(IAR
Noticias)
01-Octubre-08
Mientras el Congreso
legislativo de Estados Unidos discute cómo rescatar al precario
sistema financiero nacional, los análisis del economista Dean Baker
son material de consulta obligado.
Peter Costantini entrevista a
Dean Baker - IPS
B aker codirige el Centro de Investigación Económica y de
Políticas, organización de expertos independiente de partidos
políticos con sede en Washington.
Su libro más reciente es "The Conservative Nanny State: How the
Wealthy Use the Government to Stay Rich and Get Richer" ("El Estado
niñera conservador: Cómo los ricos usan al gobierno para seguir
siendo ricos y enriquecerse").
IPS dialogó telefónicamente con Baker el día 24.
IPS: Por televisión, el secretario del Tesoro (ministro de
Hacienda) Henry Paulson parece alguien con quien uno podría sentarse
a tomar cerveza. ¿Por qué no deberíamos confiar en él y darle los
700.000 millones de dólares que pide, y hasta un billón?
Dean Baker: No quiero poner en duda la integridad de Paulson, pero
él fue presidente de Goldman Sachs. Aquellos a los que está
rescatando son sus amigos. No hay que entregarle un cheque en blanco
a nadie, pero particularmente no a alguien con sus antecedentes.
¿Acaso le daríamos a un ex presidente de (el sindicato del sector
automovilístico) United Auto Workers 100.000 millones de dólares
para un rescate de su industria, para que los gaste como mejor le
parezca, aunque confiáramos en él? Cuando gastamos dinero público
esperamos responsabilidad, especialmente cuando se trata de una
intervención tan enorme.
IPS: Algunos consideran que esta crisis es pura táctica de miedo,
que se debería dejar que el mercado escurra la industria financiera.
DB: Me haría feliz que la industria financiera se escurriera. La
mitad de los bancos podrían quedar fuera del negocio y estaríamos
bien. Pero la semana pasada casi colapsó el sistema de pagos en su
totalidad. No quiero que la gente se vea imposibilitada de pagar sus
cuentas, retirar dinero de un cajero automático o comprar pasajes de
avión con una tarjeta de crédito.
No descarto que eso haya sido orquestado. Pero realmente tenemos una
situación en la cual los bancos no confían el uno en el otro, a tal
punto que no se pueden realizar negocios de manera normal.
IPS: China posee una enorme cantidad de bonos estadounidenses.
¿Podría Estados Unidos presionarla para que ayude con este rescate?
DB: China tiene nuestros bonos a intereses extremadamente bajos, lo
que ayuda mucho al rescate. Francamente, no sé por qué lo hace.
Hasta donde sé, ya hemos negociado esto. No estamos en posición de
pedirle más dinero a China. En realidad estaríamos mejor
económicamente si no nos ayudara teniendo nuestros bonos.
El dólar caería, lo que aumentaría nuestras exportaciones y
reduciría nuestro déficit comercial, una de las fuerzas subyacentes
de esta crisis.
IPS: ¿Qué clases de efecto ve usted que tenga esta crisis sobre,
digamos, un cultivador de café en México o el obrero de una fábrica
en Vietnam?
DB: Si hacemos de cuenta que el gobierno está actuando de la manera
correcta, impediremos mucha inestabilidad financiera global, porque
un colapso en Estados Unidos causaría daños en todos lados.
Pero la economía de Estados Unidos se dirigirá a una recesión, así
que eso va a reducir la demanda de exportaciones de todo el mundo, y
los precios de muchos de estos productos se contraerán. Esto
afectará al cultivador de café y a cualquiera que venda cosas a
Estados Unidos o al mercado mundial.
Pero si eso es compensado por un mantenimiento del acelerado
crecimiento económico de China y otros países en desarrollo, tal vez
el impacto no sea tan grande.
IPS: Si China, India y Brasil continúan creciendo, ¿usted cree
que el poder económico de Estados Unidos pasará a estar en manos de
estas economías?
