(IAR
Noticias)
03-Octubre-08
 |
|
Obama y McCain: La guerra electoral traba
el súper-rescate financiero |
Pocas veces en mi vida tuve miedo por mi país: en 1962, cuando a
pesar de tener nada más que 9 años seguí la tensión de la crisis de los misiles
en Cuba; en 1963, con el asesinato de John F. Kennedy; el 11 de septiembre de
2001; y este lunes, cuando la Cámara baja rechazó el paquete de rescate
bipartidario..
Por Thomas Friedman - The New York Times
Estaba haciendo zapping este lunes, luego de la caída de la Bolsa de casi 800
puntos, cuando un comentarista de la CNBC llamó mi atención. Le pedían que
aconsejara a los televidentes sobre las mejores posiciones en estos momentos
para sobrellevar la tormenta del mercado. "En posición fetal y con efectivo",
respondió sin dudar.
Yo estoy en ambas posiciones, porque reconozco a un momento sin precedentes
cuando veo uno. Pocas veces en mi vida tuve miedo por mi país: en 1962, cuando a
pesar de tener nada más que 9 años seguí la tensión de la crisis de los misiles
en Cuba; en 1963, con el asesinato de John F. Kennedy; el 11 de septiembre de
2001; y este lunes, cuando la Cámara baja rechazó el paquete de rescate
bipartidario.
Pero este momento es el más horroroso de todos porque los tres anteriores fueron
generados por ataques reales o potenciales contra el sistema norteamericano por
parte de gente que no era del país. Esta vez, el daño nos lo estamos haciendo a
nosotros mismos. Esta vez, se trata de nuestro fracaso para regular nuestro
sistema financiero y legislar el remedio adecuado.
Siempre creí que el gobierno de Estados Unidos era un sistema político único,
diseñado por genios para que pudiera ser manejado por idiotas. Me equivoqué.
Ningún sistema puede ser lo suficientemente lúcido como para sobrevivir a este
nivel de incompetencia e imprudencia de parte de la gente encargada de
manejarlo.
Esto es peligroso. Tenemos miembros en la Cámara baja, muchos de los cuales,
sospecho, no pueden equilibrar ni sus propias chequeras, que rechazaron un
complejo paquete de rescate porque algunos votantes los inundaron con llamadas
telefónicas. Comprendo la ira popular contra Wall Street, pero uno no puede
manejar esta crisis de este modo.
Esta es una crisis del crédito. Todo tiene que ver con la confianza. Lo que no
pueden ver es que el banco A ya no le va a prestar más a la buena empresa B o a
la firma de hipotecas C. Porque nadie está seguro de que los activos y el aval
del otro valgan algo, razón por la que el gobierno necesita intervenir. De otro
modo, el sistema estará asfixiado de crédito como un cuerpo sin oxígeno que se
pone azul.
Todos estamos relacionados. Tal como otros destacaron, no se puede salvar a Main
Street y castigar a Wall Street de la misma forma, como no se puede estar en un
bote con alguien que uno odia y pensar que la filtración en el bote del lado de
él no va a hundir también al resto.
Hemos tenido una gran crisis y el sistema no parece funcionar todavía. Nuestros
dirigentes, republicanos y demócratas, perdieron tanto la práctica de trabajar
juntos que aun a la luz de este colapso que amenaza al sistema no pudieron
ponerse de acuerdo sobre un paquete de rescate como si vivieran en Marte y nos
estuvieran visitando por una semana nada más. La historia no puede terminar
aquí. Si lo hace, adopten la posición fetal.
|