a decadencia de EU, una de las peores plagas provocadas por el ser humano,
ha contagiado al resto del planeta conformado por tirios y troyanos, mediante la
desregulada globalización financiera que impuso por la vía militar
gracias a su paraguas nuclear y a sus tres triunfos en dos guerras mundiales y
una guerra fría.
A sabiendas de que su estrepitosa caída arrastra al mundo entero en su jalón,
el emasculado Sansón estadounidense nunca pensó en los demás ni en quiénes
dañaba. Un país tan irresponsable y parasitario como el régimen torturador
bushiano no puede aspirar a conducir el destino del planeta y, como castigo a su
violencia global, será penalizado por la civilizada comunidad internacional tras
haber provocado el caos financiero, devastado el medio ambiente y depredado
Irak, Afganistán y Pakistán. Su peor castigo será su defenestración del
liderazgo financiero que dominaba: lo que más le duele.
Un editorial de Le Monde (24/09/08), rotativo que suele reflejar la
postura de la cancillería gala, expresa “que la crisis financiera internacional
aceleró bruscamente una tendencia manifiesta desde los primeros sinsabores de EU
en Irak; la hegemonía estadounidense y, se debiera decir, occidental, que parecía
haberse establecido en el mundo después de la caída del Muro de Berlín y el
colapso del sistema comunista a la vuelta de los años de 1980 y 1990, ha
fenecido”.
Explaya que los países emergentes de Asia “pregonan otro tipo de
modernización”: China, apuntalada por la Rusia de Vladimir Putin, “protesta la
pretensión occidental en fijar las reglas del juego, mientras se beneficia de la
globalización económica”.
El discurso del presidente francés Nicolás Sarkozy (NS) ante la Asamblea
General de Naciones Unidas (AGNU) es puesto de relieve en el editorial en el que
bendijo el “nacimiento del mundo multipolar”, que, a juicio del rotativo galo,
“anuncia ser desordenado, casi anárquico”, ya que ningún “principio de
organización parece presidir su constitución”, cuando “Rusia busca nuevos
aliados en Latinoamérica y China en África en contra de EU”. Tanto Rusia como
China “tienen razones para alegrarse de la debilidad de la superpotencia
estadounidense, pero su dependencia en relación a la economía mundial las ha
convertido en víctimas, así como en beneficiarias de la crisis financiera
internacional”.
El ministro de Finanzas alemán Peer Steinbrück fustigó con justa razón al
“capitalismo angloamericano” de haber “puesto en peligro la estabilidad global
debido a su codicia por las ganancias” y vaticinó que “EU sería desbancado como
superpotencia de las finanzas internacionales”.
En su feroz diatriba ante el Parlamento de Alemania, Steinbrück sentenció que
el mundo no sería nunca más el mismo después del “septiembre negro”, por lo que
reclamó un código de regulaciones para “civilizar (sic) a los mercados
financieros” y domar a los especuladores.
Propuso un plan de ocho puntos para reordenar a los mercados globales y
predijo el advenimiento de un nuevo orden multipolar: “la crisis financiera es
por encima de todo un problema de EU. Esto es lo que opinamos los ministros de
finanzas del G-7 de Europa continental”. Es notable la fractura del G-7, ya no
se diga del G-8, al que pertenece Rusia, pionero en el reclamo por un nuevo
orden financiero global.
Peer Steinbrück es muy lúcido: “este sistema inadecuadamente regulado se está
colapsando con consecuencias de largo alcance para el mercado financiero de EU y
los efectos de contagio para el resto del mundo”, y señaló al gobierno
estadounidense como el culpable de la severidad de la crisis, para vaticinar que
otros “centros mejor capitalizados en Asia y Europa” remplazarán a Wall Street.
Indicó que en los próximos diez años, 2008 será catalogado el de “la ruptura
fundamental”, luego de poner en la picota la “irresponsabilidad” del gobierno de
EU por haberse opuesto a mayores regulaciones cuando inició el estallido de la
crisis de los subprime (hipotecas de baja calidad). Finalmente afirmó
que la ideología librecambista “era tan simplista como peligrosa” (The Daily
Telegraph y The Financial Times, 25/09/08).
Pepe Escobar analiza “el rescate y el nuevo mundo” (Asia Times,
26/09/08). Se refiere a una variedad de discursos de los mandatarios asistentes
a la AGNU que se pronunciaron a favor del nuevo orden multipolar después de
haber amonestado a la fauna de especuladores globales: Lula, Evo Morales, Mahmud
Ahmadinejad y Sarkozy. Este último propuso “moralizar” el capitalismo con el fin
de impedir la especulación mediante un firme control de las agencias de
créditos. Con todo respeto, un capitalismo “moralizado” cesaría de ser
“capitalismo”, que es consustancialmente inmoral.
Nicolas Sarkozy catalogó a los especuladores como “los nuevos terroristas”.
También con todo nuestro debido respeto, pero los especuladores son los viejos
terroristas de siempre.
Más allá de las perturbaciones de los mandatarios lo que se asienta es “el
fin del mundo unipolar”, ya que EU “simplemente no puede continuar ostentámdose
como una superpotencia financiada por los extranjeros”, a juicio de Pepe
Escobar, a quien no se le escapa la presencia del “poderoso portaviones ruso
Pedro el Grande con 20 misiles nucleares” para realizar ejercicios
militares con Venezuela en el Caribe, no muy lejos del despliegue de la Cuarta
Flota de EU que había sido disuelta en 1950.
Escobar evidencia que los aliados de Baby Bush, el afgano Hamid
Karzai y el colombiano Álvaro Uribe fueron prácticamente despreciados por los
medios durante su estancia en la AGNU. Ni siquiera se toma la molestia de citar
el eclipse total de Calderón. Lo real es que nos encontramos ante un nuevo orden
mundial que se acentúo con la insolvencia financiera de EU y que Pepe Escobar
califica como “la revancha del mundo en vías de desarrollo”.
Michael Lind, prominente becario de New America Foundation, diagnostica el
“daño al prestigio (sic) del modelo anglosajón” y pronostica que “el modelo
chino será visto como la ola del futuro” (Jim Lobe, Asia Times;
27/09/08).
El PANISTÁN, es decir, la teocracia jihadista panista y su
pareja de “talipanes” Fox y Calderón (este último haciendo el ridículo
de tocar la campana del cierre de Wall Street en la peor coyuntura imaginable)
se aferran sicóticamente al dominio neoliberal de EU, quizá debido a su
afectación nihilista, lo que no es el caso de la mayoría planetaria que busca
con serenidad responsable establecer un nuevo orden financiero multipolar.