DB: Bueno, ciertamente eso es parte de la historia. Estados Unidos
ya venía creciendo de un modo mucho menos veloz que China, que no
está por sobrepasar a Estados Unidos pero avanza muy rápidamente.
Para muchos países, en especial en Asia oriental, la economía china
ya es mucho más importante que la estadounidense.
IPS: ¿Qué medidas debería considerar el Congreso legislativo de
Estados Unidos para ayudar a los propietarios de viviendas en
peligro de desalojo?
DB: Hemos presionado para que los prestamistas privados intenten
reducir los pagos hipotecarios, para que la gente pueda quedarse en
sus hogares.
Si resulta que la amortización del préstamo es de un monto demasiado
elevado como para ser práctica y esa gente pierde la casa, deberían
dejarla pagar una renta al valor del mercado. Denle la opción de
quedarse allí como inquilinos por un periodo largo, cinco o diez
años.
Si esas dos salidas fallan, los prestamistas tienen una situación
que no son capaces de manejar y no podemos esperar que los
contribuyentes los subsidien.
IPS: Los demócratas han hablado de modificar la ley de bancarrota
para permitir que los jueces reestructuren los pagos hipotecarios.
DB: Eso es de sentido común. Simplemente se estaría tratando una
deuda hipotecaria como cualquier otra deuda, como si fuera la de una
tarjeta de crédito o la que se contrae el comprar un automóvil.
Hicimos eso hasta 1991. Las deudas por tarjetas de crédito o compras
de automóviles no suelen terminar en bancarrota, lo cual sucedería
si se cambiara la ley.
IPS: En la medida en que se ayude a los propietarios de
viviendas, ¿eso no hace viable nuevamente un gran endeudamiento?
DB: Sí, eso debería aumentar el valor de esta deuda de algún modo.
Ésa es una de las motivaciones, absolutamente. Pero eso nunca será
totalmente viable, porque lo esencial es que la gente debe más de lo
que puede pagar.
IPS: ¿Y qué ocurre con los inquilinos cuyas viviendas son
ejecutadas? ¿Hay alguna manera de ayudarlos?
DB: Deberíamos intentar asegurarnos de que si el propietario pierde
la casa, sus inquilinos puedan quedarse allí al menos por lo que
queda del contrato y algún periodo de gracia. Así no le pueden
decir: "Bueno, la casa ha sido ejecutada. Váyase de aquí hoy."
Incluso sin un contrato de arrendamiento, quienes alquilan deberían
obtener algo así como un aviso con 90 días de antelación para que
puedan hacer planes. Porque los inquilinos no tienen cómo saber si
los dueños de sus viviendas están pagando las hipotecas.
IPS: A largo plazo, ¿qué regulaciones se necesita implementar
para arreglar estos mercados?
DB: Primero demos un paso atrás. La Reserva Federal (Fed) permitió
que la burbuja de la vivienda creciera. La burbuja podría haber sido
atacada fácilmente, pero (el ex presidente de la Fed), Alan
Greenspan, decidió no hacerlo. Si lo hubiera hecho, no habríamos
tenido muchos de estos problemas.
Más allá de eso, él fue totalmente abandonado en la implementación
de muchas regulaciones. Todos saben que se hicieron muchos préstamos
basura. Fácilmente se podría haber tomado medidas enérgicas. La
omisión fue una negligencia increíble.
En cuanto a la estructura más profunda de los mercados, tiene
sentido asegurarse de que los emisores de valores con respaldo
hipotecario tengan intereses en ellos, a fin de que no tengan un
incentivo para extender préstamos basura y venderlos en el mercado
secundario.
Sin embargo, como cuestión práctica, no sé si los reguladores
tendrán que hacer algo, porque no pienso que nadie vaya a comprar
hipotecas de personas que no tienen una participación en ellas. En
realidad, Wall Street tal vez desee la regulación, porque quiere que
la gente crea en las bondades de las acciones que vende.
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