os mercados financieros estaban más desviados que la nariz de su hija de 16
años.
"Las otras narices eran más prominentes", le dijo a su hija esta ama de casa
de un suburbio aristocrático de la ciudad de Nueva York. La joven tendría su
operación cuando las cosas se calmen.
La crisis financiera en Wall Street ha dejado a los más acaudalados de Nueva
York en un estado de confusión. Los que alimentan la economía de la zona con su
consumo de arte, moda, automóviles, restaurantes, cirugía plástica y otros
bienes y servicios de lujo están comenzando a recortar sus otrora inagotables
presupuestos.
Como consecuencia, aquellos cuyos trabajos consisten en satisfacer todos esos
caprichos (desde agencias de niñeras hasta joyeros) observan cómo sus clientes
ajustan sus cinturones y reducen sus gastos de los millones a los miles.
En el astillero de lujo Northrop & Johnson Yacht and Ship, con sede en las
Islas Vírgenes británicas, la directora Kathleen Mullen dice que un
inversionista de Nueva York llamó hace poco tratando de posponer la compra de un
megayate de más de US$25 millones. El cliente está considerando dar marcha atrás
por completo. Mullen dice que de todas formas tendría que pagar 10%, porque ya
firmó el contrato.
Recientemente, una madre de dos hijos de Nueva York le preguntó a Carol
Solomon, dueña de la agencia de niñeras New York Nanny Center Inc., si le podía
conseguir una buena niñera que estuviera dispuesta a trabajar por menos de los
US$1.200 a la semana que pretendía una candidata que había encontrado por su
cuenta.
"Teniendo en cuenta todo lo que ha estado ocurriendo en el mercado", le dijo
la madre a Solomon, "me preocupa comprometerme a pagar un sueldo tan alto".
Los cirujanos plásticos también están sintiendo el temblor financiero. Para
su cumpleaños número 50, Annette Pucci, una directora de ventas de Nueva York,
planeaba autorregalarse un estiramiento facial con el dinero que pensaba obtener
con la venta de US$15.000 en acciones. Pero luego de consultarlo con su esposo,
un director de Consolidated Edison Inc., se dio cuenta de que su portafolio
había sido tan golpeado por la crisis que la cirugía quedaba descartada.
Su premio de consolación: un tratamiento de Botox por US$1.200.
Al final, Asher decidió que su hija podía hacerse la cirugía plástica antes
de que comenzara el año escolar gracias a que su cirujano plástico, Alan
Matarasso, dijo que podía operarla en la sala de operaciones de su consultorio
en Manhattan por unos US$2.500 menos que si lo hacía en un hospital donde
tendría que haber pasado la noche con una enfermera privada. En su casa, tras la
operación, Asher pasó casi toda la noche en vela, poniendo compresas frías en
los ojos de su hija cada 20 minutos.
Las joyas caras parecen ser otra de las víctimas de la crisis financiera.
Patricia G. Hambrecht, que asesora a clientes privados en una compraventa de
joyas de lujo, comentó que recientemente un cliente que trabaja en la industria
de los servicios financieros recortó abruptamente el presupuesto para el regalo
de aniversario de bodas de su esposa, de los US$50.000 que tenía pensado gastar
a unos US$20.000.
El impacto total de la crisis de Wall Street entre aquellos que sirven a los
más ricos no se conocerá a ciencia cierta hasta dentro de unos meses, ya que
gran parte de los mayores gastos que realizan proviene de los bonos que reciben
entre diciembre y febrero. La perspectiva de que estos ingresos adicionales sean
más modestos este año tiene preocupados a los agentes inmobiliarios, a los
comerciantes y a quienes alquilan casas en el Caribe.
Tobina Kahn, vicepresidenta de la joyería House of Kahn Estate Jewelers, que
compra y vende joyas de lujo, dijo que ha sido "bombardeada" con llamadas de
gente que busca vender sus joyas y relojes de oro rápidamente, luego de que los
titulares de las noticias financieras se volvieran especialmente alarmantes.