar dinero de un día para otro en bancos europeos, los
inversionistas les preguntaban si esos bancos tenían valores hipotecarios con
problemas o si estaban directamente expuestos a otras instituciones financieras
que tenían problemas.
Algunos inversionistas comenzaron a sospechar de la fortaleza de bancos
individuales simplemente porque esos bancos habían ofrecido pagar tasas de
interés más altas de lo normal para tomar prestado efectivo, lo que representa
un buen termómetro del nivel de preocupación que hay en el mercado.